Periodistas valientes de América Latina amenazados de muerte por reportar las noticias

Por Dialogo
octubre 28, 2013



Reportar las noticias nunca ha sido un trabajo fácil en América Latina, pero en estos días, la profesión del periodismo es más peligrosa que nunca.
En Brasil, cuatro reporteros han sido asesinados en este año – tres de ellos, en represalia por su trabajo, dijo Carlos Lauria, coordinador senior del programa de las Américas en el Comité para la Protección de Periodistas. De enero a agosto de 2013, los operarios del crimen organizado han asesinado al menos a 19 periodistas en América Latina y el Caribe, de acuerdo al reciente reporte de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP), la cual es parte de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).
“Esto ha convertido a Brasil en uno de los países más peligrosos en la región. Mientras los reporteros son más vulnerables en áreas rurales donde la fuerza policial es débil, aquellos que trabajan en grandes centros urbanos tampoco están inmunes”, comentó Lauria.
El problema de violencia y amenazas en contra de periodistas no se limita a Brasil.
“Las organizaciones criminales también han silenciado a la prensa en América Central – quizá en ningún lugar tanto como en Honduras”, explicó Lauria. “La violencia desenfrenada de las pandillas, la presencia de poderosos carteles de drogas de México y la profunda polarización de la sociedad que siguió a la destitución en 2009 del anterior Presidente Manuel Zelaya, han contribuido a hacer aún más peligroso el trabajo de los reporteros”.

Periodistas reconocidos por su destacada labor

Lauria hizo estas declaraciones el 23 de octubre en Nueva York, después de la presentación de los Premios María Moors Cabot en 2013, el premio anual del periodismo internacional más antiguo del mundo.
“Es muy difícil ser periodista en América Latina”, afirmó John Friedman, director de los Premios María Moors Cabot. “Estamos intentando utilizar este premio como una manera de fomentar una mayor solidaridad entre los periodistas de todo el continente – para que se protejan a ellos mismos pero también para elevar la calidad del periodismo en Latinoamérica”.
El grupo de ganadores de este año incluye a Mauri König, reportera especial para el periódico Gazeta do Povo en Curitiba, Brasil; Alejandro Santos Rubino, director y jefe de redacción de la Revista Semana de Colombia; Jon Lee Anderson, redactor en The New Yorker, y Donna DeCesare, una fotógrafa documental y redactora independiente con una amplia trayectoria en América Central.
Además, la periodista cubana Yoani Sánchez –considerada como uno de los blogueros más prominentes del hemisferio– aceptó el premio que originalmente se le otorgó en 2009, ya que, por las restricciones del gobierno cubano, se le impidió viajar a los Estados Unidos en aquel momento.
“No creo que hubiéramos podido tener un mejor grupo de ganadores este año”, indicó Steve Coll, decano de la Escuela de Periodismo de Columbia. “Nos hacen sentir orgullosos, especialmente ahora que celebramos el 75° aniversario [de los premios Cabot]”.

Humanizando la historia

DeCesare, que ganó el premio por su escrito sobre las pandillas criminales de El Salvador, dijo que el temor a la violencia “ha erosionado la propia estructura de la sociedad” a lo largo de América Central.
“Cuando te presentas como un reportero en una comunidad, nadie quiere hablar contigo porque están atemorizados”, comentó. “Una de las cosas que hace un reportero gráfico es conectarnos emocionalmente, de tal manera que humaniza a los actores de las historias que nos cuentan. Desempeña un papel importante para hacer que la gente piense sobre qué se necesita hacer a continuación”.
“Es importante verlos como seres humanos y no solo como criminales”, comentó. “Yo siempre trato de resaltar el trabajo de los programas gubernamentales y de las NGO que se enfocan en tratar a la violencia como un problema de salud pública, en lugar de verla solo como un asunto de justicia penal”.

Reporteros en riesgo en Brasil

Los reporteros de notas criminales están vulnerables ante los narcotraficantes, particularmente en las grandes ciudades como Río de Janeiro y Sao Pablo, escribió König en un artículo publicado en Americas Quarterly.
“En las regiones fronterizas, donde abunda el tráfico de sexo y drogas, los periodistas que cubren estos temas están en riesgo, mientras en la región del Amazonas y en el centro de Brasil, la cobertura de los conflictos agrarios y de la ocupación ilegal de tierras públicas puede desencadenar represalias “, escribió. Desde 1991, 25 periodistas han sido asesinados en Brasil, escribió König. “Eran periodistas que estaban haciendo su trabajo, informando a la sociedad – no estaban de vacaciones”.
Clarinha Glock, autora de un estudio sobre la violencia en contra de periodistas que fue publicado por primera vez en 2006 por la Sociedad Interamericana de Prensa, dijo que, mientras alguna vez la violencia se cometía principalmente en contra de las emisoras de radio y los profesionales de medios de comunicación en el interior, “recientemente hemos visto este tipo de crímenes en Río de Janeiro y en contra de empleados de grandes compañías de medios de comunicación”.
México, mientras tanto, sigue siendo el país con mayor índice de muertes para los periodistas en las Américas, agregó Lauria.
“En los últimos 6 años y medio, más de 50 periodistas han sido asesinados o han desaparecido. Los medios de comunicación han sido atacados con bombas, los sitios web han sido pirateados, y los periodistas se han visto obligados a huir. Pero la consecuencia más devastadora es este clima de miedo e intimidación. Los reporteros trabajan en un clima de terror y esto produce censura generalizada en las redacciones”.

Una amenaza mortal

Muchos de los periodistas son amenazados, golpeados y asesinados por cubrir las actividades de los carteles de drogas y de las pandillas callejeras que colaboran con organizaciones criminales transnacionales. Los grupos de crimen organizado representan la mayor amenaza para los periodistas en las Américas, comentó el periodista Álvaro Sierra, autor del libro “Cobertura del narcotráfico y el crimen organizado en América Latina y el Caribe”.
Los narcotraficantes son “metódicos, persuasivos y letales”, dijo Sierra.
El Cartel de Sinaloa y Los Zetas, dos de las más grandes organizaciones criminales transnacionales mexicanas, están colaborando con pandillas locales en Guatemala, El Salvador y Brasil para participar en el tráfico de drogas, contrabando de armas y otros negocios ilegales. La presencia de estos carteles de drogas ha incrementado el peligro que los reporteros enfrentan en Centroamérica, de acuerdo a Reporteros sin Fronteras.

Ayuda militar

En muchas partes de las Américas, los funcionarios militares están intentando ayudar a los periodistas proporcionando entrenamiento sobre cómo hacer su trabajo de forma segura en zonas peligrosas, dijo Raúl Benítez Manaut, director del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE).
“Para un periodista es importante saber qué hacer o a quién evitar cuando está trabajando en zonas de riesgo, donde operan el crimen organizado o las guerrillas” dijo Benítez Manaut.
En el Perú en estos últimos dias han amenazado a la periodista Monica Veco por estar investigando la corrupción y el narcotráfico en donde estarían involucrados los principales dirigentes politicos del partido aprista entre ellos Alan Garcia y Jorge del Castillo Ya era hora que alguien se preocupara por la seguridad de los periodistas,No tengo a mano la cantidad de profesionales de la noticia que han sido asesinados en los últimos tiempos osea de lo que va de este siglo.Doy las gracias en nombre de la humanidad de el derecho a la vida y a la libertad de informar y de estar informado,Gracias a las fuerzas que opera para nuestra seguridad.
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