Latinoamérica permite que China se apropie de sus puertos

Empresas del país asiático están cada vez más presentes en las terminales comerciales latinoamericanas.
Gustavo Arias Retana/Diálogo | 6 diciembre 2018

Amenazas Transnacionales

El barco mercante chino Cosco Shipping Panama, cruza las nuevas esclusas de Agua Clara durante la inauguración de la expansión del canal de Panamá en Colón, el 26 de junio de 2016. (Foto: Johan Ordoñez/AFP)

El interés chino por aumentar su presencia en los puertos comerciales alrededor del mundo es cada vez más fuerte, y Latinoamérica no es inmune a esas intenciones. Por el contrario, los países latinoamericanos cada vez facilitan más el control y el desarrollo de terminales portuarias a las empresas chinas, cediendo al país asiático posiciones estratégicas comerciales y militares.

El especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica, Alejandro Barahona, explica que el interés de China en los puertos comerciales latinoamericanos combina aspectos militares y económicos que concuerdan con los objetivos de su proyecto llamado “la nueva ruta de la seda”. Esta es una iniciativa con la que el Gobierno chino pretende conectar Asia, Oceanía, Europa, África y América mediante carreteras, ferrocarriles, oleoductos y gasoductos.

“Los intereses son una combinación entre comercio y proyección militar. Para China es más fácil entrar por los mares a Latinoamérica, porque la nación asiática no tiene bases militares en la región. Los puertos son estratégicos para consolidar su influencia comercial y política, y desde ahí expandirse con inversiones comerciales que generan influencia en zonas clave desde el punto de vista militar”, explicó Barahona a Diálogo. “Todo, en el fondo, tiene que ver con la idea de ‘la ruta de la seda’, que es un proyecto muy ambicioso y que capta la atención de países como los latinoamericanos porque tampoco hay muchas opciones en la actualidad que compitan contra el financiamiento chino”, agregó el académico.

El director del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Dussel, coincide con Barahona en que la expansión de China en los puertos latinoamericanos está relacionada con una estrategia de corte internacional de proyección del país asiático. Además, considera que la región es un blanco fácil para las intenciones chinas, ya que la mayoría de países necesitan invertir en infraestructura y no tienen los recursos para hacerlo, entonces ven a China como una opción para lograr esa inyección de recursos frescos.

“En Latinoamérica existe una enorme demanda de infraestructura insatisfecha. La región debería invertir al menos el 5 por ciento de su producto interno bruto en infraestructura, como son los puertos comerciales, pero la realidad es que esa inversión ronda solo el 2 por ciento”, comentó Dussel.

Puntos importantes en Latinoamérica

China tiene interés por divulgar en Latinoamérica y en especial en México las oportunidades de intercambio que representa la iniciativa conocida como “la nueva ruta de la seda”, aseguró en México el 9 de octubre de 2018 Liu Biwei, vicepresidente de la Asociación de Diplomacia Pública de China. (Foto: Jorge Arciga/AFP)

Panamá, país que aloja dos de los puertos más importantes de la región, el de Colón y el de Balboa, es una de las naciones que está en la mira del país asiático. La empresa china Landbridge Group construye el puerto Panamá Colón Container Port, una terminal para buques neopanamax, con una inversión de más de USD 1 millardo. Además, la empresa china Harbour Engineering Company Ltd. está construyendo un puerto para cruceros de pasajeros en la zona de Amador.

En Brasil, la compañía estatal china Merchants Port controla la Terminal Portuaria de Paranaguá, la segunda más grande del país, solo superada por el puerto de Santos. Para ganar control de la terminal, la empresa asiática adquirió a la empresa brasileña Terminal de Contenedores Paranaguá, que administraba el puerto, por USD 935 millones en 2017.

En 2017, la empresa China Construction manifestó su interés en desarrollar y financiar infraestructura en el puerto de Manzanillo, el más importante de México. Además, varios empresarios chinos están interesados en invertir en la llamada Zona Económica Especial que México busca desarrollar en los alrededores del puerto Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán. La iniciativa precisa de una inversión inicial de unos USD 90 millones, y se centra en promover las industrias metalmecánicas y acereras cerca del puerto.

En Perú, la compañía china Cosco Shipping desarrollará el puerto de Chancay con una inversión que rondará los USD 2 millardos. Por su parte, los Gobiernos de Colombia y China firmaron desde 2016 un memorando de entendimiento para que la nación asiática desarrolle una serie de proyectos en las cercanías del puerto de Buenaventura. China prometió una inversión de USD 16 millones en la zona.

En Uruguay, la compañía china Shandong Baoma Fishery impulsa desde 2016 el desarrollo de un puerto pesquero que necesita una inversión de USD 200 millones. El plan incluye, además de la terminal, la construcción de una planta para almacenar material de pesca y la industrialización de harina de pescado.

La táctica china se repite a lo largo de Latinoamérica. Mediante la inversión en los puertos comerciales el país asiático se apodera poco a poco de puntos estratégicos para el comercio y la defensa en la región. La táctica es clara, y China la emplea en otras zonas del mundo: dinero para puertos a cambio de poder.   

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