Las Fuerzas Armadas brasileñas son conocidas por su formación en guerra en la selva

El Centro de Entrenamiento para Guerra en la Selva del Ejército Brasileño (CIGS) ha entrenado a 5.766 guerreros de la selva desde 1966.
Cesar Augusto Modesto Borges | 11 febrero 2015

Soldados brasileños entrenan en el Centro de Entrenamiento para Guerra en la Selva del Ejército Brasileño (CIGS). [Foto: Ejército Brasileño]

Si legiones de tropas extranjeras invadiesen Brasil e intentasen ocupar los ríos y aldeas del Amazonas, los guerreros entrenados en combate en la selva avanzarían sigilosamente hacia el enemigo utilizando la selva como aliada. Por la noche, los guerreros atacarían las bases principales del enemigo y luego volverían a la profundidad de la selva, mientras que las fuerzas invasoras nunca sabrían que los expertos locales en la selva estaban esperándolos todo ese tiempo.

En la selva, un solo error de un soldado enemigo desencadena una emboscada por parte de los guerreros de la selva, que atacan con metralletas y arrojando troncos sobre las cabezas de sus adversarios desde las ramas de los árboles.

Los invasores supervivientes podrían intentar pedir refuerzos, pero la espesa vegetación de la selva impide la comunicación por radio. Y si intentasen huir, serían detenidos por los dardos envenenados disparados por los soldados indígenas desde los árboles.

Este escenario es un ejemplo de cómo los guerreros de la selva, que son miembros del servicio militar entrenados por el Centro de Entrenamiento para Guerra en la Selva del Ejército Brasileño (CIGS), podrían responder a una invasión.

Las Fuerzas Armadas brasileñas crearon el CIGS en 1964, tras considerar que carecían de una unidad operativa capaz de utilizar la frondosa selva amazónica brasileña de modo ventajoso. Desde entonces, el entrenamiento para la guerra en la selva realizado por el CIGS se considera en gran medida como el mejor del mundo.

Entrenamiento para el combate en la selva

El CIGS entrena a guerreros de la selva para combate irregular, en lugar de la defensa de un punto fijo, como lo harían la mayoría de las unidades militares convencionales. Por ejemplo, los soldados reciben entrenamiento para impedir que soldados enemigos entren utilizando trampas y lanzando ataques furtivos. Los guerreros del CIGS aprenden a utilizar su conocimiento de la selva y herramientas tecnológicas, tales como equipo de comunicaciones, con el fin de dominar el combate en la selva.

Para los estudiantes, completar el programa y ganar el Sello del Jaguar y el Sable del Guerrero de la Selva es difícil. El curso es intenso y enseña a los miembros del servicio a obtener lo que necesitan de la selva para sobrevivir y luchar con éxito.

Desde que se graduase la primera clase, en 1966, un total de 5.766 estudiantes han completado el programa con éxito, incluidos los graduados de 2014, según la información del centro.

El CIGS realiza dos sesiones de entrenamiento de 12 semanas por año, ofreciendo siete categorías diferentes de cursos de operaciones en la selva.

“El CIGS es una herramienta fundamental para entrenamiento militar para la mayor y más inusual biosfera de selva en el mundo”, dijo el General Marcus Vinícius, Jefe de Operaciones de la Selva de CIGS. “Los candidatos para este curso de entrenamiento están sujetos a exámenes médicos regulares, así como a pruebas físicas y cognitivas.”

El programa está limitado a 100 candidatos por sesión de entrenamiento, de los cuales cerca del 80% completan el curso, mientras que casi el 10% se retira, según el CIGS.

El proceso de selección es riguroso y divide a los estudiantes en dos turnos de 50 personas, dirigidos por 40 instructores: 20 oficiales y 20 sargentos.

Realizado en seis de las siete bases esparcidas por un área cerrada de la selva que mide 1.152 km² y posee el 95% de tasa de conservación, el curso tiene lugar en una región conocida como el “Cuadrado Maldito” en Manaus, capital del Estado del Amazonas.

El entrenamiento se divide en tres fases, conocidas como Vida en la selva, Técnicas especiales y Operaciones en la selva.

La primera de ellas, que transcurre durante la primera semana del programa, se considera como la más difícil. Los estudiantes aprenden a hacerse psicológicamente más fuertes, a evitar enfermedades tropicales y a encontrar comida y agua en la selva. También aprenden a identificar plantas y animales peligrosos y reciben entrenamiento militar físico.

En la segunda fase, durante la segunda, tercera y cuarta semanas, los estudiantes aprenden topografía, cómo instalar y operar antenas de comunicaciones, el uso de explosivos, a lanzar emboscadas y a realizar operaciones utilizando helicópteros y barcos. Durante esta fase, los estudiantes pasan mucho tiempo en el campo de tiro, donde emplean casi 1.000 cartuchos de munición.

Desafíos físicos

Soldados de la Escuela para Guerra en la Selva del Ejército Brasileño en Manaus aprenden a utilizar la selva y su implacableambiente para su beneficio. [Foto: Ejército Brasileño]

Los estudiantes también deben demostrar sus aptitudes físicas para nadar y cruzar una parte del Río Negro llevando una mochila, un rifle y otros equipos.

Luego de superar las dos primeras fases, los estudiantes completan una serie de misiones durante las semanas cinco a 10 del programa, durante las cuales utilizan todo lo aprendido hasta ese momento.

El entrenamiento, un periodo intenso y con desafíos físicos y mentales, concluye con una operación no de guerra en los municipios de Tabatinga y São Gabriel da Cachoeira, en el Estado del Amazonas, y Boa Vista, en el Estado de Roraima.

“[En todas las fases de entrenamiento, los estudiantes] despiertan a las 04:50 y reciben entrenamiento físico militar a las 05:00. Los estudiantes desayunan a las 06:00, asisten a clases de las 07:00 a las 11:50, almuerzan al mediodía, asisten a más clases de las 13:00 a las 17:50 y meriendan a las 18:00”, comentó el Gral. Vinícius. “Por último, los estudiantes asisten a sus últimas clases de las 19:00 a las 22:50 y luego cenan, completan una inspección de sanidad (higiene personal) y realizan mantenimiento de armas a las 23:00. Se acuestan a medianoche. Esta rutina se repite por 10 semanas.”

Preparar a los estudiantes para el combate en la selva es importante, considerando la gran cantidad de terreno forestal de la nación.

“Amazônia Legal es una región que cubre más de la mitad del territorio de Brasil, con unos 12.000 km de tierra en la frontera y 1.000 km de costa”, explicó el Coronel Alfredo José Ferreira Dias, Comandante del CIGS, a la revista del Ejército de Brasil Verde-Oliva en su edición de octubre de 2014. “Todo esto, desde un punto de vista militar, subraya la importancia del CIGS, cuya misión principal es entrenar a Fuerzas Especiales en la guerra en la selva, a la vez que se realizan investigación doctrinal y experimentos para defender y proteger el Amazonas y Brasil.”

El origen de la expresión “¡Selva!”

El CIGS posee una historia rica y colorida.

“Hasta mediados de la década de 1960, el Ejército brasileño no tenía tropas o miembros de servicio especializados en combate en la selva”, indicó el Gral. Vinícius. “Este hecho quedó claro con las enormes dificultades encontradas para recuperar los cadáveres de las víctimas de un accidente de avión de un vuelo Panair Brasil Constellation en 1962. Cincuenta personas fallecieron y la operación llevó más de una semana.”

Actualmente, la escuela está ubicada en la misma zona en donde se produjo el accidente. Dos años después de su creación por decreto presidencial, el CIGS realizó su primer curso de entrenamiento, con una clase para oficiales y otra para suboficiales mayores y otros sargentos del ejército. El entonces General de Artillería Jorge Teixeira de Oliveira, conocido como Teixeirão, fue el primer comandante del CIGS y se convirtió en el patrocinador de la escuela.

“El Ejército estaba muy contento con la elección del Gral. Teixeira como primer comandante. Sirvió en el Cuerpo de Paracaidistas, fue desplegado en el extranjero y, a su regreso, creó el CIGS de la nada”, dijo el Coronel Nilton Correa Lampert, 11° comandante, quien fue alumno en el primer curso del CIGS.

El Gral. Teixeira creó la expresión “¡Selva!”, utilizada por soldados del Ejército en todo el Amazonas. Se utiliza como saludo y como advertencia.

En1969, el CIGS fue dividido en tres categorías iniciales: A (para oficiales superiores), B (para capitanes y tenientes) y C (para suboficiales mayores y otros sargentos). Pero en 2010, se dividió aún más, en las categorías D (para suboficiales mayores y sargentos de primera clase), E (para oficiales médicos), F (para suboficiales mayores médicos y otros sargentos) y G (para cadetes).

Además del Ejército, miembros de otros servicios también participan en el curso: de la Armada, la Fuerza Aérea, fuerzas auxiliares (Policía Militar y bomberos) y oficiales militares de 28 naciones asociadas, incluidas las Fuerzas de Operaciones Especiales de los Estados Unidos.

El oficial técnico de Operaciones Especiales de EE. UU. Javier Alejandro, 7° Grupo de Fuerzas Especiales (Aéreo), en Fort Bragg, Carolina del Norte, se graduó del difícil curso en 2009.

Seleccionado por su dominio del portugués, el experto Boina Verde se sintió privilegiado y honrado por ser nombrado para este curso, según el sitio Web de Operaciones Especiales de EE. UU., news.soc.mil.

“Cuando llegué a Brasil, me enteré de que la mayoría de los oficiales asistentes habían entrenado bastante más de seis meses para estar preparados para el curso”, comentó Alejandro. “[El curso] es muy exigente físicamente y no estar acostumbrado al clima [temperatura promedio de 32 grados y 80% de humedad] podían determinar si superabas la primera semana de entrenamiento.”

El sitio Web del Comando de Operaciones Especiales destacó que la oportunidad de Alejandro de entrenar junto a sus homólogos brasileños había sido valiosa para expandir una relación importante entre las Fuerzas Armadas brasileñas y el Ejército de EE. UU.

En total, las fuerzas armadas de 26 naciones han participado en el curso de Guerra en la Selva, con un total de 444 graduados internacionales, según un informe del sitio web brasileño, G1.Globo.com. De ellos, 15 son naciones vecinas de América, incluidas Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, la República Dominiacan, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, los Estados Unidos y Uruguay.

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