Brasil, sede del mayor ejercicio de simulación de una misión de paz del mundo

Largest Simulated Peacekeeping Mission Exercise Held in Brazil

Por Taciana Moury/Diálogo
mayo 21, 2018

Entre el 16–26 de abril, el cuartel general del Ejército Brasileño (EB) en Brasília funcionó como una de las sedes remotas de los seis países anfitriones del ejercicio Viking 2018. Fue la primera vez que un país fuera del continente europeo se convirtió en sede del ejercicio. Además de Brasil, Bulgaria, Finlandia, Irlanda, Serbia y Suecia fueron coanfitriones de la edición 2018.

El Viking es el mayor ejercicio del mundo se simulación de una misión de paz, y tiene el objetivo de adiestrar a los militares, a las fuerzas policiales y a las agencias civiles para los desafíos de las operaciones de paz y de la gestión internacional de crisis, con énfasis en el realismo y en los conceptos operacionales actuales. La edición 2018 contó con la presencia de 2500 participantes de cerca de 50 países y 35 organizaciones. El ejercicio se realiza cada cuatro años desde 1999, bajo la organización de las Fuerzas Armadas de Suecia, en cooperación con la Academia Folke Bernadotte, una agencia sueca para la paz, seguridad y desarrollo. También cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El Comando de Operaciones Terrestres (COTER) del EB estuvo a cargo de la coordinación de la sede brasileña. La organización comenzó en 2015, después de la invitación de Suecia, e involucró grandes desafíos, según le explicó a Diálogo el General del EB Paulo Humberto Cesar de Oliveira, comandante del COTER. “Tuvimos que ajustar la integración simultánea con todos los demás lugares del ejercicio, incluso en distintos continentes. Acá en Brasil, iniciamos las operaciones a las cinco de la mañana para adaptar nuestro huso horario al del resto de los países participantes”, dijo el Gral. Paulo Humberto. Asimismo, afirmó que el Viking 2018 fue un excelente adiestramiento para las tropas terrestres brasileñas, ya que pudieron conocer cómo trabajan las fuerzas armadas, policiales y agencias civiles de otros países. “Eso facilita el entendimiento en la coordinación de una operación real, ayuda en la integración y reduce el tiempo de respuesta”.

Además de ser la sede remota, Brasil también fue invitado a participar en el corazón del ejercicio, en Suecia. Se creó una misión ficticia de la ONU, en la que el General de División del EB Francisco Humberto Montenegro Junior ejerció el cargo de comandante de la fuerza y lideró un Estado Mayor multinacional, con militares de cerca de diez países distintos.

Durante los días de la simulación, la sede brasileña recibió la visita del Teniente General Dennis Gyllensporre, jefe del Estado Mayor de Defensa de Suecia, quien elogió la organización y la eficiencia de la estructura desplegada en Brasil. “Fue positivo observar la capacidad de cooperación entre los participantes en la solución conjunta para resolver los problemas que se presentaron, en vez de trabajar de forma aislada. Este es el propósito del Viking”, subrayó el Tte. Gral. Gyllensporre. El oficial justificó la invitación de Brasil para ser uno de los puntos remotos del ejercicio por su comprobada experiencia de más de una década en el liderazgo de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y en otras misiones internacionales. “Fue el país perfecto para albergar nuestra sede fuera de Europa y hacer nuestro ejercicio más relevante”.

Operación sincronizada en todas las sedes

El Gral. Paulo Humberto explicó que el Viking funciona como un juego de guerra simultáneo y sincronizado en todas las sedes del ejercicio. “En este escenario, las fuerzas oponentes invaden un país ficticio. A partir de eso se hacen dos operaciones: una en el ámbito de la OTAN, que se opone militarmente, lo que genera un conflicto humanitario; y otra bajo el patrocinio de la ONU, que coordina una operación de paz para resolver la situación de crisis. Entonces, se crean problemas militares simulados, comunes en una situación real, para que los participantes ejerciten las mejores respuestas”, detalló.

Según el Teniente General del EB José Eduardo Pereira, director y oficial conductor del ejercicio en Brasil, la estructura que se armó para la realización del ejercicio siguió el estándar establecido por el comando del Viking en Suecia. Contó con la participación de 200 civiles y militares de 15 países diferentes, entre los cuales se encontraban los Estados Unidos, Canadá, Perú, Argentina y México, además de policías militares brasileños del Distrito Federal y del estado de São Paulo. Además, afirmó que la realización del ejercicio en Brasil deja un importante legado al EB, en especial a la estructura del COTER. “En cuatro años queremos repetir el ejercicio. Quizás no en Brasília, puede ser en otro lugar Es una experiencia que es positiva y tiene un beneficio importante para la doctrina de adiestramiento del COTER”, anunció.

La sede remota del Viking 2018 en Brasil utilizó un simulador nacional: el Combater –juego de guerra del EB–, y Suecia adoptó su propio sistema: el Tyr. “La integración entre los dos simuladores solo se alcanzó mediante un sistema de comando y control suministrado por el Ejército de los Estados Unidos, que tomó seis meses de trabajo para que funcionara la interconectividad”, dijo el Tte. Gral. José Eduardo, quien también considera que asegurar la conectividad durante la operación fue uno de los grandes desafíos. “Teníamos que estar siempre conectados. Hacíamos tres videoconferencias diarias con Suecia y todos los juegos se sincronizaban. Tuvimos que capacitar a los militares brasileños, tanto en Suecia como en los EE. UU.”, reveló, y resaltó la importancia de los Estados Unidos como aliado del Viking 2018. “Los EE. UU. nos apoyaron tanto con recursos materiales como de personal, al enviar un equipo de profesionales a nuestra sede”.

El Coronel del Ejército de los EE. UU. Brian Foster, jefe de Operaciones de Paz del Instituto de Operaciones de Paz y Estabilización del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU., dijo que el apoyo de los EE. UU. al Viking se justifica por la eficiencia comprobada en la preparación de los participantes para la operación en misiones de paz. Para el oficial, que trabajó en el Estado Mayor de la sede brasileña, el ejercicio permitió observar cómo responden los brasileños que trabajan bajo el patrocinio de la ONU y, por otro lado, por la OTAN, además de conocer un poco más sobre el trabajo de los componentes civiles y las fuerzas policiales. “Hay mucho que aprender con los brasileños, ya que tienen mucha experiencia en misiones de paz”, afirmó el Cnel. Foster.

La simulación acerca a los militares a la realidad de las misiones

En la simulación que se llevó cabo en Brasil, el comando de la Fuerza de Operaciones de Paz del ejercicio quedó a cargo del General de División del EB José Ricardo Vendramin Nunes, quien comandó un equipo multidisciplinario compuesto de 49 oficiales de 15 países distintos. “Teníamos que proveer soluciones dentro de los estándares que exige la ONU, protocolos, documentos, que sistematizan el análisis del problema, y sus soluciones y respuestas. Por lo tanto, fue importante la integración con los países amigos para formar este gran equipo. La confianza, así como nuestras competencias agregadas, formaron un todo eficiente y capaz”, reveló el Gral. de Div. Vendramin.

El oficial, que ya participó en el Departamento de Operaciones de Paz de la ONU, en Nueva York, le explicó a Diálogo que la mayor riqueza del Viking es la fiel reproducción de la realidad, fundamental para la eficacia de la preparación. “En el Viking 2018 se figuró todo lo más crítico que sucede en el mundo de hoy: el problema de los refugiados en determinadas zonas, los secuestros, la falta de seguridad, las crisis humanitarias, la trata de personas, el contrabando de armas”, subrayó el Gral. de Div. Vendramin. “El equipo está siempre concentrado. Hay presión de todos lados y debemos dar respuestas rápidas que van a influir en la vida de las demás personas, tal y como se hace en una misión de paz”.

Los participantes destacan las ventajas del ejercicio

Una de las participantes del ejercicio, la Coronel del EB Carla Beatriz Medeiros, celebró el enfoque de la edición 2018 sobre el tema de género. “Cuando participé en la misión en Haití, mi contingente estaba compuesto por casi 800 personas, entre las cuales solo seis éramos mujeres, lo que demuestra la necesidad, ya observada por la ONU, de ampliar la presencia femenina en las misiones”, aseguró.

El Capitán del EB Pablo Gustavo Polhmann, que integró la Fuerza de Operaciones de Paz de la sede brasileña del ejercicio, nunca había tenido una experiencia en una misión de paz, pero el Viking 2018 lo motivó. “La posibilidad de operar con militares y agencias internacionales, como sucedió durante el ejercicio, nos da la posibilidad de conocer realidades y pensamientos distintos; trabajar por un objetivo común, lo que es positivo. “Quiero participar en una operación real en el futuro”, concluyó.
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