En un contexto internacional marcado por la creciente preocupación por la integridad de la cadena de suministro y la soberanía digital, Huawei ha optado por una estrategia de poder blando en Latinoamérica.
A través de programas de formación, becas y alianzas con universidades locales, la empresa china de telecomunicaciones impulsa la capacitación digital mientras refuerza su presencia tecnológica y respalda la agenda geopolítica de Pekín. Presentadas como solución al déficit digital, estas iniciativas han suscitado interrogantes sobre los riesgos para la seguridad y el potencial de influencia extrajera en una región donde la autonomía tecnológica es una prioridad creciente.
“Cuando la formación técnica se produce dentro de ecosistemas cerrados y bajo marcos ideológicos o tecnológicos poco transparentes, la dependencia reemplaza a la autonomía”, explica a Diálogo Juan Manuel Aguilar Antonio, profesor investigador sobre ciberseguridad en la Facultad Superior de Estudios Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Entre las principales iniciativas de Huawei destaca el programa “Semillas para el futuro”, lanzado en Latinoamérica y el Caribe en 2014, en Colombia primero. Más de 2000 estudiantes en una veintena de países latinoamericanos, incluidos Brasil, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y República Dominicana, han participado en este programa. Dirigido a jóvenes talentos del sector de las tecnologías de la información y la comunicación (ICT), el programa ofrece formación técnica avanzada impartida por expertos de Huawei, visitas a sus instalaciones, actividades prácticas y, en algunos casos, viajes de estudio a China.
El caso de Guatemala
Guatemala mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán desde 1934, y es uno de los dos únicos países de Centroamérica (el otro es Belice) que aún reconocen oficialmente a Taiwán. lo que los convierte en objetivos clave para Pekín.
Recientemente, en abril, funcionarios guatemaltecos revelaron que los sistemas informáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala habían sufrido un ciberataque por parte de grupos de ciberespionaje con sede en China. El hackeo fue descubierto durante una revisión de seguridad llevada a cabo por el Gobierno guatemalteco y el Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM).
Más allá de los ciberataques, existe una vulnerabilidad de seguridad más sistémica que está creciendo a través de la expansión de la infraestructura de telecomunicaciones china. La presencia de Huawei en el país ha ido en aumento. En 2019, la empresa ya había iniciado el desarrollo de la red de fibra óptica en Guatemala. En 2021, la empresa firmó un acuerdo con el Gobierno guatemalteco para capacitar a funcionarios públicos en el uso de nuevas tecnologías. Mientras que en 2022 algunas empresas de telecomunicaciones locales lanzaron dos redes 5G, sin imponer restricciones a los proveedores de tecnología.
Sin embargo, esta expansión no está exenta de riesgos. Los analistas de seguridad señalan que, en virtud de la Ley de Inteligencia Nacional de China de 2017, empresas como Huawei están legalmente obligadas a cooperar con los servicios de inteligencia del Estado y a proporcionar acceso a todos los datos que se les soliciten, lo que supone una importante vulnerabilidad en materia de seguridad para los gobiernos e instituciones extranjeros.
“La orientación nacionalista de Huawei y su alineación estratégica con los intereses exteriores de China le han garantizado el apoyo estatal, convirtiéndola en uno de los campeones nacionales de Pekín”, señala en su informe, La expansión de Huawei en América Latina y el Caribe, el analista de política exterior china Parsifal D’Sola Alvarado, especialista en relaciones entre China y Latinoamérica.
En abril pasado, la Universidad Galileo de Guatemala se incorporó a la red global Huawei ICT Academy. En noviembre de 2023, se inauguró la primera academia ICT de Huawei en el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP) de Guatemala. Huawei ICT Academy capacita a estudiantes en tecnologías avanzadas como 5G, inteligencia artificial, ciberseguridad y computación en la nube, entre otras. La iniciativa forma parte de una estrategia global de Huawei que busca formar a 2 millones de especialistas para el 2028.
“El riesgo está en la falta de pluralidad formativa y en la imposición de lógicas de diseño, pensamiento y operación que privilegian una sola visión del mundo digital”, dice Aguilar Antonio.
Para contrarrestar la creciente influencia de China y ofrecer una alternativa a los programas de formación promovidos por Huawei, Taiwán anunció a finales de 2024 un paquete de iniciativas en apoyo de la ciberseguridad guatemalteca, entre las que se incluyen la creación de centros operativos y nuevos programas de formación técnica. Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura digital y la seguridad nacional de Guatemala. El apoyo de Taiwán se considera una forma de ofrecer una alternativa transparente y democrática a la tecnología china, reforzando así una asociación duradera.
Controversias y preguntas
Huawei ha buscado activamente contratos para infraestructuras críticas en Guatemala. En febrero de 2025, la empresa se adjudicó un contrato para crear un sistema de recuperación informática para el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). Sin embargo, el contrato fue posteriormente revocado, lo que pone de relieve la preocupación más generalizada entre los analistas de seguridad sobre la presencia de tecnología china en las infraestructuras críticas del país.
“Al tratarse de infraestructuras estratégicas que operarán sistemas de salud, transporte, defensa o finanzas, la seguridad nacional entra inevitablemente en juego”, dice Aguilar Antonio. Según el experto, “la clave está en negociar condiciones con soberanía, fortalecer las capacidades de ciberseguridad y definir claramente qué se externaliza y qué se protege como activo nacional”.
En una entrevista con el medio guatemalteco República, Evan Ellis, profesor investigador de estudios latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de los EE. UU., señaló los riesgos de seguridad informática para uno de los bancos más destacados del país, el Banco de Desarrollo Rural (Banrural), donde Huawei instaló un sistema informático. “No me sorprendió saber que los representantes de Huawei se han mostrado muy activos en Guatemala, con varios proyectos que introducen peligros informáticos, como el sistema que ahora han vendido a Banrural”, afirmó Ellis.
Además, Aguilar Antonio menciona que “instalar sistemas bancarios críticos bajo arquitectura extranjera, más aún cuando existe una relación estrecha entre la empresa y un Estado con intereses estratégicos propios, puede abrir grietas de seguridad y exposición financiera”. El experto destaca la importancia de “establecer condiciones de uso que prioricen la confidencialidad de los datos, la interoperabilidad del sistema y la posibilidad de auditar el software y hardware instalado, con una visión de largo plazo sobre la protección de la información financiera y la autonomía operativa”.
Actualmente, Guatemala no cuenta con una ley específica sobre ciberseguridad ni con un marco normativo completo para la protección de la información de organismos públicos y empresas.
“La región necesita aliados tecnológicos”, concluye Aguilar Antonio. “Pero también necesita capacidad estratégica para negociar condiciones, exigir transparencia y construir un ecosistema digital plural, seguro y soberano. La cuestión es elegir entre dependencia y autonomía tecnológica”.


