La armada nicaragüense crea un nuevo batallón para combatir el narcotráfico

La armada nicaragüense, en respuesta al drástico aumento del contrabando de droga en todas sus aguas territoriales, creó un nuevo batallón destinado a combatir el narcotráfico para mantenerlo fuera de su línea costera del Caribe y el Pacífico.
Tim Rogers | 1 julio 2011

El contralmirante Róger Antonio González Díaz, jefe de la Armada de Nicaragua, aparece de pie frente a una lancha rápida fuera de circulación, utilizada para combatir el narcotráfico. La embarcación es exhibida en la sede naval ubicada en el centro de Managua. [Tim Rogers]

MANAGUA, Nicaragua — La armada nicaragüense, en respuesta al drástico aumento del contrabando de droga en todas sus aguas territoriales, creó un nuevo batallón destinado a combatir el narcotráfico para mantenerlo fuera de su línea costera del Caribe y el Pacífico.

El batallón, tan nuevo que aún no fue dado a conocer, es el primero en su tipo en la historia naval de Nicaragua. Consiste de tres compañías compuestas por un total de 300 marinos, lo que representa un aumento del 74% en el número de efectivos que participan de la lucha de esa fuerza contra las drogas.

“La intensificación de los traficantes de drogas hizo necesario que aumentemos nuestros esfuerzos”, señaló el comandante general naval de Nicaragua, contralmirante Róger Antonio González Díaz, en una entrevista exclusiva realizada el 22 de junio.

El nuevo batallón ya está en funciones desde hace algunos meses, pero no será dado a conocer oficialmente hasta el 2 de septiembre, en el marco de las celebraciones del 32.° aniversario de las fuerzas armadas nicaragüenses.

“Esto nos permitirá tener una mayor eficiencia y mejores resultados en la lucha contra las drogas”, destacó González al ser entrevistado en sus oficinas de Managua.

Al tiempo que el nuevo batallón se incorpora a la lucha de la Armada, González predice que los narcotraficantes tendrán mayores dificultades que nunca. “La meta es penetrar en las zonas más difíciles de la costa donde existen pocas células [de narcotráfico] operando”, explicó. “Vamos a reducir aún más su ámbito de operaciones y forzaremos [a los traficantes] a encontrar otras rutas”.

El año pasado, Estados Unidos designó a Nicaragua, Honduras y Costa Rica como los países de mayor tráfico de drogas; Nicaragua en particular es un punto clave de tránsito para los envíos de cocaína destinados a México. Los “transportistas” de la droga utilizan Corn Island en la costa del Atlántico como parada de reabastecimiento de combustible. Otras zonas de preocupación son el río San Juan y los cursos de agua que rodean el lago Nicaragua, en la región sudoeste del país.

Nicaragua ya ha gozado de un resonante éxito en la lucha contra las drogas, a pesar de contar con el presupuesto más bajo en defensa y seguridad de América Central. En 2010, según datos del Departamento de Estado, la policía y las fuerzas armadas del país confiscaron 17,5 toneladas de cocaína, casi el doble que en 2009. Además, destruyeron miles de plantas de marihuana y arrestaron a más de 1.800 sospechosos de narcotráfico.

A mediados de mayo, la policía quemó 861 kg de cocaína que había sido incautada por la Armada nicaragüense en un buque pesquero en el Caribe, lo que representa el mayor operativo antidroga desde que la fuerza secuestrara 1.643 kg de cocaína en enero.

“Estas estadísticas son reconocidas internacionalmente, lo que nos convierte en líderes de la región [en la lucha contra las drogas]”, señaló el general de la Armada Julio César Avilés.

La batalla contra el narcotráfico también aportó pertrechos a las fuerzas armadas de Nicaragua. El año pasado, los soldados nicaragüenses confiscaron 24 vehículos, siete aviones, 34 embarcaciones, 96 armas y cerca de $5 millones de dinero en efectivo. Por su parte la policía secuestró 175 vehículos, 113 armas, 14 embarcaciones, dos aviones, un helicóptero y cerca de $2 millones de dinero en efectivo.

Barcos de pesca y de transporte ocupan todo el Puerto de Brig Bay en Corn Island, punto clave de tránsito para los narcotraficantes que operan en las aguas territoriales nicaragüenses, en la costa del Atlántico. [Larry Luxner]

La armada nicaragüense cuenta en la actualidad con una nueva flota de lanchas de patrulla gracias al éxito en su lucha contra las drogas.

“Contamos con 40lanchas rápidas, que fueron secuestradas en operativos contra el narcotráfico”, informó González, y añadió que las embarcaciones fueron reacondicionadas y ahora son utilizadas en la vigilancia permanente del océano que realiza la Armada, donde los efectivos pasan entre cuatro y seis días consecutivos en altamar.

González sostiene que el “ataque constante” de la armada contra los traficantes ha dado a Nicaragua la reputación de ser el país de América Central con más trabas para las operaciones de los carteles. Y compara el rol de Nicaragua en la guerra regional contra las drogas con un “sólido muro de contención”.

Pero a Nicaragua no le gusta llevarse todo el crédito. González considera que los resultados se deben además a la coordinación internacional, y la decisión de compartir información y aunar esfuerzos con otros países, entre ellos Estados Unidos, que ha otorgado subsidios a las fuerzas armadas y policiales de ese país por $37,1 millones desde 2007. El Departamento de Estado declaró, con referencia a la cooperación del país con la Guardia Costera y la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA) de EE.UU, que el de Nicaragua es “uno de los organismos más efectivos de América Central en los operativos antinarcóticos”.

“El narcotráfico y el crimen organizado son problemas comunes que no tienen que ver con la política”, observa González, y destacó que el trabajo en equipo y la vigilancia constante han permitido a las fuerzas de seguridad nicaragüenses identificar las tendencias cambiantes y las nuevas rutas de la droga, así como también ajustar las estrategias conforme a estos cambios.

No obstante, sugirió que se necesita realizar aún más ya que siguen ingresando más loga ilegalmente a través de las zonas de defensa de la región. Las drogas también se están infiltrando en pequeñas localidades de Nicaragua y el resto de América Central, que alguna vez consideraron el tema como un problema ajeno a ellos, pero que cada vez más deben considerarlo como algo propio.

El combate al narcotráfico en América Central, por lo tanto, ha evolucionado desde los esfuerzos realizados para detener el flujo de drogas hacia operativos cada vez más complejos destinados a desmantelar las redes de logística local y aniquilar los operativos criminales que surgen en el país.

Y es un trabajo que debe hacerse a nivel regional, punto que ha sido destacado por varios presidentes de América Central durante la cumbre realizada el 22 de junio en Guatemala para exponer las estrategias conjuntas de la región en materia de seguridad.

El resto del mundo aplaude el intento de América Central de definir una estrategia regional coordinada. Estados Unidos, México, Canadá, la Unión Europea y otros ocho países emitieron una declaración conjunta esta semana en la que reconocen que enfrentar la amenaza del crimen organizado es “una responsabilidad compartida” y destacaron “el liderazgo y la responsabilidad demostrados por los gobiernos centroamericanos para formular e implementar políticas destinadas a promover la seguridad”.

Volviendo al tema de Nicaragua, González dijo que el sentido de liderazgo y cumplimiento del deber que tiene su fuerza los llevaron a defender con determinación su territorio del avance de los narcotraficantes.

“Nuestro éxito se debe al liderazgo de nuestros comandantes”, añadió “y al entrenamiento y el carácter de nuestros soldados”.

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