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Todo gira alrededor de la libertad de educación en el Colegio Interamericano de Defensa

El CID proporciona un curso de estudio a nivel de postgrado con diversas disciplinas y una orientación profesional.
Marcos Ommati/Diálogo | 6 febrero 2017

La Contraalmirante Martha Herb es la segunda oficial general directora del Colegio Interamericano de Defesa desde su fundación en 1962. (Foto: Marcos Ommati/Diálogo)

El Colegio Interamericano de Defensa (CID), ubicado en Fort Lesley J. McNair, Washington D.C., fue inaugurado formalmente el 9 de octubre de 1962 como una institución educativa internacional que opera como un elemento de la Organización de Estados Americanos (OEA) a través de la Junta Interamericana de Defensa.

El CID proporciona un curso de estudio a nivel de postgrado con diversas disciplinas y una orientación profesional. El programa de la institución tiene 11 meses de duración y está dirigido a autoridades militares y gubernamentales superiores que buscan un conocimiento completo de los sistemas de gobierno, el entorno internacional actual, la estructura y función del sistema interamericano de seguridad y defensa y una oportunidad para estudiar una amplia gama de temas de seguridad que afectan a nuestro hemisferio y el mundo.

Para hablar de los retos actuales y futuros y otros temas pertinentes al hemisferio occidental, Diálogo habló con la directora del CID [en su segundo término], Contraalmirante Martha Herb, que inició su carrera militar como buceadora de la Marina de los EE.UU. y es tan solo la segunda mujer en llegar al cargo de directora de la institución educativa.

Diálogo: La sección del portal del CID donde debería estar su perfil, muestra, en cambio, sus palabras sobre el colegio mismo. ¿Por qué?

Contraalmirante Martha Herb: Porque yo soy solo la persona que actúa como oficial elegido por el Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa, responsable de la administración del colegio en estos momentos, por lo que no soy el foco. La institución y los estudiantes son el foco. Yo aporto el liderazgo. Aporto, tal vez, una visión estratégica, o algunos conocimientos sobre educación. Pero en realidad, esta organización, esta escuela, contribuye algo muy especial al hemisferio, y tiene una cultura y una vida propias que no he visto nunca en ningún otro colegio de los Estados Unidos.

Diálogo: ¿Diría que los retos que enfrentó el CID durante su primer término como directora son los mismos que ahora?

Contraalmirante Herb: Creo que algunos de los retos a los que me enfrento aquí en el CID son congruentes con los retos presentes a principios de la década de los 80 en la Marina.

Diálogo: ¿Cuáles son?

Contraalmirante Herb: Cuando llegué por primera vez a la comunidad de buceadores, ellos lo tenían muy claro: “Este no es un lugar para mujeres, y no la queremos a usted aquí”. Pero no pasó nada, porque una vez que demostré que podía cumplir con las normas, estuvieron dispuestos a aceptarme. “Haz el trabajo y entonces sabremos que eres uno de los nuestros”. Eso era en aquel entonces. Hoy en día, tener a una mujer en esta posición es algo a lo que no están acostumbrados en muchos países. Es algo nuevo. En sus países no tienen muchas mujeres como líderes superiores, almirantes o generales. Por lo tanto, hay que tener paciencia con nuestros países amigos cuando vienen a estudiar a los EE. UU. Esta cultura nueva y diferente puede recalcar cierto sesgo inconsciente o conflicto interno. Esto es normal y cierto para todos nosotros. Forma parte de nuestro proceso de aprendizaje.

Diálogo: El delito organizado transnacional es ahora uno de los problemas más importantes en esta región, pero se sigue considerando una amenaza a la seguridad y no para la defensa. ¿Cómo encajan estas y otras amenazas en el plan de estudios del CID?

Contraalmirante Herb: Lo primero que hay que entender es que el colegio está bajo los auspicios de la OEA y la Junta Interamericana de Defensa. Así, nuestro grado de maestría, que ahora es acreditado, es en el Sistema Interamericano de Seguridad y Defensa. Además, como traemos militares, policías y ciudadanos civiles, adoptamos un método de gobierno integral en el salón de clase. Se trata de la libertad académica, y quiero que tengan esa conversación, independientemente de sus opiniones. Es así que tenemos países que creen que solamente pueden practicar la defensa si llevan un uniforme militar, y tenemos países que no tienen fuerzas armadas, por lo que su policía realiza las funciones de defensa y seguridad de manera conjunta. Después, tenemos países que, por motivos prácticos, lo reconocen, “¿Saben qué? Vamos a tener que usar nuestras fuerzas armadas para más y más misiones, simplemente por razones económicas”. En realidad, se trata de proporcionar seguridad y defensa al pueblo de su nación respectiva. No obstante, para nosotros, en un entorno educativo, se trata de la educación y de conversar e intercambiar ideas.

Diálogo: ¿Qué nos puede decir sobre la ciberseguridad?

Contraalmirante Herb: Estamos trabajando para incluirla en nuestro plan de estudios. Esta primavera ofreceremos por primera vez la asignatura opcional de ciberseguridad, y será en español. La hemos abierto a algunos estudiantes externos, por lo que tenemos unas cuantas personas, creo, de una de las misiones de la OEA, y a otras cuantas personas de la Junta Interamericana de Defensa que van a asistir a la clase, junto con algunos de los estudiantes. Veremos qué pasa. La ofreceremos como asignatura opcional otra vez el año que viene, y después, espero que para la promoción 58 sea una asignatura básica de tiempo completo en el plan de estudios. No obstante, esto depende de la acreditación, de modo que cuando el CID recibió la acreditación para otorgar un grado de maestría, en las normas se consideraron los cursos ofrecidos, el contenido, la calidad de los objetivos de aprendizaje y los objetivos finales, y el CID solamente puede cambiar algunas cosas sin obtener la aprobación de la organización acreditadora, que ahora mismo es el Consejo de Acreditación para Colegios y Escuelas Independientes (ACICS, por sus siglas en inglés).

Diálogo: ¿Qué nos puede decir sobre los derechos humanos?

Contraalmirante Herb: Todos los años organizamos un evento que incluye derechos humanos y derecho internacional. Traemos conferencistas magistrales y después invitamos a oradores de algunos de los grupos de reflexión de Washington, D.C. A medida que desarrollamos la dinámica del seminario, nos decimos a nosotros mismos, “Queremos toda la gama de opiniones”. Imagine un espectro continuo, de derecha a izquierda, en términos de política. No obstante, los países aquí en el CID definen esos puntos de vista de derecha e izquierda. No me importa cómo, pero quiero que sea de derecha e izquierda. Quiero todo el espectro. Tal vez se pregunte, ¿por qué? Uno de nuestros objetivos es desarrollar pensadores críticos. Para hacer esto, el CID trae toda la gama de oradores para hacer que los estudiantes piensen, critiquen y determinen lo que piensan. Así que, seguimos la misma línea. Pido como requisito la inclusión de género. No vamos a tener un congreso completo de oradores masculinos. El CID se compromete también a tener mujeres expertas muy capacitadas. Y la idea es que queremos enseñar a los estudiantes a ser pensadores críticos. Por lo tanto, si vamos a tener un pensador crítico, la única forma de mejorar en ese aspecto es estar delante de alguien en el salón de clase que esté hablando de forma dogmática sobre algo con lo que el estudiante no esté de acuerdo. De esta forma, estos oficiales superiores y civiles superiores de policía tendrán que aprender a escuchar lo que se dice, analizarlo, ver lo que es de valor, lo que deben desechar, y cómo hacer una pregunta de forma respetuosa.

Diálogo: Como mínimo, es un desafío…

Contraalmirante Herb: Eso es muy cierto. Hace un par de años, a uno de nuestros países no le gustó uno de los oradores que teníamos. Invitamos a los embajadores de la OEA a nuestra conferencia magistral y a la recepción. Crea una oportunidad para que los estudiantes se relacionen con los embajadores, para que los delegados del Consejo de Delegados de la junta se relacionen con los embajadores, y participen. No obstante, a ese país en particular no le gustó uno de los oradores, por lo que envió una carta al Secretario General, que la envió, a su vez, al Consejo de Delegados, diciendo, “No nos gusta el orador invitado por el CID”. El CID respondió subrayando la importancia de la libertad académica, y el hecho de que habrá oradores que no gustarán a algunas naciones. En la misma carta a ese embajador, los invitamos a hablar en el colegio, les ofrecimos una oportunidad de expresar sus opiniones sobre derechos humanos. No recibimos ninguna respuesta.

Diálogo: Ellos perdieron una oportunidad…

Contraalmirante Herb: Cierto. Exactamente. Así que el vicedirector, el jefe de estudios y yo tratamos de crear una situación equilibrada y justa, porque al final del día, estos pensadores críticos necesitan estar sentados junto a su presidente o su ministro de defensa, y tener en cuenta las opciones y decir, “Este es mi mejor consejo”, y explicar por qué. Y a veces hay líderes y consejeros prudentes que deben decirles a sus superiores algo que estos no quieren oír.

Diálogo: ¿Qué está haciendo para minimizar la noción preconcebida que tienen algunas personas de que el CID es una institución de los EE. UU?

Contraalmirante Herb: Uno de mis objetivos ha sido incorporar a mi vicedirector y a mi jefe de estudios en más de las funciones de liderazgo que tengo, que puedo delegar. Una de las cosas que he hecho es tratar de viajar con más frecuencia a otros países. Me he dado cuenta que al hablar con los ministros de defensa de la mayoría de los países y mostrarles el plan de estudios y quiénes son nuestros docentes – con fotos, mostrándoles fotos del personal, ya sabe, de los líderes superiores – entienden muy rápidamente que es un personal internacional y no una institución exclusivamente de los EE. UU. Se quedan asombrados cuando ven que no enseñamos política de los EE. UU., planificación militar de los EE. UU., o procesos de planificación de presupuestos de los EE. UU. Los EE. UU. están comprometidos a mantener su función como nación anfitriona según fue votado y aprobado por los embajadores de la OEA.

Diálogo: No se trata de adoctrinamiento, ¿verdad?

Contraalmirante Herb: En lo absoluto. Aquí no hay nada de los EE.UU. Los estudiantes de los EE. UU. egresan de la escuela con una clase diferente de educación militar profesional relacionada con el sistema interamericano de defensa y seguridad. Se convierten, realmente, en expertos del hemisferio occidental.

Diálogo: ¿Cree que esta noción está apoyada por el hecho de que el director es siempre un ciudadano de los EE. UU., y la escuela está basada en una unidad militar en los Estados Unidos?

Contraalmirante Herb: Sí, eso contribuye ciertamente a esa noción. Pero fue una decisión tomada por los embajadores de la OEA en 1962, donde tuvieron otras opciones que pudieron considerar como nación anfitriona, por lo que lo sometieron a votación. Los embajadores llegaron a la conclusión de que Fort McNair y Washington D.C. eran los lugares más prestigiosos donde fundar su colegio. Al final, fue una decisión de consenso – unos cuantos países pusieron objeciones – pero fue el mejor lugar. En efecto, fue en este lugar donde se acordó fundar el CID, por lo que siempre tenían una persona estadounidense como director por convención, incluso con el cambio de estatutos en 2006. Pensaron que era muy importante tener al director de los EE. UU. aquí – están en una base de los EE. UU., gozan de la seguridad de los EE. UU., tienen una gran proporción de financiación de los EE. UU. – por lo que la persona que es responsable de las instalaciones, de todo el campus, es de los Estados Unidos.

Diálogo: El CID tiene la capacidad de tener al menos dos estudiantes u observadores por cada país miembro de la OEA. Sin embargo, hay muchas naciones que no participan. ¿Qué está haciendo para cambiar esto?

Contralmirante Herb: Tenemos una laguna grande en el Caribe. No tenemos a Cuba, no tenemos a Venezuela, no tenemos a Ecuador… No me opondría a tener un estudiante de Cuba o de Venezuela. Me gustaría tener más estudiantes de naciones caribeñas. En el CID lo importante es la educación. Lo importante es la libertad académica. Lo importante es que todos puedan oír diferentes puntos de vista y tomar sus propias decisiones sobre lo que es pertinente para su nación soberana. Estos estudiantes tienen que tomar decisiones o aconsejar a sus países basándose en la nación a la que sirven – el hemisferio – y basándose en la situación mundial. Así es que, volviendo a su pregunta original, lo que ha ocurrido en términos de asistencia es que muchos países no participan. Otros países lo entienden, “Ofrecen un grado de maestría. No hay que pagar matrícula. Es una ganga. Incluso si el gobierno paga el salario y los viáticos para que su personal venga aquí, el país obtiene un rendimiento extraordinario de la inversión, porque el país recibe, a cambio, un pensador crítico bien formado”. En efecto, tenemos países como Brasil, México, Perú, Chile, los Estados Unidos, que tienen más de lo que justamente les corresponde, y está bien. A medida que otros países empiecen a participar, el CID tendrá que cumplir con la restricción de dos plazas por país.

Diálogo: ¿Cómo contribuyen los países al CID?

Contralmirante Herb: Algunos países hacen contribuciones en términos de personas, o en términos de dinero. Por ejemplo, una forma en que las naciones contribuyen es mediante contribuciones nacionales voluntarias. Por ejemplo, tenemos al Dr. Paulo Edvandro Costa Pinto enseñando aquí. Brasil donó el tiempo del Dr. Costa Pinto para que formara parte del cuadro de profesores aquí durante dos años. Es un gran concepto, porque no puedo hacer funcionar la escuela sin esa clase de contribuciones.

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