Ayuda humanitaria, rutina de Fuerza Aérea de Brasil

Misiones de esta naturaleza incluyen tanto acciones de búsqueda y salvamento como de transporte de órganos.
Andréa Barretto/Diálogo | 8 junio 2017

Respuesta Rápida

Desde el 6 de junio de 2016, la FAB intensificó las actividades de transporte de órganos y puso a disposición por lo menos una aeronave 24 horas al día para ese tipo de misión. (Foto: Aerotécnico Jefe André Feitosa, Fuerza Aérea de Brasil)

Todas las mañanas, militares de la Fuerza Aérea de Brasil (FAB, por sus siglas en portugués) despiertan sabiendo que ese puede ser un día de misión, ya sea para atender una necesidad de emergencia de búsqueda, ayudar a víctimas de un desastre natural, actuar como apoyo en seguridad pública o transportar un órgano que será trasplantado a una persona.

Durante 22 días la FAB estuvo presente en Perú. Colaboró para atenuar las consecuencias de las inundaciones que afectaron aproximadamente a 700.000 personas. (Foto: Fuerza Aérea de Brasil)

Las acciones no se restringen al territorio brasileño. Desde el comienzo de año, la FAB colaboró con países vecinos en tres ocasiones. En febrero empleó una aeronave C-130 Hércules para combatir más de 100 focos de incendios en bosques de Chile. A principios de abril también puso a disposición 150 militares y dos aeronaves, en operaciones de búsqueda de un buque carguero desparecido en la región marítima bajo el control de Uruguay. En una misión más reciente, la FAB usó dos aeronaves C-130 Hércules y desplegó 32 militares para colaborar con el Gobierno de Perú y prestar asistencia de emergencia aproximadamente a 700.000 personas afectadas por las inundaciones en ese país.

La situación, considerada una de las más graves en la historia de Perú, movilizó también el apoyo de otras naciones además de Brasil. “Había aeronaves de otros países, como Chile, Argentina y, posteriormente, Estados Unidos. A pesar de que no hubo un trabajo conjunto directo, se sumaron los esfuerzos solidarios para realizar trabajos aislados por parte de cada país que contribuyeron a atenuar el sufrimiento de la población de las regiones afectadas”, dijo el Teniente Coronel Marcelo da Silva Ribeiro, comandante del Escuadrón Cascavel (1.º GTT) de la FAB. La unidad militar se turnó con el Escuadrón Gordo (1.º/1.º GT) en la operación en Perú.

En el ámbito de la FAB, estos escuadrones son los que operan los aviones C-130 Hércules, considerados los más adecuados para el contexto peruano “por sus características de gran capacidad de transporte de carga y de pasajeros”, explicó el Tte. Cnel. Ribeiro.

Durante 22 días de misión, del 21 de marzo al 11 de abril, los militares completaron 154 horas de vuelo. Casi 2.000 personas fueron transportadas en los aviones de la FAB, rescatadas principalmente en las ciudades de Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes y llevadas a la capital peruana, Lima, donde recibieron amparo y cuidados de salud. Al regresar de la capital a las regiones inundadas, los aviones volvían cargados de víveres, agua y medicamentos. Juntas, las dos aeronaves brasileñas entregaron alrededor de 380 toneladas de carga a la población necesitada.

Salvavidas

La misión humanitaria en Perú se concentró en el transporte de pasajeros de las áreas más inundadas a la capital peruana, además del transporte de víveres a los lugares necesitados. (Foto: Fuerza Aérea de Brasil)

El Tte. Cnel. Ribeiro afirmó que la rápida atención a cuestiones humanitarias es el fruto de un entrenamiento continuo de la FAB. “Mantenemos la tropa y las aeronaves listas para cumplir sus distintas misiones todo el tiempo, para emplearlas en cualquier momento y lugar por medio de un riguroso programa de entrenamiento realizado a lo largo de cada año.”

El servicio de transporte de órganos humanos destinados al trasplante es una de las actividades que también ilustra el potencial salvavidas del trabajo de la Fuerza Aérea. El 6 de junio se cumplió un año desde que la FAB intensificó este tipo de acción. A partir de la publicación del Decreto N.º 8783/2016, se empezó a disponer de por lo menos una aeronave para atender los llamados de transporte de órganos a cualquier hora del día y de la noche. Un equipo de acción especializado también permanece listo “para planificar la misión y coordinar todos los apoyos necesarios para la operación en los escenarios más diversos”, explicó el Teniente Aviador Linccon Gregório Fernandes, piloto del Sexto Escuadrón de Transporte Aéreo (ETA 6) de la FAB, que se encuentra en Brasília.

Desde que esta iniciativa se puso en práctica hace un año, la FAB ya completó la entrega de 258 órganos. El equipo que participa en estas operaciones está compuesto básicamente por la tripulación del avión convocado, que cuenta con dos pilotos y un mecánico. En algunos tipos de aeronave también hay un sobrecargo.

Además, dos militares o civiles más pueden integrar el grupo con función de médico o enfermero captador. “Cuando hay un llamado, los pilotos conducen la aeronave al aeródromo más próximo al lugar de captación del órgano. El mecánico los apoya verificando periódicamente los equipos de la aeronave, mientras que el sobrecargo lo hace auxiliando a la tripulación, en caso de emergencia. El médico y el enfermero se encargan de la captación del órgano (buscan el material en el hospital o en la institución que hizo la cirugía para retirarlo) y lo traen a la aeronave” resumió el Tte. Linccon.

Muchas veces el transporte de órganos es una carrera contra el tiempo, ya que el material es delicado y puede perder su utilidad para el trasplante en pocas horas. Ante este desafío, y dentro de su logística de transporte de órganos, la FAB prevé el empleo de aeronaves rápidas, con gran autonomía de vuelo y capacidad para despegar y aterrizar en distintos tipos de terreno. “De esta forma, de acuerdo con la localidad y el tipo de órgano, se asigna un determinado tipo de aeronave”, destacó el Tte. Linccon.

El piloto insistió en recordar una de sus experiencias al frente de una misión de esta naturaleza. “Me preparaba para dormir y sonó el teléfono. Iba a ser una noche como tantas, pero la llamada sacudió mi tranquilidad. Me puse el uniforme, agarré mi maleta y salí hacia el Ala 1, en Brasília”. Allí descubrió que la misión sería llevar a un médico y a una enfermera a Dourados, en Mato Grosso do Sul, donde captarían un hígado para trasplantarlo en Brasília. “Aproximadamente dos horas después de haber recibido la llamada, ya estábamos aterrizando en Dourados. Esa misión me marcó mucho porque estaba en casa, en una noche cualquiera, y la acción de salvar una vida fue realmente gratificante.”

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