El Fantasma: silencioso y mortal

El avión AC-47T revolucionó la forma en que Colombia combatió la insurgencia.
Geraldine Cook/Diálogo | 18 agosto 2017

Capacitación y Desarrollo

La tripulación del avión Fantasma asignada al Comando de Combate Aéreo No. 1, en Puerto Salgar, Colombia. (Foto: Geraldine Cook/Diálogo).

Silencioso y mortal. Así lo describe su tripulación. A simple vista, el avión AC-47T de la Fuerza Aérea de Colombia (FAC) conocido como el Fantasma, no es sorprendente. Sin embargo, sus capacidades de vuelo y combate hicieron temblar a los grupos terroristas de la época del conflicto interno armado en Colombia.

El Mayor de la FAC Germán Andrés Arias, comandante de la Escuela de Formación de Pilotos AC-47T (izq.), y el Teniente de la FAC Andres Gualteros, copiloto del Fantasma, están listos para iniciar una nueva misión. (Foto: Geraldine Cook/Diálogo)

“Apenas los terroristas escuchaban que llegaba el Fantasma, se replegaban”, dijo el Capitán de la FAC Alejandro Henao, piloto del Fantasma. El seudónimo Fantasma nació por parte de la tripulación porque el avión es indetectable desde las alturas, en particular realiza misiones nocturnas y el sonido que emite durante vuelo es como el del zumbido de un zancudo.

“Los terroristas cesaban cualquier hostilidad y se replegaban cuando sentían al Fantasma porque sabían de la eficacia del avión en apoyo cercano y ataque a insurgencia”, dijo el Cap. Henao. El Fantasma auxiliaba a las poblaciones atacadas por la guerrilla, quienes escuchaban y sentían el contraataque del avión sin lograr verlo. “Cuando estábamos en la peor crisis del terrorismo aquí en Colombia, el Fantasma le brindaba esa seguridad y esperanza a las poblaciones más alejadas en el área rural”, agregó.

El Fantasma es un avión de combate para ataque estratégico, interdicción, apoyo aéreo cercano, reconocimiento e inteligencia aérea, vigilancia, búsqueda y rescate. También sirve como un controlador aéreo avanzado. Entre sus misiones está apoyar a las tropas en tierra con monitoreo y reconocimiento del área, iluminar con bengalas para que las tropas se desplacen, tomar imágenes y escoltar a otras aeronaves.

Los terroristas temían a los caballeros de la noche, como llaman a la tripulación del Fantasma, cuando la aeronave los rondaba, pues no lo sentían llegar, solo sentían las ráfagas de las ametralladoras cayendo desde el cielo. Ahí nació el lema del Fantasma: “una buena razón para sentir miedo”.

Simulador con tecnología nacional

El Fantasma tiene su propio simulador de entrenamiento. Con la réplica exacta de su cabina de vuelo, el simulador es un invento tecnológico único en el mundo. El simulador fue inaugurado en enero de 2017 como una nueva herramienta para la formación de pilotos e instructores en la Escuela de Formación de Pilotos AC-47T, ubicada en el Comando de Combate Aéreo No. 1 de la FAC, ubicado en Puerto Salgar, en el departamento de Cundinamarca, Colombia. El diseño del simulador fue asesorado por la FAC y construido por una empresa privada colombiana.

“El simulador fortalece el entrenamiento para las tripulaciones”, dijo el Mayor de la FAC Germán Andrés Arias, comandante de la Escuela de Formación de Pilotos AC-47T. “Podemos tener un mejor entrenamiento en cabina, volar con visores en la noche, hacer cualquier tipo de emergencias y hacer en general un entrenamiento más riguroso para estar muy bien preparados”, dijo el May. Arias. El simulador también fortalece la instrucción de los pilotos del avión DC-3 de las Fuerzas Militares de Colombia.

Los alumnos pueden practicar en el simulador en cualquier momento y revisar los procedimientos de la aeronave tanto en tierra como en vuelo. La escuela, agregó el May. Arias, espera poder ofrecer las capacidades de entrenamiento del simulador a las fuerzas militares de otros países.

El Capitán de la FAC Alejandro Henao (izq.), piloto del Fantasma, y el Teniente de la FAC Carlos Enrique Londoño, copiloto del Fantasma, en el simulador de vuelo. (Foto: Geraldine Cook/Diálogo)

“Hace 10 años el simulador para el Fantasma no existía. Hoy el simulador es una herramienta vital”, dijo el Cap. Henao, al recordar su época de estudiante como piloto del AC-47T. “Antes, los alumnos teníamos que aprender sobre la marcha, sobre el mismo día a día de las misiones, teníamos que ir aprendiendo y corrigiendo”, dijo.

Capacidades de combate

La FAC adquirió más de 60 aviones C-47 en la década de 1940. En esa época eran aeronaves de transporte de pasajeros y carga. Ingenieros de la FAC iniciaron procesos de modernización y acondicionaron algunos ejemplares a la versión AC-47T. En 1993 la FAC transformó ocho aviones para convertirlos en aeronaves de combate contra los grupos terroristas y las organizaciones criminales.

Agregar nuevos motores turbo hélice y sistemas eléctricos, hacer refuerzos estructurales, suspender el sonido emitido durante el vuelo y adaptar el armamento fueron parte de los cambios realizados. En 1997 se adicionó el sistema con lentes de visión nocturna. En la actualidad, la FAC cuenta con seis aviones Fantasma.

Con una tripulación de siete integrantes a bordo y una capacidad de vuelo de más de 7.000 pies de altura, el Fantasma puede volar por 10 horas. Además de sus tres ametralladoras GAU-19 calibre .50, cuenta con un sistema de cámara con lente infrarrojo FLIR (Forward Looking InfraRed), bengalas de iluminación nocturna y un equipo de desviación de misiles. “No somos detectados porque los motores son muy silenciosos”, dijo el Mayor Arias. ”El FLIR nos da mejor capacidad para tomar imágenes, tenemos mejor precisión con el armamento y el piloto es el único que puede hacer las entregas de armamento [disparar]”, agregó.

“Es un avión multipropósito utilizado para diferentes misiones en la FAC”, amplificó el Teniente de la FAC Carlos Enrique Londoño, copiloto del Fantasma. “Tenemos operaciones de apoyo aéreo cercano con ametralladoras, el sistema FLIR graba todas las misiones, se cuida a poblaciones vulnerables y hacemos lanzamiento de bengalas”.

Una de las misiones que llena de orgullo al Tte. Londoño son las que realizan en contra de la minería ilegal. “Estamos haciendo misiones en contra de la minería ilegal, que ha destruido muchas poblaciones… esto ha sido muy gratificante”.

La Teniente de la FAC Ana Cruz, quien realiza las funciones de navegante del Fantasma, también está orgullosa de ser parte de la tripulación de uno de los aviones más simbólicos de la FAC en la lucha contra el terrorismo. “Apoyo la navegación aérea, manejo las comunicaciones con los diferentes equipos a bordo y realizo las funciones de equipos especiales como el FLIR”, dijo la Tte. Cruz, quien encuentra que su trabajo es “todos los días fascinante” por la variedad de operaciones realizadas. “Me siento muy orgullosa de lo que hago. Todos en la tripulación somos como una familia”.

Por su parte, el Técnico Segundo de la FAC Óscar Andrés Peña, jefe de armeros del Fantasma, dijo que su tarea fundamental es la de “tener listo el armamento”. El Técnico Segundo Peña ha sido armero del Fantasma durante 12 años en los que ha participado en misiones de todo tipo, en especial aquellas de enfrentamiento a la guerrilla. “Estas aeronaves han sido muy útiles por su configuración y la forma como actúa en el área de combate”, dijo.

Una nueva misión llamó a bordo a la tripulación del Fantasma. “Es un avión que tiene muchas décadas operando en la FAC y todavía está muy vigente”, dijo el May. Arias. Con el cese del conflicto armado en Colombia, el Fantasma también realizará labores humanitarias, atención de desastres y misiones de carga. “Somos muy versátiles”, concluyó el Mayor Arias.

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