FUSINA destruye 28 narcopistas en Honduras

FUSINA Destroys 28 Narco Airstrips in Honduras

Por Julieta Pelcastre/Diálogo
julio 24, 2018

La Secretaría de Defensa Nacional de Honduras, a través de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA), localizó, aseguró e inhabilitó 28 pistas clandestinas en el este y oeste del país, entre enero y junio de 2018. Los aeródromos rurales eran usados por narcotraficantes internacionales para llevar drogas, sobre todo cocaína, a los Estados Unidos y México.

“La mayoría de las áreas clandestinas de aterrizaje destruidas fueron localizadas en el sector de la Mosquitia, en el departamento de Gracias a Dios, y una [pista] en el departamento de Cortés, cerca de la frontera con Guatemala”, dijo a Diálogo el Capitán de Navío de la Fuerza Naval José Domingo Meza Castillo, director de Relaciones Públicas de las Fuerzas Armadas de Honduras. “El resultado se debe a los constantes patrullajes terrestres y aéreos que realiza FUSINA para mantener libre de narcotráfico el territorio nacional”.

El desarrollo de esos trabajos coordinados y planificados son parte de la Operación Morazán, que inició en 2014. “Establecimos el escudo terrestre, aéreo y naval, con un despliegue importante de tropas y [recursos] aéreos y navales, para ejercer un mayor control del área y generar un ambiente de paz y seguridad en el país”, indicó a Diálogo el Coronel de Infantería del Ejército de Honduras José Ramón Macoto Vásquez, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Policarpo Paz García.

Con la Operación Morazán, las Fuerzas Armadas, en coordinación con otras instituciones del Estado bajo la dirección de FUSINA, trabajan para evitar presencia de grupos delictivos tanto en las principales ciudades como en los lugares más apartados del país. “Durante los últimos tres años el accionar delictivo de las estructuras criminales dedicadas al tráfico de drogas se ha reducido en consideración, por la articulación de esfuerzos de todas las instituciones que conforman FUSINA, logrando la desarticulación de grupos criminales”, resaltó el Cnel. Macoto.

De enero de 2014 a diciembre de 2017 fueron destruidas cerca de 200 pistas para el aterrizaje de aeronaves; la mayor incidencia se presentó en la región de la Mosquitia hondureña. “El departamento de Gracias a Dios cuenta con una cantidad importante de terreno llano propicio para el aterrizaje de avionetas [procedentes de Sudamérica] con droga. Mantenemos un constante patrullaje terrestre y aéreo”, aseguró el Cap. de Nav. Meza.

La destrucción

“Una vez que se destruye un área clandestina de aterrizaje, [por especialistas en explosivos del Batallón de Ingenieros de las Fuerzas Armadas], pasa por un proceso de seguimiento a través de reconocimientos aéreos y terrestres, las posibilidades de habilitación se reducen con creces”, dijo el Cap. de Nav. Meza. “Los especialistas en explosivos realizan detonaciones en las pistas clandestinas al hacer cráteres de acuerdo a su longitud”.

La inhabilitación de los aeródromos tiene tres etapas de desarrollo. Inicia con su identificación y ubicación. Luego, el personal de seguridad, zapadores y el material de demolición se traslada para llevar a cabo los trabajos de destrucción. Después inician las operaciones de monitoreo con reconocimientos programados. El tiempo para inhabilitar una pista, desde el momento de su ubicación, no pasa de 24 horas.

El Cnel. Macoto y el Cap. de Nav. Maza coincidieron en que los grupos delictivos emplean entre 30 a 50 personas para habilitar una pista clandestina. “El narcotráfico apuesta a habilitar áreas clandestinas de aterrizaje porque reduce tiempo y recursos”, acordaron.

Además de la inhabilitación de pistas se llevan a cabo diferentes operaciones que van desde patrullajes hasta la búsqueda y captura de bandas criminales dedicadas a la preparación de pistas y tráfico de drogas. “El establecimiento de puntos de control en toda el área de operaciones ha permitido mantener la iniciativa y la anticipación para evitar la ejecución de ilícitos”, comentó el Cnel. Macoto. “Los objetivos están orientados a evitar que el departamento de Gracias a Dios sea una plataforma para el tráfico de drogas”.

Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2017 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la Administración para el Control de Drogas estimó que 76 por ciento de la cocaína que fue introducida a los EE. UU. en 2015, cruzó el Pacífico oriental, entrando a Centroamérica y México antes de ser transportada por tierra los Estados Unidos. El informe anual 2017 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) precisa que se han perdido miles de hectáreas de bosques en Honduras, Guatemala y Nicaragua debido al tráfico de cocaína en la década pasada. “Con el tráfico de drogas se abren pistas de aterrizaje y se perjudican importantes zonas en los tres países que sufren los embates del tráfico ilícito de cocaína”, dijo al respecto Luis Otárola Peñaranda, miembro de la JIFE en el Perú, en un comunicado de la ONU.

Trabajos multilaterales

“La lucha contra el tráfico de drogas es un fenómeno que requiere de trabajos multilaterales; es importante articular esfuerzos regionales para obtener mayores resultados”, destacó el Cap. de Nav. Meza. Por ello los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras, crearon en noviembre de 2016 la Fuerza de Tarea Trinacional, para mejorar su cooperación para combatir en forma frontal y combinada al crimen organizado transnacional.

Además, el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), a través de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur, ayuda a detectar, monitorear y alertar a los países amigos sobre las rutas del narcotráfico, además de fortalecer las capacidades en seguridad de los países amigos. “La articulación de esfuerzos da mayores resultados”, dijo el Cap. de Nav. Meza. “SOUTHCOM nos apoya a través de la búsqueda de información, identificación y ubicación de las áreas clandestinas de aterrizaje”, concluyó el Cnel. Macoto.
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