El Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos (SOCSOUTH) y el Comando Conjunto de Fuerzas de Operaciones Especiales (CCFOE) de Argentina, fortalecen la alianza de cooperación estratégica de largo plazo, orientada a robustecer la seguridad regional. La asociación incluye entrenamientos combinados, intercambios técnicos con expertos e implementación de prácticas operacionales, explicó el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Argentina en un comunicado.
“Las autoridades de ambos países definieron, en marzo, los planes de colaboración y ejercicios de entrenamiento para el período 2025-2030, entre las que destacan ejercicios combinados con el SOCSOUTH; con el Equipo de Mar, Aire y Tierra, de la Marina de los EE. UU. (Navy SEALs), y con el Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. (MARSOC)”, dijo a Diálogo José Javier Díaz, consultor argentino en defensa y seguridad. “[Estos ejercicios] contribuyen significativamente al entrenamiento y preparación operativa de las fuerzas especiales argentinas, fortaleciendo la defensa nacional y el desarrollo de capacidades combinadas en el ámbito de las operaciones de estos destacamentos”.
Durante las reuniones de marzo, en el marco de las Conversaciones de Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF Talks), un foro estratégico diseñado para mejorar la preparación militar y fortalecer la defensa regional, la Armada Argentina confirmó su participación en la edición 2025 del ejercicio multinacional UNITAS, que comenzará en septiembre, y contará con el despliegue del destructor ARA La Argentina, informó el portal argentino Zona Militar.
Además, el foro atiende la creciente necesidad de cooperación en seguridad hemisférica, en un contexto donde el crimen organizado transnacional y las amenazas híbridas requieren respuestas ágiles, coordinadas y de alta precisión.

Para enfrentar estos escenarios, son decisivas las fuerzas de operaciones especiales, caracterizadas por su adaptabilidad y capacidad de despliegue en entornos complejos. Su rendimiento se fortalece sustancialmente mediante entrenamientos conjuntos e iniciativas de interoperabilidad, que las preparan para enfrentar amenazas dinámicas y no convencionales, explicó el periódico argentino MDZ Online.
“Estas instancias de cooperación representan un avance superlativo en la consolidación de nuestras capacidades operativas, permitiendo a nuestras fuerzas entrenarse con las unidades de operaciones especiales más experimentadas del mundo, como las estadounidenses”, indicó el Capitán de Navío de la Armada de Argentina Nicolás Waldo Pérez, comandante del Comando de Operaciones Navales Especiales, al medio oficial argentino Gaceta Marinera. “Esto fortalece no solo nuestra preparación técnica, sino también los lazos de confianza y profesionalismo entre ambas naciones”.
“Potenciar la interoperabilidad entre las fuerzas militares de países aliados constituye una medida de confianza mutua. Cuando se implementa entre agrupaciones que aglutinan a los soldados más selectos, para ejecutar las misiones más complejas y riesgosas, estamos ante una señal muy clara del tipo de relación bilateral para los próximos años”, subrayó Díaz. “Nos coloca en una posición de vanguardia el valor intangible que reciben las Fuerzas de Operaciones Especiales de Argentina en términos de doctrina, procedimientos, técnicas, tácticas, equipamiento, instrucción y adiestramiento”.
Otro de los ejercicios binacionales en la agenda es Daga Atlántica, una operación conjunta entre las fuerzas especiales argentinas y estadounidenses, prevista para febrero de 2026, que entrenará su capacidad de respuesta en escenarios múltiples y de alta exigencia. Las maniobras incluirán incursiones simuladas en entornos extremos como Tierra del Fuego, Santa Cruz e Isla de los Estados, lo que permitirá afinar la coordinación en misiones simultáneas bajo condiciones climáticas y geográficas adversas, explicó el periódico argentino IProfesional.
Las maniobras incluirán técnicas avanzadas de inserciones y extracciones por helicóptero y evacuaciones médicas; además de interdicciones marítimas con lanchas rápidas y descensos por cuerda desde aeronaves. De acuerdo con el periódico argentino MDZ Online, entrenar en estas latitudes, como lo hacen las fuerzas especiales estadounidenses en Alaska, responde a la visión estratégica de preparar a las unidades en entornos críticos como el Estrecho de Magallanes y el paso Drake, con proyección hacia la Antártida.
Un ejemplo histórico que refleja los resultados y relevancia de este tipo de cooperación fue la Operación Regreso Seguro, en octubre de 2023, que con asesoría de los EE. UU., consistió en la evacuación de 1200 ciudadanos argentinos desde Israel, durante la crisis en Medio Oriente, en la que participaron unidades especiales argentinas, reportó en su momento el diario Buenos Aires Herald.
Otro ejemplo de las sólidas relaciones entre ambos países se remonta a 2017, cuando la Marina de los EE. UU. apoyó la búsqueda del submarino argentino ARA San Juan, hundido en el Atlántico Sur. Durante las operaciones, los EE. UU. desplegaron tres aeronaves avanzadas, más de 200 efectivos, cuatro sumergibles, una unidad de rescate submarino, un buque, y más de 400 boyas de sonar.
La interacción con fuerzas homólogas de otros países permite alinear protocolos, compartir tácticas y fortalecer capacidades operativas que, gracias a este tipo de acuerdos, pueden ser aplicadas con mayor eficacia en escenarios reales.


