La atención se centra en el hemisferio occidental: un enfoque en red

Focus on the Western Hemisphere: A Network Approach

Por Dialogo
diciembre 19, 2014








Además de ejercer el cargo de comandante de la Guardia Costera de los Estados Unidos, soy presidente del Comité de Interdicción. Este comité está conformado por representantes estratégicos de una coalición de organismos estadounidenses que se dedican a desbaratar redes de narcotráfico, especialmente a través de esfuerzos de interdicción en la zona de tránsito marítimo del hemisferio occidental.

El presidente Obama anunció recientemente la estrategia del Gobierno de los Estados Unidos para Centroamérica y su enfoque en promover la prosperidad y la integración económica regional, mejorar la seguridad y la gobernabilidad. Los esfuerzos del Comité de Interdicción (o TIC, por su sigla en inglés), el plan de Campaña de la Frontera Sur y sus cercanías propuesta por el secretario de Seguridad Interna Jeh Johnson, y nuestra propia Estrategia para el hemisferio occidental respaldan directamente la estrategia nacional del presidente. El vicepresidente Biden destacó esta coordinación cuando se refirió a los compromisos de nuestro comité en Puerto Rico, Panamá, Colombia y Honduras, durante sus observaciones en la Conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo.

Los organismos federales y los aliados internacionales trabajan exhaustivamente en los Estados Unidos y en el exterior para combatir las redes de crimen organizado transfronterizo. Estos esfuerzos han sido de utilidad para erradicar los centros de producción y controlar la compra de precursores químicos utilizados para fabricar estupefacientes, interrumpir los corredores de paso cuando se trasladan estupefacientes de contrabando a ubicaciones para su almacenamiento y también para desbaratar los envíos de estupefacientes y la cadena de distribución con el objetivo de colapsar la red misma.

El éxito de esta coordinación y los recursos estadounidenses destinados a deshacer las redes de contrabando de estupefacientes dependen de alianzas internacionales sólidas forjadas por objetivos comunes. Como comité, nos reunimos con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, para abordar esta iniciativa internacional. También nos reunimos con el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (SENAN), para conversar sobre los logros recientes relacionados en la detención del narcotráfico a ambos lados del istmo de Panamá.

El comité trabajó en conjunto con altos funcionarios de Colombia, que alguna vez estuvo entre los países más peligrosos de nuestro hemisferio. No obstante, gracias a su extraordinario coraje y determinación, Colombia ha salido victoriosa luego de pelear una ardua batalla contra las redes de narcotráfico y se convirtió en una nación próspera. Además, Colombia está ejerciendo liderazgo nacional para convertir el narcotráfico en una industria no rentable. En conversaciones entabladas con los miembros jerárquicos de la Policía Naval y Nacional de Colombia, tomamos conocimiento de sus experiencias y logros, a medida que continúan con el desmantelamiento de las insidiosas redes.

Luego, viajamos a Honduras, un país con la tasa de homicidios más elevada del mundo. La mayor parte de esta violencia está directamente asociada a redes de crimen organizado transfronterizo en la región. Nos reunimos con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, para debatir formas de alianza para combatir las redes de narcotráfico y crear un tiempo y un espacio para que se desarrolle la iniciativa de la prosperidad gubernamental y económica. Honduras es un aliado que muestra buena predisposición y su futuro es importante para la seguridad de nuestra nación.

Las redes de contrabando están al frente de una abrumadora industria multimillonaria que desestabiliza a los países del hemisferio occidental a través de la violencia y los disturbios, lo que socava la legislación y aterroriza a los ciudadanos de las comunidades en las que se infiltran. A pesar de los logros obtenidos en la reducción del consumo doméstico de cocaína, Estados Unidos continúa en el primer puesto de las naciones que consumen estupefacientes ilícitos en el mundo y las consecuencias en nuestro país son inmediatas y devastadoras. Según las estimaciones de la Oficina de Políticas de Control de Drogas Nacional, el costo total anual del consumo de drogas ilícitas para la sociedad estadounidense es de aproximadamente 200 mil millones de dólares. Además, cientos de miles de vidas de estadounidenses se han perdido debido a la sobredosis de drogas y la violencia asociada desde 2001.

Juntos, con un enfoque en red, la Guardia Costera de los Estados Unidos se compromete a velar por la seguridad del hemisferio. Nos comprometemos a combatir las redes de crimen organizado transfronterizo, proteger nuestras fronteras, como así también el comercio.







Además de ejercer el cargo de comandante de la Guardia Costera de los Estados Unidos, soy presidente del Comité de Interdicción. Este comité está conformado por representantes estratégicos de una coalición de organismos estadounidenses que se dedican a desbaratar redes de narcotráfico, especialmente a través de esfuerzos de interdicción en la zona de tránsito marítimo del hemisferio occidental.

El presidente Obama anunció recientemente la estrategia del Gobierno de los Estados Unidos para Centroamérica y su enfoque en promover la prosperidad y la integración económica regional, mejorar la seguridad y la gobernabilidad. Los esfuerzos del Comité de Interdicción (o TIC, por su sigla en inglés), el plan de Campaña de la Frontera Sur y sus cercanías propuesta por el secretario de Seguridad Interna Jeh Johnson, y nuestra propia Estrategia para el hemisferio occidental respaldan directamente la estrategia nacional del presidente. El vicepresidente Biden destacó esta coordinación cuando se refirió a los compromisos de nuestro comité en Puerto Rico, Panamá, Colombia y Honduras, durante sus observaciones en la Conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo.

Los organismos federales y los aliados internacionales trabajan exhaustivamente en los Estados Unidos y en el exterior para combatir las redes de crimen organizado transfronterizo. Estos esfuerzos han sido de utilidad para erradicar los centros de producción y controlar la compra de precursores químicos utilizados para fabricar estupefacientes, interrumpir los corredores de paso cuando se trasladan estupefacientes de contrabando a ubicaciones para su almacenamiento y también para desbaratar los envíos de estupefacientes y la cadena de distribución con el objetivo de colapsar la red misma.

El éxito de esta coordinación y los recursos estadounidenses destinados a deshacer las redes de contrabando de estupefacientes dependen de alianzas internacionales sólidas forjadas por objetivos comunes. Como comité, nos reunimos con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, para abordar esta iniciativa internacional. También nos reunimos con el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (SENAN), para conversar sobre los logros recientes relacionados en la detención del narcotráfico a ambos lados del istmo de Panamá.

El comité trabajó en conjunto con altos funcionarios de Colombia, que alguna vez estuvo entre los países más peligrosos de nuestro hemisferio. No obstante, gracias a su extraordinario coraje y determinación, Colombia ha salido victoriosa luego de pelear una ardua batalla contra las redes de narcotráfico y se convirtió en una nación próspera. Además, Colombia está ejerciendo liderazgo nacional para convertir el narcotráfico en una industria no rentable. En conversaciones entabladas con los miembros jerárquicos de la Policía Naval y Nacional de Colombia, tomamos conocimiento de sus experiencias y logros, a medida que continúan con el desmantelamiento de las insidiosas redes.

Luego, viajamos a Honduras, un país con la tasa de homicidios más elevada del mundo. La mayor parte de esta violencia está directamente asociada a redes de crimen organizado transfronterizo en la región. Nos reunimos con el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, para debatir formas de alianza para combatir las redes de narcotráfico y crear un tiempo y un espacio para que se desarrolle la iniciativa de la prosperidad gubernamental y económica. Honduras es un aliado que muestra buena predisposición y su futuro es importante para la seguridad de nuestra nación.

Las redes de contrabando están al frente de una abrumadora industria multimillonaria que desestabiliza a los países del hemisferio occidental a través de la violencia y los disturbios, lo que socava la legislación y aterroriza a los ciudadanos de las comunidades en las que se infiltran. A pesar de los logros obtenidos en la reducción del consumo doméstico de cocaína, Estados Unidos continúa en el primer puesto de las naciones que consumen estupefacientes ilícitos en el mundo y las consecuencias en nuestro país son inmediatas y devastadoras. Según las estimaciones de la Oficina de Políticas de Control de Drogas Nacional, el costo total anual del consumo de drogas ilícitas para la sociedad estadounidense es de aproximadamente 200 mil millones de dólares. Además, cientos de miles de vidas de estadounidenses se han perdido debido a la sobredosis de drogas y la violencia asociada desde 2001.

Juntos, con un enfoque en red, la Guardia Costera de los Estados Unidos se compromete a velar por la seguridad del hemisferio. Nos comprometemos a combatir las redes de crimen organizado transfronterizo, proteger nuestras fronteras, como así también el comercio.
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