Unidad femenina protege a los menores en Panamá

El SENAFRONT dio inicio a una nueva unidad de mujeres para impedir el riesgo social en la juventud de la provincia de Darién.
Roberto López Dubois/Diálogo | 11 mayo 2018

Capacitación y Desarrollo

Un total de 50 elementos femeninos forman parte de la nueva Unidad de Acción Integral del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, creada a inicios de 2018. (Foto: Servicio Nacional de Fronteras de Panamá)

En el extremo oriental de Panamá, la agente, con uniforme camuflado y chaleco reflexivo amarillo, controla el tráfico a la esquina de una escuela, por un cruce peatonal. Cuando se le acerca una alumna, la saluda y detiene los vehículos para ayudarla a cruzar la calle.

Luego, se unirá a las clases para participar de actividades con los niños. Su meta: ganarse la confianza de los miembros más vulnerables de la población e impedir influencias externas negativas.

La agente es parte de medio centenar de efectivos femeninos que conforman la Unidad de Acción Integral (UAI) del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT). Formada a inicios de 2018, la UAI tiene por objetivo acercarse a la juventud, prevenir situaciones de daño en el ámbito familiar, escolar y personal, además de evitar situaciones de consumo de drogas e integración de pandilla.

“[Son] vigilantes fronterizas hacia una cultura de prevención”, dijo a Diálogo la Capitán de la UAI Zuly Rodríguez. “Acción Integral es una unidad operativa encargada de desarrollar actividades con la niñez que conlleven a la formación de valores éticos sociales y cívico-patrióticos basados en una cultura de paz para evitar que la niñez quede inmersa en situaciones de riesgo social”.

La UAI empezó a operar en marzo de 2018 en la provincia de Darién, fronteriza con Colombia. En total, 50 elementos femeninos desplegaron en varias escuelas de la remota región selvática donde la unidad se enfocará primero.

“En 2017 se dio un alto porcentaje de deserción escolar, y en vista de ello se diseñó la estrategia con la unidad femenina”, explicó el Comisionado Eric Ávila, director nacional de operaciones del SENAFRONT. “Igualmente se tomó en cuenta la inauguración de la nueva carretera [alrededor de 102 kilómetros de la Carretera Panamericana fueron rehabilitados en enero], de allí la necesidad de comenzar por la educación vial”.

Región crítica

La provincia panameña de Darién es una jungla densa y húmeda de más de 200 000 hectáreas. La región selvática se extiende hacia Colombia y sus 575 000 hectáreas se conocen como el Tapón de Darién.

Sus únicas vías de tránsito son los ríos, pocas trochas y la Carretera Panamericana que se interrumpe en Yaviza, en el Darién panameño, y se reanuda a unos 100 km en la aldea colombiana de Lomas Aisladas. El lugar inhóspito sirve como refugio para miembros de grupos de crimen organizado transnacional dedicados al al narcotráfico y al tránsito de migrantes indocumentados con destino a los EE. UU.

Por su parte, las poblaciones que ocupan la región sufren de vulnerabilidades alimentarias y de salud. Según cifras de la Fundación del Trabajo de Panamá, un centro de estudios para la equidad social, el 87 por ciento de las familias locales viven en condiciones de extrema pobreza. Los últimos datos de la Contraloría de la República de Panamá indican que casi 18 000 menores fueron matriculados en Darién en el año escolar 2015, cifra equivalente a aproximadamente 32 por ciento de la población total.

Las agentes promueven una experiencia positiva en las escuelas e impiden el riesgo social para la juventud de la región oriental de Darién. (Foto: Servicio Nacional de Fronteras de Panamá)

Experiencia escolar positiva

Las tareas de las agentes empiezan temprano cada mañana, cuando vigilan el tráfico de vehículos cerca de las escuelas y ayudan a los niños y sus familiares a cruzar las calles con seguridad. Si bien parecen enfocadas en la protección vial, las agentes monitorean a los transeúntes que puedan parecer sospechosos y comunican sus observaciones a sus superiores.

En las clases, las agentes dan charlas de conocimiento básico, desde cómo cruzar la calle de manera segura y la importancia del aseo, hasta cómo identificar el acoso. Asimismo, abordan temas relacionados al narcotráfico y el pandillerismo. También participan de actividades pedagógicas y recreacionales, tales como desarrollar proyectos para las fiestas con el fin de contribuir a una experiencia escolar positiva.

“[El objetivo de la UAI] es servir como apoyo en los centros escolares para mejorar la seguridad de los estudiantes”, aseguró el Subcomisionado Juan Córdoba, jefe del Batallón José de Fábrega acantonado en el distrito de Santa Fé, en Darién. “Y [es] evitar que en los alrededores de las escuelas, elementos del malvivir traten de reclutar a los estudiantes para sus actividades ilícitas”.

Programa exitoso

Como representantes del SENAFRONT, las agentes brindan su profesionalismo a la institución a la vez que se ganan la confianza de los niños y de toda la población. Poco tiempo después de su despliegue, las agentes lograron grandes avances y fueron aceptadas como parte del equipo de las escuelas con una gran ventaja –su uniforme es sinónimo de ley y seguridad.

“Puedo ver el cambio porque [los alumnos] toman los consejos que les traen los agentes y los ponen en práctica”, dijo José Bazán, director del Centro de Educación Básico General Santa Fé, en el distrito de Santa Fé. “Es un aprendizaje directo que reciben los jóvenes. Queremos agradecer todo el apoyo y acompañamiento que recibimos de ellas, porque beneficia directamente a los educandos”.

Para la Agente de la UAI Melissa Aldrete, asignada al Centro Educativo José del Mejía en Yaviza, la experiencia, con un niño en particular, ha sido un éxito. “Papelillo es un niño a quien siempre veía solo. Él era un niño muy rebelde”, dijo la Agente Aldrete. “Hoy el niño va a la escuela, es mucho más sociable y hasta nos llama tías”.

El SENAFRONT tiene previsto ingresar nuevos elementos a la UAI para reforzar el despliegue en Darién. La institución también planea incrementar la zona de cobertura para incluir la provincia de Chiriquí y el corregimiento de Guabito –fronterizos con Costa Rica– y la comarca de Guna Yala, en la costa del Caribe.

“El programa tiene una buena aceptación de los directores, profesores, estudiantes y padres de familia”, concluyó el Subcomisionado Córdoba. “A pesar de que tiene poco tiempo de estar funcionando, lograron información de los mismos niños sobre casos de bullying [acoso] tanto dentro como fuera de los planteles y buscaron la ayuda necesaria para frenarlos”.

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