Mujer oficial rompe estereotipos en las Fuerzas Armadas Paraguayas

Por primera vez en la historia de las Fuerzas Armadas Paraguayas, una mujer oficial realiza un curso de élite.
Geraldine Cook/Diálogo | 2 julio 2018

Capacitación y Desarrollo

La Teniente de Fragata de la Armada de Paraguay Magali Elisa María Caballero Prieto es la primera mujer en las fuerzas armadas de su país en graduarse del curso especial conocido como CAVIM. (Foto: Teniente de Fragata de la Armada de Paraguay Magali Elisa María Caballero Prieto)

El rostro camuflado, la cabellera rapada y una mochila de 25 kilos sobre la espalda completan la preparación para la acción de la Teniente de Fragata de la Armada de Paraguay Magali Elisa María Caballero Prieto. Tiene las condiciones físicas y mentales para ejecutar las tareas propias de un infante de marina dispuesto a arriesgar su vida por la misión.

Con ese objetivo en mente, la Tte. Caballero se aventura a realizar el Curso Avanzado de Infantería de Marina, conocido como CAVIM. Durante 14 semanas, entre entrenamientos intensivos de campo, manejo de armas y destrezas de supervivencia, vivió el arduo adiestramiento militar en igualdad de condiciones con sus pares. Su audacia, la llevó a convertirse en la primera mujer en las fuerzas armadas de su país en graduarse del CAVIM, hasta 2017, una formación con participación exclusiva de hombres.

La Tte. Caballero sobresale los estereotipos tradicionales creados para las mujeres. Su especialidad de combatiente lo dice todo. No tiene un referente femenino militar a quien emular, ya que sus pasos en la Armada Paraguaya no han sido trazados por otra mujer. “Personalmente es un orgullo, pero más allá de pensar en lo que significa para mí, pienso en lo que significa para las mujeres  uniformadas”, confiesa. Al superar el CAVIM, ella trazó un nuevo rumbo profesional para las mujeres militares de su país.

“Fue un entrenamiento muy intenso y difícil”, dice. Recuerda que tenía algo de escepticismo cuando decidió inscribirse para el CAVIM, pero su determinación la empujó a hacerlo. Reconoce que aunque puede que los hombres tengan mayor fortaleza física, las mujeres con empeño y dedicación alcanzan sus metas. “Si los hombres tienen más resistencia y muchos no logran graduarse del curso, ¿cómo podría una mujer lograrlo?” se cuestionó. El curso inició con 22 estudiantes –ella y otra compañera las únicas mujeres– en abril de 2017, y concluyó con ocho, entre los cuales ella sobresalió.

Entrenamiento táctico

La Armada Paraguaya convoca al CAVIM anualmente desde 2012. El curso avanzado incluye entrenamiento táctico donde la fuerza, la destreza y la resistencia son los elementos principales de supervivencia. Estar en excelente estado físico y tener la capacidad de adaptarse a ambientes inhóspitos, la capacidad de exploración en territorio enemigo y el trabajo en equipo son algunas de las condiciones requeridas para culminar el adiestramiento. Cada año se registran entre 20 a 30 aspirantes, pero se gradúan menos de 10.

“La intención del curso es preparar al personal para poder cumplir funciones en operaciones ribereñas, guerrilla rural, antiterrorismo y seguridad de dignatarios, entre otros”, afirma. “Hay que tener la convicción y predisposición de adaptarse a situaciones hostiles al que el personal femenino tradicionalmente no está acostumbrado”, comenta. Su sonrisa espontánea demuestra su orgullo por el papel que hoy realizan las mujeres en la Armada. Hace lo que le gusta, y lo hace bien. Por eso ha tenido éxito.

“Todos se extrañaron cuando me registré para el CAVIM”, dice al susurrar que aunque nunca se lo manifestaron, tal vez sus compañeros pensaron que ella no lo terminaría. “Quería probarme a mí misma de mis propias capacidades”. Llegar a la meta trazada no fue tarea fácil. Cuestionó su propia decisión, en especial por el agotamiento físico, pero su coraje no la dejó desvanecer. “A las 3 de la madrugada con 8 grados de temperatura, mojada, muerta de frío… son muchas cosas las que influyen. Al final del entrenamiento, queda el mejor equipo”.

La Teniente de Fragata de la Armada de Paraguay Magali Elisa María Caballero Prieto (03) durante su entrenamiento del Curso Avanzado de Infantería de Marina. (Foto: Teniente de Fragata de la Armada de Paraguay Magali Elisa María Caballero Prieto)

Sueños por alcanzar

La Tte. Caballero analiza el camino recorrido y siente que su deber era realizar el CAVIM. “No podía decir ‘soy combatiente’ sin tener un conocimiento profundo de lo realmente significa ser un infante”, explica.

Ella pertenece a la Armada por tradición militar. Desde niña, la presencia de uniformes en los armarios de su casa le transmitió el amor por las insignias militares. Su padre, el fallecido Almirante Miguel Ángel Caballero Della Loggia, le inculcó disciplina y respeto por los valores militares.

“Veía llegar a mi padre de su trabajo con su uniforme militar y yo quería ser como él”. Sus hermanos, los capitanes de corbeta de la Armada Marithe y Miguel Caballero, la orientan en su vocación militar. Agradecida por el apoyo familiar, la Tte. Caballlero recuerda que aunque el CAVIM fue su propia meta, también lo fue para su familia.

Sin embargo la Tte. Caballero ya había sido pionera en las fuerzas militares de su país. En 2006, cuando cursaba su primer año de estudios en la Academia Militar Mariscal Francisco Solano López (ACADEMIL), cinco años después de que las mujeres se integraran al alumnado, fue elegida entre los mejores estudiantes para asistir a la Escuela Naval Militar en Buenos Aires, Argentina. En 2011 se graduó de oficial de guardia marina en el país vecino.

La especialidad de combatiente en ACADEMIL fue exclusiva de los hombres hasta noviembre de 2005, cuando seis cadetes mujeres la escogieron. Así la Tte. Caballero se convirtió en la primera cadete de la Armada en representar a su país en el extranjero. A su regreso a Paraguay, fue asignada al Comando de Infantería de Marina y de allí a otras unidades militares. 

La Tte. Caballero hoy conforma la jefatura de Instrucción del Comando de Infantería de Marina y es la directora del CAVIM. Con base en su experiencia, instruye a sus estudiantes en las áreas de comunicaciones, topografía y técnicas de tiro. “Quiero desarrollar las capacidades de los infantes al máximo, ya que vamos al teatro de operaciones y tenemos que ir muy bien preparados. Esta instrucción les puede salvar la vida”.

A sus 32 años, la  Tte. Caballero ya ha dado pasos firmes en una imparable carrera militar que continúa en crecimiento. “Las mujeres militares tenemos la intención de desarrollarnos profesionalmente sin distinción de género”, dice. “Estamos en condiciones de asumir nuevos riesgos y responsabilidades”. Su nuevo reto es poder portar las insignias de almirante que su padre una vez vistió.

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