La Policía Federal continúa vigilando a los sospechosos de cometer actos terroristas en Brasil

Para Rafael Brum Miron, director y jefe de la operación Hashtag que apresó a 10 sospechosos en varios estados del país, no se podía subestimar a ninguno, aunque solo eran simpatizantes.
César Modesto/Diálogo | 27 julio 2016

Amenazas Transnacionales

Un presunto terrorista camina escoltado por un agente de la Policía Federal de Brasil en el aeropuerto de Brasilia el 21 de julio. La policía brasileña ha detenido a 10 miembros terroristas "amateur" que expresaron su lealtad al Estado Islámico con el objetivo de atacar los Juegos Olímpicos, según las autoridades. (Foto: Evaristo Sa/AFP)

La Policía Federal (PF) brasileña continúa vigilando a los presuntos simpatizantes implicados en promover acciones en nombre del Estado Islámico, también conocido como EIIL (Estado Islámico de Irak y el Levante) o Dáesh, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 que comenzarán el 5 de agosto.

El 21 de julio, 12 personas fueron arrestadas durante la operación Hashtag que desplegó la PF en los estados brasileños de Amazonas, Ceará, Goiás, Mato Grosso, Minas Gerais, Paraíba, Paraná, Río de Janeiro, Río Grande del Sur y São Paulo.

El objetivo de la operación era desarticular a un grupo que mostraba fuertes indicios de pretender realizar actos terroristas y otras acciones delictivas durante las Olimpíadas de Río 2016. Esta es la primera operación policial antiterrorista emprendida en Brasil tras la promulgación a principios de año de la ley 13.260/2016, que aborda la investigación y el enjuiciamiento, así como también el replanteamiento de la noción del terrorismo.

La operación se centró en 14 personas: Alisson Luan de Oliveira, Antonio Andrade dos Santos Junior, Daniel Freitas Baltazar, Hortencio Yoshitake, Israel Pedra Mesquita, Leandro França de Oliveira, Leonid El Kadre de Melo, Levi Ribeiro Fernandes de Jesus, Marco Mario Duarte, Mohamad Mounir Zakaria, Oziris Moris Lundi dos Santos Azevedo, Valdir Pereira da Rocha, Vitor Barbosa Magalhães y un adolescente cuya identidad permanece en reserva.

Sin embargo, estos nombres solo constituyen el 10 por ciento de aquellos que captaron la mayor atención de la Policía dada la información a la que accedían por Internet y que compartían, como por ejemplo, asesinatos, preparativos para posibles ataques y elaboración de explosivos.

El 90 por ciento restante sigue bajo vigilancia por haber adoptado conductas sospechosas al visitar páginas y propaganda de aclamación de actos y grupos extremistas como EIIL, al Qaida y Hizbulah en más de dos ocasiones.

Los 12 reos fueron transferidos a una cárcel federal de máxima seguridad ubicada en Campo Grande, Mato Grosso del Sur. En dicha institución se encuentran delincuentes altamente peligrosos, como el narcotraficante Fernandinho Beira-Mar, al igual que el narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía en su momento.

Los investigados responderán individualmente ante la justicia de acuerdo a su implicación en los delitos de promoción y organización terrorista y la realización de actos preparatorios de terrorismo, ambos contemplados en la nueva legislación. La pena para el primer delito es de cinco a ocho años de prisión y multa, en tanto que para aquellos que ejecutan actos preparatorios la pena oscila entre tres y 15 años de prisión.

Los antisociales soñaban con el paraíso

De acuerdo con el director responsable de la operación Hashtag, Rafael Brum Miron, los presuntos vinculados al terrorismo manifestaron que las Olimpíadas eran una oportunidad de ir al paraíso.

“Todos se mostraban muy agresivos y decían lo mismo: ’tenemos que matar infieles, aprovechar las Olimpíadas para ir al paraíso’ y enviaban videos de asesinatos. También repasaban entre ellos instrucciones y fórmulas para fabricar explosivos”, comentó Miron en una entrevista para el periódico Folha de S. Paulo.

Además, según el director, los sospechosos destacaban la necesidad de actuar aisladamente, como «lobos solitarios». Pese a esto, las investigaciones revelaron que el grupo no contaba con los medios económicos ni podía actuar de inmediato. «Ninguno era rico; no tenían recursos. Querían viajar a Siria pero tampoco tenían dinero», afirmó Miron, quién contó con la colaboración del FBI, la policía federal estadounidense.

Si bien los ministros brasileños Alexandre de Moraes (Justicia) y Raul Jungmann (Defensa) consideraron que los implicados eran simpatizantes, el director Miron destacó que esto no significa que los sospechosos no representaran una amenaza. “Hasta el final de los Juegos Olímpicos, el día 21 de agosto, se seguirá vigilando rigurosamente a casi 90 sospechosos”, expresó.

El único caso considerado delicado por la PF es el del físico francoargelino y exprofesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), Adlène Hicheur, quien en el año 2009 cumplió dos años y siete meses de prisión en Francia por “vinculación con delincuentes que pretendían planear un atentado terrorista”, presuntamente involucrados con el grupo al Qaida.

Llegó a Brasil en 2013 para trabajar como profesor visitante de la UFRJ y, en enero de ese año, figuró en la portada de la revista Época con el subtítulo “Un terrorista en Brasil”, lo que le valió la deportación del gobierno brasileño a Francia el pasado 15 de julio.

Perfil de los sospechosos

Las investigaciones de la división antiterrorismo de la PF comenzaron en abril del presente año y contaron con la participación de 130 agentes quienes cumplieron con 12 órdenes de encarcelación, 14 órdenes de búsqueda y captura y dos órdenes de traslado coercitivo (cuando fuerzas de la policía o judiciales llevan a los investigados contra su voluntad a comparecer ante las autoridades).

Vea el perfil de los presuntos simpatizantes e implicados en la promoción de actos preparatorios de atentados terroristas en Brasil durante los Juegos Olímpicos de Río 2016:

Levi Ribeiro Fernandes de Jesus, de 21 años, bautizado Muhammad Ali Huraia después de convertirse al islamismo. El ministro Alexandre de Moraes lo ha señalado como líder del grupo. Oriundo de Guarulhos, en San Pablo, se mudó a Colombo, estado de Paraná, y trabajaba en un supermercado en Curitiba.

Leonid El Kadre de Melo, bautizado Abu Khalled, cumplió una sentencia de seis años por los delitos de robo y homicidio, y vivía en Vila Bela da Santíssima Trindade, estado de Mato Grosso, donde se ganaba la vida como albañil.

Valdir Pereira da Rocha, bautizado Mahmoud, fue capturado en Vila Bela da Santíssima Trindade, estado de Mato Grosso. Es amigo personal de Leonid de Melo y también cumplió una condena de seis años por robo y homicidio.

El libanés Mohamad Mounir Zakaria fue capturado en São Paulo, donde era propietario de una tienda de ropa. Está separado y es padre de tres hijos. Trabajaba como representante comercial y frecuentaba la mezquita de Pari donde se concentra la mayor cantidad de musulmanes de Brasil.

Oziris Moris Lundi dos Santos Azevedo, de 27 años, bautizado Ali Lundi, es oriundo y fue capturado en Manaos, estado de Amazonas. Trabajó durante dos años en el Centro integrado de operaciones de seguridad del Amazonas y dejó su empleo en abril de este año.

Antonio Andrade dos Santos Junior, de 34 años, bautizado Antonio Ahmed Andrade cuando se convirtió en el año 2000, fue capturado en João Pessoa, estado de Paraíba. Practica boxeo y se le considera un hombre con interpretaciones radicales de la religión islámica.

Alisson Luan de Oliveira, de 19 años, fue capturado en Saquarema, estado de Río de Janeiro, y es adepto al islamismo desde hace dos años. Trabajaba en el reciclaje de computadoras y se le considera un muchacho introvertido.

Vitor Barbosa Magalhães, de 23 años, bautizado Vitor Abdullah, fue capturado en Guarulhos, estado de São Paulo, es hojalatero y trabajaba en un taller mecánico con su padre. Aprendió árabe en un viaje que hizo a Egipto en el año 2012 y daba clases de este idioma.

Oriundo de Pelotas, en el estado de Río Grande del Sur, Israel Pedra Mesquita fue capturado en Morro Redondo en el mismo estado y municipio donde se había mudado hace 20 días. Durante toda su vida se había dedicado a criar animales para la venta y el consumo propio.

Marco Mario Duarte, de 42 años, bautizado Zaid Duarte, nació en San Luis, estado de Marañón y fue capturado en Amparo, estado de São Paulo. Está vinculado al blog “Islam Maranhão”, practica el rugby y el paintball, además de trabajar en un restaurante.

Los demás sospechosos son Daniel Freitas Baltazar, que usaba el seudónimo Caio Pereira; Hortencio Yoshitake, cuyo seudónimo era Teo Yoshi y Leandro França de Oliveira, cuyos datos no reveló la PF.

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