El dinero falsificado imita los patrones del comercio de drogas

Por Dialogo
julio 01, 2011



Las organizaciones criminales están aprendiendo formas nuevas de lavar
millones de dólares procedentes de las ganancias del comercio de las drogas. Una de
las formas es la falsificación. En la actualidad, es más fácil emitir billetes
falsos y lavarlos si se cuenta con varias personas que los pasen a los proveedores
de productos y servicios.
Durante los últimos dos años, los anillos de falsificación peruanos, que usan
las mismas tácticas que los narcotraficantes, han desplazado a Colombia del primer
puesto en la distribución de dinero falsificado. En Sudamérica, los falsificadores
se sirven de “mulas” humanas para introducir los billetes falsos de contrabando en
el equipaje. Otras tácticas incluyen ocultar divisas falsificadas en sus cuerpos, en
artículos como tarjetas de felicitación y en paquetes con billetes falsos ocultos
que se envían por el servicio postal local o a través de servicios internacionales
de mensajería, informó el sitio web del canal de televisión National Geographic.
Estos métodos de distribución imitan los que se usan para el tráfico de drogas y las
ganancias que se derivan del dinero falsificado se aproximan a los US$ 160 millones,
según InSight, un proyecto con sedes en Washington, D.C. y Bogotá, que monitorea el
crimen organizado en Latinoamérica.
El periódico peruano El Comercio informó que los esfuerzos
recientes de interdicción muestran los varios tipos de billetes que se falsifican en
perú, entre ellos los bolivianos y pesos chilenos, euros, nuevos soles peruanos,
dólares estadounidenses y bolívares fuertes venezolanos. Estos billetes se imprimen
con impresoras offset y se envían principalmente a Costa Rica, Ecuador, México, los
Estados Unidos y Venezuela.
En Sudamérica, la historia del comercio de dinero falso es paralela a la del
tráfico ilícito de drogas. Las redes delictivas colombianas, que por décadas
hicieron de Colombia el principal país de falsificación de dinero de Sudamérica,
usan las mismas rutas hacia el norte que los embarques de cocaína, a través de
Centroamérica, según un informe de 2006 del Departamento de la Oficina del Tesoro de
EE. UU.
Aunque las interdicciones del gobierno continúan suprimiendo estas
operaciones, se necesitan leyes más estrictas para procesar a los culpables, según
indica el Colegio de Abogados de Lima. “Es preciso tener más control, y las condenas
deben ser disuasivas. no se trata de contar con leyes impositivas ni aplicar mano de
hierro, sino de aplicar castigos justos conformes al delito”, señaló a la revista
Time José Antonio Ñique, presidente del Colegio de Abogados de
Lima.
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