Buen viento y buena mar para Honduras

El nuevo Buque de Apoyo Logístico y de Cabotaje Gracias a Dios de Honduras zarpó a su primera misión el mismo día de su ceremonia de bienvenida.
Iris Amador/Diálogo | 12 diciembre 2017

Capacitación y Desarrollo

El BAL-C Gracias a Dios fue recibido con honores el 4 de noviembre en Puerto Cortés, Honduras. Este buque será utilizado en misiones de asistencia humanitaria y para fortalecer los operativos en la lucha contra el crimen transnacional. (Foto: Fuerzas Armadas de Honduras)

El primer Buque de Apoyo Logístico y Cabotaje (BAL-C) de Honduras fue recibido el 4 de noviembre en Puerto Cortés, en la costa norte. El navío bautizado Gracias a Dios, es la embarcación más moderna con la que cuenta la Fuerza Naval de Honduras (FNH), para ayudar en sus misiones múltiples de asistencia humanitaria, fortalecer sus operativos en la lucha contra el crimen transnacional, y proteger la soberanía nacional.

“El buque Gracias a Dios servirá para repotenciar nuestro escudo marítimo en el Atlántico”, dijo el presidente hondureño Juan Orlando Hernández en la ceremonia de bienvenida. “[Podremos] tener una fuerza que permita reducir a la mínima expresión toda esa presión que genera el narcotráfico”.

Honduras comisionó la construcción de la embarcación al astillero colombiano Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial en 2016. El BAL-C Gracias a Dios salió de Cartagena de Indias, Colombia, hacia su nuevo hogar el 27 de octubre. Los tripulantes hondureños viajaron a Colombia el 15 de septiembre para recibir entrenamiento para traer el buque a casa.

El ministro de Defensa de Colombia Luis Carlos Villegas enfatizó los sólidos vínculos de cooperación entre ambos países. “Este es un acto de hermandad, de cercanía, de compromiso, es una manifestación de disposición de Colombia para ayudar a que esta nación recupere la plenitud en materia de seguridad”.

Mayor impacto

“La embarcación viene a incrementar la capacidad de las Fuerzas Armadas, la eficacia con la que realizan su trabajo y el impacto que la institución tendrá en beneficio de la población”, dijo a Diálogo el Contraalmirante Jesús Humberto Benítez, comandante de la FNH. “Con el Gracias a Dios podremos atender a comunidades en zonas remotas del país de difícil acceso, para que ellas sientan el respaldo de Honduras y sepan que no están solas”.

Los integrantes de la tripulación del Gracias a Dios permanecieron en Colombia durante 45 días para recibir entrenamiento antes de traer el buque a casa. (Foto: Teniente de Navío de la Fuerza Naval de Honduras Israel Onil Sánchez)

Una de las fortalezas del BAL-C Gracias a Dios es su capacidad para desplazarse en aguas poco profundas, sin necesidad de un muelle para atracar, de tal manera que puede llegar directamente a las playas y otras poblaciones ribereñas. Así se multiplica la eficiencia de las Fuerzas Armadas de Honduras en operativos de ayuda humanitaria.

“La embarcación facilita los transbordos de víveres, medicamentos, equipo médico, combustible y todo tipo de ayuda”, señaló el Contralmte. Benítez. “Se perdían recursos por pasarlos de lancha en lancha. Ese no será más el caso. Esta adquisición representa una fortaleza, un gran crecimiento para la Fuerza Naval, para el Estado de Honduras y para las comunidades que servimos”.

El buque puede transportar 210 toneladas de carga, 11.000 galones de gasolina, y 5.000 galones de combustible de avión, lo cual servirá para abastecer los apostaderos navales en el Caribe de Honduras. Una vez concluidos los actos, la tripulación del BAL-C Gracias a Dios se preparó para su primera misión: llevar víveres, materiales escolares, medicinas y equipo para la realización de una brigada médica en Puerto Lempira, al este de Honduras.

Ayuda puntual

“A las cero, cero, cero horas estábamos saliendo para La Mosquitia”, dijo a Diálogo el Teniente de Navío de la FNH Israel Onil Sánchez, comandante del BAL-C Gracias a Dios. Llevaban 150 toneladas de carga, tres camiones que sirvieron como clínicas móviles, filtros de agua, fogones ecológicos, ropa, zapatos, artículos para bebés, útiles escolares, alimentos y otros para un sector al cual antes no podían entrar por la barra de Caratasca. “Qué mejor logro que comenzar con una misión cómo esta”.

Dos días después, los 15 tripulantes, acompañados por personal del Comité Permanente de Contingencias, organismo de ayuda humanitaria del Estado hondureño, atracaron en Puerto Lempira, capital del departamento de Gracias a Dios, tras el cual el BAL-C Gracias a Dios recibió su nombre. “El objetivo era poner el buque en misión inmediatamente”, explicó el Contralmte. Benítez.

Al concluir la misión, aproximadamente 5.000 hondureños habían recibido atención. “Llegaban personas a ver si todavía los podíamos ayudar”, dijo el Tte. de Nav. Sánchez. Se les acercó una señora que no había llegado a tiempo, por la distancia que había tenido que recorrer. Al verla angustiada, dándole a su niña de dos años una bolsita de azúcar para chupar, la tripulación se conmovió. “Le dimos de lo nuestro, de lo que nos quedaba le preparamos una provisión”, finalizó.

Compartir
Comentarios:
Le Gusta la Historia? Si 4
Cargando las Conversaciones