Militares europeos y latinoamericanos combaten contrabando de drogas en la región

Por Dialogo
marzo 12, 2012



Catorce países de tres continentes envían unidades a patrullar el istmo centroamericano y comparten inteligencia en un intento de interrumpir el tráfico de drogas, la compraventa de armas y el lavado de dinero en América Central y el Caribe.
El esfuerzo multinacional, denominado Operación Martillo, que comenzó en la última semana de enero, involucra a Gran Bretaña, Canadá, Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Francia, Guatemala, Honduras, los Países Bajos, Nicaragua, Panamá, España y Estados Unidos. Según las autoridades el emprendimiento no tiene una fecha de finalización.
"Muchos dentro de la región ahora se dan cuenta de que la cooperación en seguridad es imprescindible para erradicar al narcotráfico", sostuvo el teniente comandante Tellis Behel de la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas. "Esta operación conjunta mejorará sin duda la eficacia de las medidas antidrogas".
Al ser interrogado en conferencia de prensa sobre la Operación Martillo, el ministro de Seguridad de El Salvador, David Munguía, señaló que: "cualquier esfuerzo por parte de la comunidad internacional para combatir el narcotráfico es muy importante. A medida que el tráfico se mueve de sur a norte, va dejando un rastro de violencia en todos nuestros países".
Los cárteles mexicanos intentan expandir sus operaciones hacia el Caribe, sostienen las autoridades; ejemplo de esto es la República Dominicana, donde las autoridades han detectado la presencia del Cártel de Sinaloa en la región norteña del Cibao.
Aníbal de Castro, embajador del país en Washington, expresó recientemente en una audiencia del Senado de Estados Unidos que el presunto narcotraficante mexicano Luis Fernando Castillo Bertolucci confesó, tras su captura, que el Cártel de Sinaloa "busca crear una ruta a Europa a través de la República Dominicana".
El diplomático citó evidencia de que el Cártel de Sinaloa opera ahora en las ciudades de Santiago de los Caballeros, La Vega y Jarabacoa, y que el cártel podría "estar obteniendo ayuda de grupos delictivos dominicanos en la región del Cibao para adquirir productos químicos utilizados en la fabricación de estupefacientes".

Esfuerzo financiado por la Unión Europea contra aeropuertos de África occidental

El Caribe no es el único foco de acción internacional contra el comercio de drogas de América Latina. Durante la Operación COCAIR III, financiada por la Unión Europea de 27 naciones, se incautaron grandes cantidades de drogas y dinero en efectivo tras monitorear 30 aeropuertos internacionales en África Occidental y Central, incluyendo Benin, Burkina Faso, Malí, Nigeria y Senegal.
COCAIR III fue preparada en un período de ocho días en diciembre pasado y produjo 45 incautaciones, incluyendo 486 kilogramos de marihuana, 24 kilos de cocaína, cinco kilos de heroína y la confiscación de píldoras de éxtasis y otras anfetaminas y metanfetaminas. También se decomisaron más de €3 millones en efectivo.
La operación reunió a agencias de África y Brasil y contó con el apoyo de la Organización Mundial de Aduanas, la Interpol y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Los funcionarios de la ONUDD sostienen que es probable que COCAIR III se repita.
"Aparte del éxito inmediato visible en las diversas incautaciones, la operación también condujo al aumento de controles en los aeropuertos, ayudó a crear conciencia y a reforzar el intercambio de información segura entre los servicios de aduanas y la policía, particularmente en cuanto al tráfico de cocaína", afirmaron autoridades de la U.E. en Accra, Ghana. "Interrumpir este tráfico requiere una acción internacional coordinada para reducir la demanda y la oferta de drogas". Los gobiernos europeos están cada vez más alarmados por el aumento del contrabando hacia Europa, de la droga producida en América Latina, a través de África occidental.

Ecuador captura a importante sospechoso colombiano

La cooperación también estuvo detrás de la captura por parte de Ecuador en febrero de 2012 de Heriberto Fernández Ramírez, alias "Beto", objetivo de gran importancia para las autoridades colombianas. La policía colombiana tras realizar un seguimiento de Beto durante cuatro meses, alertó a sus homólogos de Ecuador cuando éste se encontraba en la ciudad portuaria de Guayaquil, señaló el director de la policía antinarcóticos de Colombia, general Luis Alberto Pérez.
En conferencia de prensa, sostuvo que Beto desmpeñaba un papel de enlace clave entre el traficante colombiano Daniel Barrera Barrera, alias "El Loco" y el Cártel de Sinaloa de México, y que se reunió regularmente en Honduras con enviados de Sinaloa para preparar el envío de drogas. Se cree que coordinó el transporte de al menos siete toneladas de cocaína.
En septiembre pasado, el ministro de Defensa hondureño, Marlon Pascua, afirmó que el 87 por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos desde América Latina pasa por Honduras.
"Esta detención nos acerca a Barrera", expresó el general. Beto inicialmente había trabajado para el traficante colombiano Maximiliano Bonilla, alias "Valenciano", pero cambió de preferencias hace dos años a "El Loco".
Ramírez fue arrestado por la policía ecuatoriana mientras caminaba por la calle y rápidamente fue deportado a Colombia. También se había emitido contra él una orden de extradición por parte de un tribunal distrital de Estados Unidos en Virginia, donde es requerido por cargos de narcotráfico.
Pocos días antes de la captura de Ramírez, el jefe antinarcóticos de Ecuador, Nelson Villegas, anunció la incautación de 1,3 toneladas de cocaína y de un semisumergible utilizado para el contrabando de drogas en el Golfo de Guayaquil. El envío, consistente en 1.177 paquetes, estaba almacenado en la isla de Puna, que fue allanada por la policía y unidades de la armada. El submarino fue descubierto en la isla de Santa Clara, 40 km al sur de Puna.
A principios de enero, la Armada de Ecuador había detectado otro semisumergible a 95 km de la costa de Puna, pero la tripulación de tres hombres logró hundir el barco antes de ser detenidos. "Estos buques son difíciles de localizar desde el aire y muy complicados de detectar para las unidades de superficie", sostuvo el comandante de la guardia costera, Mauricio Alvear.
La cooperación no es una táctica seguida únicamente por los organismos encargados de hacer cumplir la ley. Según el diario El País de Cali, tres de las más poderosas redes de tráfico de drogas de Colombia: los Rastrojos, los Urabeños y los Paisas, recientemente se reunieron en secreto en Medellín para dividirse las rutas de narcotráfico del occidente del país. El periódico afirma que el pacto está diseñado para detener las luchas internas entre los traficantes.


Share