El Salvador: Soldados del Comando Sumpul luchan contra contrabandistas y bandas

El Salvador: Sumpul Command Troops Combat Smugglers, Gangs

Por Dialogo
septiembre 22, 2015




A lo largo de los 375 kilómetros de la frontera terrestre de El Salvador, más de 1.000 integrantes del Comando Sumpul de las Fuerzas Armadas trabajan día y noche para combatir el contrabando de drogas, armas, ganado, vehículos robados, granos, ropa, cigarrillos y licor.

“La misión de este comando es proteger a las personas honradas que importan sus productos al país, muchos de los cuales provienen de Honduras, Nicaragua o Guatemala”, explicó el Ministro de la Defensa, David Munguía Payés. “Pero su misión también es detener a aquellos delincuentes que roban lo ajeno e intentan venderlo en El Salvador.”

Esto significa arrestar no solo a los contrabandistas mismos, sino también a los numerososos cómplices que a menudo trabajan con ellos en grandes bandas. Recientemente, por ejemplo, los soldados del Comando Sumpul asestaron un golpe contra la banda M-18 cuando arrestaron a Cruz Alberto Rodríguez Machado, alias “El Travieso”, en el Departamento de Usulután. Este hombre de 28 años, presunto miembro activo de Barrio 18 (M-18) y buscado por homicidio agravado, presuntamente tenía en su posesión una pistola Browning BDA 380, un revólver calibre 38 milímetros, un cargador y cartuchos de diferentes calibres, cuando fue arrestado el 20 de agosto.

Este arresto sucedió cinco semanas después de que soldados del Comando Sumpul capturaran a tres sospechosos que, de acuerdo con la División de Explosivos y Armas de la Policía Nacional Civil (PNC), intentaban contrabandear armas para un jefe de la M-18. Los soldados arrestaron a dos hombres y una mujer que viajaban el 13 de julio en un camión desde la frontera con Honduras hacia la ciudad salvadoreña de Santa Rosa de Lima. Durante la operación, encontraron varias maletas pequeñas que contenían 12 granadas RGB-18 y RGB-5 (armas de origen soviético y de uso militar), 25 cartuchos de municiones de 9 milímetros, uniformes militares y dinero en efectivo.

Las autoridades investigan dónde robaron las armas, mientras los detenidos permanecen en prisión preventiva en espera de juicio. Si son declarados culpables, los sospechosos enfrentan penas de entre cinco y siete años de prisión por violar la ley que regula armas, municiones, explosivos y artículos similares.

Los soldados del Comando Sumpul protegen a la gente honrada


El tráfico de armas puede plantear una amenaza obvia para la gente de El Salvador, pero los contrabandistas también amenazan su bienestar económico al introducir al país otras mercancías ilegales.

“Estos delincuentes son los que ingresan al nuestro mercado imitaciones de grandes marcas y las venden como si fueran originales”, comentó el soldado Carlos Alas, integrante del Comando Sumpul en el cantón de Piedras Azules. “Esto es un delito y nosotros estamos acá para proteger a los salvadoreños de estas personas.”

Una banda de criminales de este tipo, un grupo de presuntos contrabandistas de ropa, no pudieron salvarse de los soldados del Comando Sumpul cuando fueron detenidos el pasado 6 de agosto en el municipio de Candelaria de la Frontera, en el departamento de Santa Ana. Durante el arresto, los militares les decomisaron 246 paquetes de ropa con etiquetas de grandes marcas valorados en US$3.000, lo que constituyó un impresionante seguimiento a otro golpe de solo dos semanas antes, cuando incautaron 449 prendas de vestir y 1.710 piezas de bisutería valoradas en US$3.763 y US$2.249, respectivamente.

“Hemos encontrado personas que intentan sobornarnos para que los dejemos pasar con la mercancía, pero muchos ya están entendiendo que eso no funciona", dijo el Teniente René Benítez, comandante del grupo. "Estamos aquí para evitar que eso siga sucediendo, por eso mantendremos los puntos de control.”

En el municipio de San Lorenzo, departamento de Ahuachapán, 15 efectivos militares vigilan estos puntos de control a lo largo de un tramo de siete kilómetros por donde pasa el río Güeveapa. En uno de ellos se ha establecido permanentemente un puente colgante de madera en El Portillo, por el que personas y vehículos cruzan el río.

Tales esfuerzos mantienen ocupado al Comando Sumpul, pero esta vigilancia ha dado sus frutos: Entre el 1° de enero y principios de septiembre, este comando ha realizado más de 400 controles vehiculares y 2.000 patrullajes terrestres, 12.000 registros de personas y 3.000 de vehículos. Los soldados han decomisado 50 kilos de diversas drogas, 300 armas de fuego vinculadas a pandillas, 2.200 paquetes de cigarrillos, 1.500 prendas de vestir y 3.500 libras de granos básicos. El año anterior, los soldados decomisaron más de 258,5 quintales de café robado, 46.148 paquetes de cigarrillos, 30.989 paquetes de ropa y 2.200 armas de fuego de diversos calibres.

Trabajo con la población civil


Además de realizar patrullaje y decomisar contrabando, los integrantes del Comando Sumpul mantienen reuniones con los habitantes de los pueblos fronterizos en los que operan los contrabandistas, con el fin de conocer de primera mano las necesidades de la población civil y cómo la actividad delictiva afecta su vida. El pasado 18 de agosto, los soldados se reunieron con los residentes de Rancho Quemado, en el departamento de Morazán, en la frontera con Honduras.

“Recibimos inquietudes de la población que elevaremos ante las autoridades competentes sobre los procedimientos de vigilancia o las necesidades que pueda cubrir el Comando Sumpul”, comentó el Coronel Eduardo Carías, Comandante del Destacamento Militar N° 4 de Morazán.

Los civiles valoran los esfuerzos del Comando Sumpul y comprenden la necesidad de los pequeños inconvenientes en los los puntos de control vehicular, en los que los soldados solicitan documentos de identidad o facturas de compra de los artículos que se transportan, ya que los mismos son pasos que impiden el tráfico y el robo.

“Los soldados que vigilan los territorios fronterizos nos dan seguridad... de que no haya delincuentes merodeando,” expresó Luis Orellana, un agricultor de 65 años, habitante del cantón de Rancho Quemado. “Además, nos garantizan que nadie va a robar nuestros productos, porque ellos siempre registran todos los vehículos.”

El patrullaje hace más seguro el cruce de la zona fronteriza para aquellos que transportan cosechas de los granjeros hondureños.

“Nosotros tenemos propiedades en Honduras y El Salvador, en donde tenemos nuestros cultivos, por eso debemos cruzar a diario la frontera", dijo Óscar Alberto Argueta, un agricultor de 35 años y habitante de Rancho Quemado. "Y a diario pasamos nuestras cosechas. Espero que los soldados permanezcan allí, vigilando permanentemente, porque eso nos permite vender nuestros productos en paz."
Share