El Salvador aumenta despliegue aéreo en MINUSMA

Las nuevas unidades reforzarán las tareas de disuasión de grupos terroristas y asistencia humanitaria después de ataques.
Lorena Baires/Diálogo | 9 mayo 2018

Relaciones Internacionales

Los pilotos de la Fuerza Aérea de El Salvador en Malí están dedicados a la vigilancia del respeto de los derechos humanos y a la creación de las condiciones necesarias para la prestación de asistencia humanitaria. (Foto: Capitán de la FAS Sandra Hernández)

La Fuerza Aérea de El Salvador (FAS) aumentará su contingente aéreo en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA en francés), desplegada en Tombuctú. La misión salvadoreña, bajo la dirección de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), contará, en mayo de 2018, con una unidad aérea de asistencia en tierra y una unidad de helicópteros de ataque.

La Capitán Piloto Aviador Sandra Hernández es la única mujer en el II contingente aéreo de helicópteros de la Fuerza Aérea de El Salvador, desplegado en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali. (Foto: Capitán de la FAS Sandra Hernández)

“El contingente aéreo especializado en helicópteros de combate es fundamental para las operaciones de mantenimiento de la paz que se realizan en Malí”, indicó el General de División del Ejército David Munguía Payés, ministro de Defensa de El Salvador a Diálogo desde el campamento en Malí. “Es firme nuestra determinación de continuar apoyando el establecimiento de una paz duradera y la seguridad para el beneficio de toda la población,” agregó.

El ministro lideró el 11 de abril de 2018 la supervisión de los elementos desplegados en Malí. A su llegada, confirmó que las dos nuevas unidades llegarán al momento del relevo del contingente aéreo de helicópteros Torogoz III, que permanece en esa ciudad desde 2015. “Reiteramos el compromiso de contribuir con la ONU en las misiones de mantenimiento de paz”, dijo.

Torogoz III, bautizado en honor al ave nacional de El Salvador que representa la libertad y la unión familiar, está compuesto por 90 elementos de los comandos de Fuerzas Especiales, Ingenieros, Apoyo de Transmisiones y Sanidad Militar de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES). El contingente trabaja de manera independiente bajo el mando del Coronel Piloto Aviador de la FAS José León Gómez.

“Los ataques constantes de grupos extremistas nos han [obligado] a elevar el número de operaciones”, dijo a Diálogo el Cnel. León. “La población se siente más tranquila y estos incidentes se han reducido notablemente”.

Los pilotos salvadoreños desplegados en MINUSMA están capacitados para el transporte aéreo de personal, escolta de convoyes, vigilancia y reconocimiento aéreo y búsqueda y rescate de personal herido. Pueden además prestar apoyo en la protección de civiles, vigilancia del respeto de los derechos humanos, asistencia humanitaria y retorno de personas desplazadas por el conflicto.

Una mujer entre los pilotos de ataque

El Torogoz III tiene otra peculiaridad sobresaliente. Cuenta con una mujer entre sus pilotos de ataque. La Capitán Piloto Aviador Sandra Hernández es la única mujer piloto del segundo contingente aéreo de helicópteros de la FAS.

La Capitán Sandra Hernández (derecha) supervisa el despegue de uno de los vuelos de reconocimiento, para evitar los ataques de grupos extremistas en Malí. (Foto: Capitán de la FAS Sandra Hernández)

La Cap. Hernández llegó a la misión como voluntaria, luego de someterse a diferentes pruebas médicas, físicas y psicológicas. Fue una de las más destacadas en los cursos de entrenamiento de sobrevivencia impartidos por el Ejército de los Estados Unidos en El Salvador.

El trabajo de la piloto salvadoreña es posible gracias a que la FAES abrió las puertas a las mujeres en 2000. Desde entonces, más de 1000 militares mujeres sirven en las distintas ramas castrenses.

“Trabajo con personal profesional, respetan y valoran el trabajo de todos sin hacer ninguna diferencia de género. Me exigen igual que a los hombres y no me discriminan por ser mujer”, explicó a Diálogo la Cap. Hernández. “El Salvador ha hecho grandes esfuerzos para que el tema de género no sea problema para las mujeres. La presencia de la mujer en las fuerzas armadas aporta un alto nivel de aceptación y confianza en la [ciudadanía] y lo he comprobado al interactuar con la población”.

La Cap. Hernández está encargada de revisar las aeronaves y el equipo de vuelo de Torogoz III, que debe estar en óptimas condiciones para su misión. Por ejemplo, cuando realizan vuelos de reconocimiento aéreo en lugares propensos a los ataques terroristas y escoltas a convoyes logísticos que son desplazados por las ciudades.

“Nuestra misión es brindar seguridad al país con nuestros patrullajes y emplear nuestras aeronaves para la disuasión de grupos terroristas”, recalcó la Cap. Hernández. “Hemos logrado disminuir en gran medida los ataques. Sin duda, esto brinda tranquilidad y estabilidad a las personas para que puedan ir a sus trabajos, llevar los niños a las escuelas y no vivir resguardados en sus casas por temor”.

“Estamos orgullosos de tenerla en el equipo, su especial empatía con las mujeres y los niños de la zona nos permite interactuar mejor con los grupos familiares”, agregó el Cnel. León. “Trabajar con colegas que tienen diferentes doctrinas militares, culturas e idiomas le añade valor a la experiencia que el contingente [salvadoreño] se llevará de MINUSMA”.

Ayuda de SOUTHCOM

Todos los militares salvadoreños desplegados en Torogoz III han sido adiestrados en el Centro de Operaciones de Paz de la FAES, que fue renovado en 2015 gracias a un donativo de US$1,3 millones del programa de Fondos Globales para Operaciones de Paz (GPOI) a través del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM) y la Embajada de Estados Unidos en El Salvador.

El GPOI es financiado por el Gobierno de los EE. UU., y está diseñado para mejorar la capacidad internacional para realizar las Operaciones de Mantenimiento de Paz de la ONU. Su objetivo es apoyar a los países amigos para aumentar su capacidad de formar y mantener competencias en mantenimiento de la paz; aumentar la cantidad de tropas militares y unidades policiales disponibles, y facilitar la preparación, apoyo logístico y el despliegue de las unidades militares.

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