En un movimiento que redefine las dinámicas económicas globales, China ha intensificado su presencia en Latinoamérica a través de un modelo financiero que combina préstamos en yuanes, inversiones empresariales opacas y una estrategia de desdolarización que podría alterar el equilibrio del sistema financiero internacional. Sin embargo, esta expansión no está exenta de controversias y riesgos para los países de la región.
Muchas naciones latinoamericanas están aceptado importantes ofertas financieras de Pekín. Por ejemplo, el secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) Xi Jinping, prometió recientemente una línea de crédito de USD 9200 millones, destinada al desarrollo regional, principalmente en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Si bien este paquete financiero se destina al desarrollo regional, sus condiciones son definidas exclusivamente por Pekín y la falta de transparencia en estos acuerdos plantea serias interrogantes sobre su impacto a largo plazo en los países beneficiarios.
“Ese financiamiento directo es menos visible que los préstamos a gobiernos”, explicó Paola Garzón, directora de la ONG América Sustentable, al medio ecuatoriano Primicias. “No es que ha desaparecido (su influencia), sino que es menos visible”.
En lugar de los tradicionales préstamos estatales, China ha optado por canalizar cada vez más sus inversiones a través de empresas, muchas veces mediante asociaciones público-privadas y contratos cuya arquitectura es difícil de rastrear. Además, como parte de un plan de cooperación más amplio presentado en la Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, celebrada en Pekín el 13 de mayo, el PCCh ha anunciado su intención de invitar a 300 representantes de los partidos políticos de los Estados miembros de la CELAC, durante los próximos tres años, para mostrarles su modelo de “gobernanza” al estilo chino, según destacaron varios reportes.
El riesgo de los contratos opacos
Esta transformación en la estrategia de financiamiento de China no solo cambia la forma en que se realizan las inversiones, sino que también genera preocupaciones sobre sus implicaciones. “El peligro es que este tipo de contratos pueden dar la falsa impresión de que las operaciones se rigen por las reglas del libre mercado y el Estado de derecho”, advirtió Evan Ellis, profesor investigator de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, en declaraciones a Diálogo. “Dentro de los mismos contratos pueden incluirse cláusulas y condiciones que socavan los principios de buena gobernanza, transparencia y control institucional”.
Un aspecto particularmente llamativo de estos nuevos acuerdos financieros es que se realizan en yuanes chinos, en lugar de dólares estadounidenses para los préstamos y las transacciones. Aunque esta medida refuerza el intento de China por internacionalizar su moneda, también plantea dudas sobre su viabilidad. “El control sobre quién compra o utiliza el yuan sigue siendo un desafío”, señaló el sitio argentino de noticias Infobae, cuestionando cuántos dólares (no yuanes), y bajo qué condiciones, canalizará China hacia la región.
La desdolarización y sus límites
China trabaja activamente en su intento de expandir el uso del yuan en Latinoamérica, apoyándose en una red de pagos transfronterizos basada en el yuan digital. Este esquema, busca desdolarizar el comercio internacional. Sin embargo, la mayoría de los países de la región aún prefieren mantener otras monedas, en particular el dólar estadounidense, antes que el yuan, lo que limita el alcance de esta estrategia.
“A medida que la presencia de estas empresas se consolide en Latinoamérica, ya sea a través de nuevos proyectos, fusiones o adquisiciones, también se intensificará esta dinámica problemática”, señaló Ellis. “No se trata solo de empresas individuales, sino de la integración de vehículos financieros más sofisticados: bancos chinos, transacciones bilaterales en moneda local y nuevos mecanismos financieros que operan fuera del sistema del dólar estadounidense”.
Un modelo con consecuencias inciertas
A pesar de los riesgos, muchos países latinoamericanos continúan viendo a China como un socio viable para llenar vacíos de inversión. Sin embargo, la falta de transparencia en estos acuerdos sigue siendo un obstáculo significativo. “No se trata solamente de préstamos provenientes de bancos chinos, estamos ante una red compleja que combina contratos opacos, manipulación contable, lavado de dinero y prácticas abusivas contra socios locales”, remarcó Ellis. “La falta de transparencia estructural del sistema financiero chino representa un desafío sistémico para la región. Entonces, el problema no es la cooperación en sí, sino la falta de condiciones claras, evaluaciones independientes y mecanismos de vigilancia ciudadana”.
El economista Henry Tugendhat, del Instituto de Paz de los EE. UU., escribió en Foreign Policy que el uso de la deuda para promover el yuan tiene sus límites. “Varios países de Latinoamérica ya corren el riesgo de incumplir sus deudas por primera vez en décadas”, señaló. “El interés [de esos países] de obtener préstamos chinos para adquirir más bienes y servicios chinos es sin duda limitado”.
El ajedrez financiero de China en Latinoamérica sigue avanzando, con movimientos calculados que podrían redefinir las reglas del juego económico en la región. Sin embargo, el costo de esta estrategia, tanto en términos económicos como políticos, aún está por determinarse.


