El ejército colombiano usa su experiencia en misiones de entrenamiento en el extranjero

Pocas fuerzas de seguridad se han enfrentado a la variedad de amenazas a las cuales se han enfrentado el ejército y la policía de Colombia durante los últimos 50 años: guerrillas de izquierda, narcotraficantes, pandillas urbanas y paramilitares de derecha.
Seth Robbins | 19 agosto 2013

MEDELLÍN, Colombia — Pocas fuerzas de seguridad se han enfrentado a la variedad de amenazas a las cuales se han enfrentado el ejército y la policía de Colombia durante los últimos 50 años: guerrillas de izquierda, narcotraficantes, pandillas urbanas y paramilitares de ultra derecha.

Como resultado, las fuerzas de seguridad de Colombia están endurecidas para las batallas y capacitadas para luchar contra sublevaciones, y conocen demasiado bien los retos de desmantelar redes violentas.

Ahora, con Colombia y el mayor grupo de guerrilla, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en conversaciones de paz —y habiendo mejorado sustancialmente la seguridad doméstica— las fuerzas armadas de Colombia están haciendo uso de su experiencia al entrenar fuerzas de seguridad en el extranjero.

Entre 2010 y 2012, el ejército y la policía de Colombia entrenaron a 9.200 efectivos de seguridad de 45 países en Latinoamérica, Europa, África Occidental y el Caribe, dijo el ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, quien sigue buscando más relaciones de entrenamiento.

La Policía Nacional de Colombia, que comprende la mayoría de los entrenadores, ha enseñado las técnicas contra-narcóticos a las policías en Mexico, Guatemala, Hondura y El Salvador — las cuales han visto una escalada en la violencia por las drogas parecida a lo que enfrentó Colombia en décadas recientes. La Armada de Colombia ha viajado a varios países centroamericanos para trabajar en intercepción marítima.

Y siempre piden entrenamiento comando de la fuerza élite antinarcóticos Jungla de Colombia.

Colombia duplica el gasto anual de defensa desde 2000

“Las fuerzas de seguridad de Colombia de pronto se encuentran a sí mismas con la mayor experiencia en el continente”, comentó John Marulanda, consultor basado en Bogotá que apoya a compañías internacionales en cuestiones de seguridad. “Con esta experiencia, varios países le han solicitado a Colombia que comparta sus conocimientos, y Colombia lo ha hecho con entusiasmo”.

Las fuerzas armadas de Colombia han pasado por una transformación mientras aumentaban su población a 450.000 tropas. El poder aéreo ha aumentado y se ha vuelto más sofisticado, permitiendo redadas aéreas nocturnas por helicóptero y bombardeos a objetivos lo cual ha matado a líderes de las FARC y obligado a los grupos guerrilleros a adentrarse más a las remotas selvas.

Entre la policía, los grupos pequeños de unidades altamente entrenadas y cuidadosamente revisadas, tales como la fuerza Jungla, se crearon como especialistas para recopilar inteligencia para abatir organizaciones de narcotráfico.

Para hacer esto, el gasto de defensa de Colombia casi se duplicó, de $5.700 millones en 2000 a $10.400 millones en 2010. El año anterior, Colombia invirtió cerca de $12.000 millones en defensa — una situación insostenible en caso de que el gobierno llegue a un arreglo de paz con las FARC.

¿Tropas colombianas en Estados Unidos?

Pláticas entre el gobierno colombiano y las FARC se mueven hacia adelante, aunque sea lentamente. Los negociadores están en su doceava sesión desde que las pláticas iniciaron en La Habana en noviembre pasado. Pero las fuerzas armadas de Colombia ya están planeando nuevos roles en el caso que llegue la paz.

Algunos serán colocados en proyectos de infraestructura, como la construcción de carreteras, explicó Marulanda. Otros verán de unirse a fuerzas de seguridad privadas, que tienen mejores salarios que el ejército colombiano. En el año pasado, los Emiratos Árabes Unidos han reclutado a más de 800 soldados colombianos para sus propias fuerzas especiales, de acuerdo al semanario Semana.

“Varios líderes mundiales y compañías de seguridad multinacionales buscan al personal militar colombiano”, indicó Marulanda. “Habrá una expansión de tropas y componentes, dando instrucciones y compartiendo con otros países”.

Los avances de Colombia en seguridad fueron posibles en parte por el Plan Colombia, un programa de ayuda por muchos billones de dólares de EE.UU. que proporcionó entrenamiento, equipo y ayuda de seguridad para apoyar los esfuerzos de Colombia para seguridad interna y para combatir los narcóticos.

Tropas colombianas: Una alternativa más barata, más eficaz

Las autoridades estadounidenses ven a los entrenadores militares colombianos como una manera de bajo costo para seguir con las misiones de entrenamiento en países de Centroamérica y el Caribe en un momento en que hay recortes obligados por el congreso al presupuesto militar. En una audiencia del congreso en junio sobre las iniciativas de seguridad de EE.UU. en el Caribe y Centroamérica, William R. Brownfield, subsecretario de la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley, dijo que la policía colombiana está entrenando a más oficiales en Centroamérica que el personal para aplicación de la ley en EE.UU.

“Es más barato que Colombia proporcione el entrenamiento que hacerlo nosotros mismos. Es un dividendo que obtenemos por haber invertido más de $9.000 millones en apoyo del Plan Colombia”, le dijo Brownfield al Congreso.

Adam Isacson, asociado senior de seguridad regional en la Oficina de Washington para Latinoamérica, manifestó que los instructores colombianos pueden contratarse por una séptima parte del costo de los instructores de EE.UU. El esfuerzo apoyado por los EE.UU. de limpiar la fuerza policial hondureña a través de un elaborado proceso de evaluación que incluye polígrafos, revisiones de antecedentes y drogas ha sido en gran parte administrado por los colombianos.

Los Estados Unidos, agregó, están apostando por las fuerzas de seguridad colombianas, “muy fuertemente”.

Aprendiendo de las luchas de Colombia

Isacson hizo notar algunas de las ventajas de que las fuerzas colombianas sean los instructores: un lenguaje común y estructuras de seguridad similares, incluyendo las fuerzas policiales. También, dijo, “ellos saben mejor lo que funciona y lo que no cuando buscan desbaratar una red criminal organizada”.

Isacson comentó que se la ha informado que el Departamento de Estado está investigando todas las fuerzas entrenadas por los colombianos con fondos de EE.UU. Dijo que todavía no queda bien claro, sin embargo, a quién exactamente están entrenando las fuerzas colombianas con ayuda de los EE.UU. y qué cursos están impartiendo.

El conflicto armado de Colombia, notó, no es el mismo tipo del que se enfrentaron El Salvador u Honduras, los cuales tienen pandillas fuertes, poderosas, armadas que se hacen de dinero a través de pequeñas ventas de drogas y extorsiones. Ni es exactamente como la situación de México, con sus sanguinarios cárteles de drogas descentralizados.

“En realidad no es un problema análogo”, agregó Isacson. “Yo pienso que Colombia en un escenario después del conflicto tendría que aprender de lo que han estado haciendo México y Centroamérica”.

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