El brazo criminal de Maduro y la ofensiva de las drogas sintéticas del Tren de Aragua

El tráfico de drogas sintéticas es hoy una de las actividades de más rápido crecimiento del Tren de Aragua (TdA) en Latinoamérica. Su atractivo radica en sus elevadas ganancias, una logística más sencilla y menos arriesgada, y un mayor potencial de expansión en comparación con el ya consolidado comercio de cocaína.

En Chile, el grupo se ha concentrado en el tráfico de ketamina, un anestésico veterinario fácilmente disponible en la región. En la jerga del TdA, la ketamina se conoce como ‘agua’ por su apariencia líquida, y se identifica con el emoji de una gota.

“La ketamina financia buena parte de las operaciones del TdA, permitiéndole pagar sicarios, armas y sobornos. Un miembro descrito como ‘especialista en aguas’ dentro de la banda puede generar decenas de millones de pesos al mes para la organización”, explica a Diálogo Cristian Rodríguez Jiménez, especialista en criminología aplicada contra el terrorismo en el Centro Nacional de Estudios sobre Terrorismo y su Financiamiento (CNT) con base en México.

El experto alerta que esta bonanza criminal vino aparejada de serias consecuencias: diseminación de una droga peligrosa, nuevos niveles de violencia y corrupción de funcionarios.

Según datos de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), entre 2016 y 2023 se incautaron más de 500 kilogramos de ketamina en el país, 300 de ellos en la región septentrional de Arica y Parinacota. Ese aumento continúa; entre 2024 y 2025, únicamente en esta zona, las autoridades han confiscado 250 kg, incluidos 96 kg en una sola operación el año pasado, la mayor incautación en la historia del país. El TdA subcontrató a un grupo colombiano, asentado en Perú, llamado “Los colochos del tusi” para la fabricación y envío de la droga a Chile vía mar usando lanchas.

“La ketamina chilena ingresa casi toda por el extremo norte a la frontera con Perú y Bolivia, justo donde el Tren de Aragua asentó su primera célula extranjera, Los Gallegos en Arica. Esta banda ya traficaba migrantes y armas por pasos clandestinos altiplánicos, por lo que sumarle las drogas fue natural”, dice Jiménez.

Recientemente, el TdA ha comenzado a crecer también en la producción tanto de ketamina como de cocaína rosa, también conocida como Tusi, un compuesto que suele contener ketamina, éxtasis y otras sustancias sintéticas, incluido el fentanilo.

El pasado julio, las autoridades colombianas detuvieron en Medellín a dos miembros del TdA buscados por un tribunal federal de los Estados Unidos en Colorado, Luis Alejandro Enríquez Charaima, alias Álex, y Luis Fernando Uribe Torrealba, alias Luisito. Ambos están acusados de tráfico de armas, asociación ilícita, tráfico de drogas sintéticas y robo. En el momento de su detención, se encontraban preparando cocaína rosa. Según las autoridades colombianas, su objetivo era expandir las operaciones del TdA en los Estados Unidos mediante la instalación de laboratorios clandestinos para la producción de cocaína rosa y ketamina.

El blanqueo en criptomonedas

A mediados de octubre, en el marco de la operación Sombra 3, la Policía Nacional de Colombia, en colaboración con la Administración para el Control de Drogas de los EE. UU. (DEA), la PDI chilena y la Policía del Perú, detuvo en Antioquia a alias Toro, considerado el jefe del TdA en Perú y uno de los principales responsables de la coordinación del tráfico de drogas sintéticas en varios países de Latinoamérica. Junto a él fue capturado alias El Gordo, quien, según las investigaciones, tenía como objetivo expandir las actividades delictivas en el departamento de Antioquia, desde la distribución de drogas sintéticas hasta el blanqueo de capitales.

“El TdA demostró también ser capaz de especializarse rápidamente en áreas complejas, como finanzas, criptomonedas, cuando el contexto lo demanda”, dice Jiménez.

Las autoridades chilenas desmantelaron en junio pasado una red mediante la cual el TdA, utilizando bitcoins, transfirió más de USD 13,5 millones a países con sistemas financieros opacos e incluso paraísos fiscales, pero también a Venezuela.

“Dado que en Venezuela el control de cambio es estricto, la llegada de capitales frescos en cripto podría beneficiar a operadores económicos ligados al régimen. Investigadores chilenos sospechan que parte de esos fondos pudo terminar en manos de militares venezolanos corruptos o redes como el Cártel de los Soles”, dice Jiménez.

El impacto social y polítco

En Chile, al igual que en otros países de la región, la expansión del grupo a través de las drogas sintéticas  ha provocado niveles de criminalidad sin precedentes. Múltiples asesinatos, casas de tortura, secuestros y sicariato han permitido al grupo venezolano diseminar violencia, reforzar su control y amenazar a las comunidades locales y a la diáspora venezolana.

La dimensión política de la expansión del TdA queda subrayada por su clasificación como entidad terrorista por parte de varios gobiernos. Estados Unidos designó al TdA como Organización Terrorista Extranjera (FTO) en febrero de 2025. La medida fue seguida por varios países de la región, entre ellos Argentina, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago, lo que pone de relieve el consenso en materia de seguridad nacional contra el TdA.

“La llegada del TdA introdujo armamento más pesado. En operativos  se han incautado granadas, subametralladoras y rifles de asalto, que elevan el peligro en enfrentamientos”, dice Jiménez.

El TdA también ha sido usado como un instrumento clandestino por altos funcionarios chavistas para ejecutar operaciones ilícitas fuera de Venezuela. Un ejemplo emblemático es el asesinato del exmilitar disidente Ronald Ojeda. Ojeda, refugiado político en Chile, fue hallado 10 días después de su secuestro, enterrado bajo un bloque de cemento en una zona periférica de Santiago.

Según el fiscal general chileno Héctor Barros, el crimen tuvo motivaciones políticas y se llevó a cabo a petición de Diosdado Cabello Rondón, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Maduro. Las investigaciones apuntan a que Héctor “Niño” Guerrero, líder del TdA, habría recibido la orden, y que los responsables pertenecían a la célula Los Piratas, activa en Santiago y dirigida por Carlos Bobby Gómez y Adrián “El Turco” Gámez.

“Esta facción del TdA ya estaba imputada en una decena de secuestros extorsivos previos en Chile, con un modus operandi calcado: casas de cautiverio, torturas, exigencia de rescate en criptomonedas. Es decir, no se trataba de un grupo nuevo, sino de la misma estructura criminal operando localmente”, dice Jiménez.

La transformación del TdA en una red terrorista designada, que combina el tráfico de drogas sintéticas, lavado de dinero y profundas conexiones con el régimen de Maduro, lo convierte en una amenaza aún mayor para la seguridad y la estabilidad democrática de la región.

¿Le gustó este artículo?

Artículos guardados

Los artículos guardados se almacenan solo en este navegador. Si borras los datos de navegación, se eliminarán.