Armada del Ecuador gradúa a mujeres paracaidistas

Por primera vez, dos mujeres oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina del Ecuador realizaron curso de paracaidismo de salto libre.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 6 febrero 2018

Capacitación y Desarrollo

Militares graduados del Curso de Paracaidistas de Salto Libre de la Armada del Ecuador posan en grupo. Por primera vez dos mujeres infantes de marina de la Armada del Ecuador terminaron este curso. (Foto: Otto Haon, para Diálogo)

El Curso de Paracaidistas de Salto Libre de la Armada del Ecuador finalizó el 16 de enero de 2018 en la Base Naval San Eduardo, en Guayaquil. Obtuvieron el certificado de graduados 18 militares ecuatorianos, entre ellos, dos mujeres oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina: la Teniente de Navío Paola Ochoa y la Teniente de Fragata Gabriela Urquizo.

“La Armada vio una oportunidad de que la mujer sea un ejemplo al mando de sus tropas en el liderazgo diario que puede generar esta actividad”, dijo a Diálogo el Capitán de Navío (EM) de la Armada del Ecuador Ángel Orellana, comandante del Cuerpo de Infantería de Marina. “Así tenemos estas primeras oficiales paracaidistas de salto libre”.

Las paracaidistas cumplieron las mismas pruebas y ejercicios que sus compañeros, basadas en las técnicas de instrucción de los siete niveles del curso Caída Libre Acelerada. Fueron entrenadas por instructores del Cuerpo de Infantería de Marina del Ecuador durante tres meses y medio.

“Estoy segura de que atrás de nosotras vendrán más mujeres que no solo serán saltadoras libres sino mujeres ranas o comandos de las unidades de Fuerzas Especiales”, dijo a Diálogo la Tte. de Frag. Urquizo. Actualmente, la oficial asiste al Curso de Conducción Naval en la Academia de Guerra Naval de la Armada del Ecuador, para ascender al grado de teniente de navío, en diciembre de 2018.

El curso de salto libre forma parte de la preparación de los integrantes de la Armada. En esta edición, la institución naval modificó sus técnicas de enseñanza para acortar la duración de los saltos, para que los paracaidistas pudieran mejorar su estilo. “Con esta medida, también reafirmamos las técnicas de seguridad en las operaciones de paracaidismo”, agregó el Cap. de Nav. Orellana. “Prácticamente no hemos tenido accidentes de salto libre en muchos años”.

Los participantes fueron seleccionados por medio de un proceso largo y riguroso. Además de realizar el curso de salto de banda, los oficiales también tomaron el curso de operaciones ribereñas [de combate]. Además, obtuvieron un alto puntaje en las pruebas físicas, académicas y psicológicas.

Historias en el aire

“El entrenamiento nos permitió demostrar que no teníamos ningún impedimento para prepararnos en el curso. Nuestro lugar lo ganamos a pulso”, comentó a Diálogo la Tte. de Nav. Ochoa, quien además es la primera mujer infante de marina del Ecuador. “Con este curso de salto libre hemos roto un paradigma porque no lo había realizado ninguna mujer”.

Durante el ejercicio, las participantes saltaron desde 12 500 pies de altura. “Aproximadamente 40 segundos después del salto abrí el paracaídas a 4 500 pies de altura. Viví una sensación de libertad, no existe vértigo, es como volar”, expresó la Tte. de Nav. Ochoa. “El trayecto descendente fue de cuatro minutos a gran velocidad”.

La Teniente de Navío Paola Ochoa y la Teniente de Fragata Gabriela Urquizo, de la Infantería de Marina de la Armada del Ecuador, son las primeras dos mujeres en formar parte del grupo de paracaidistas de la institución naval. (Foto: Alférez de Fragata de la Armada del Ecuador Javier Andrés Reyes Mora)

Los alumnos debieron aprobar con un alto puntaje el curso. “No fue fácil cumplir con los parámetros específicos para ejecutar los saltos libres”, dijo la Tte. de Frag. Urquizo. “Pero ver cuando se abre la rampa del avión, sentir el aire helado y saltar sin mirar atrás, sin dudar, disfrutar el vuelo, es lo más emocionante”, agregó. “Es adrenalina, me gusta”.

Las dos infantes de marina ecuatorianas aspiran seguir en la línea de aire para ser jefe de salto. De igual forma concuerdan en que la Armada del Ecuador ha dado mucha oportunidad a las mujeres para desarrollar sus capacidades y destrezas físicas, acordes a las necesidades y exigencias institucionales. “Hasta ahora lo hemos hecho bien, hemos aportado para el engrandecimiento de la institución”, agregó la Tte. de Frag. Urquizo.

Camino al andar

“Ellas [las paracaidistas] nos han permitido incrementar el mejor ejercicio de liderazgo ante las tropas y participar en entrenamientos militares de riesgo. Hoy nos encontramos en pleno siglo XXI y es necesario abrir espacios para las mujeres dentro de las fuerzas armadas”, resaltó el Cap. de Nav. Orellana. “Las mujeres han dado muestra de trabajo, dedicación y profesionalismo”.

Las Fuerzas Armadas del Ecuador aceptan mujeres en sus filas desde 1950. “La Fuerza Naval fue la primera en incorporar a mujeres oficiales, al hacer su primer llamado en 1977 para oficiales especialistas, es decir oficiales que se incorporaron a las Fuerza Armadas luego de haber obtenido un título universitario. En 1999 la Escuela Superior Eloy Alfaro graduó seis tenientes especialistas y aceptó a ocho mujeres bachilleres como cadetes”, declara el sitio web del Ministerio de Defensa Nacional. “En la actualidad, el Ejército cuenta con 452 mujeres, la Marina 429, mientras que la Fuerza Aérea Ecuatoriana tiene 282 militares [mujeres]”.

La política de género de las fuerzas armadas de ese país busca ser inclusiva. Existen cuatro objetivos a cumplir: fortalecer la igualdad de oportunidades de acuerdo con el plan de carrera para hombres y mujeres; fomentar el buen vivir para todo el personal militar; fomentar la coeducación del personal militar basada en el respeto a los principios de igualdad y controlar y prevenir hechos discriminatorios.

En los últimos años, mujeres de la Armada han incursionado en varias áreas como oficiales en los buques de guerra, pilotos, infantes de marina y guardacostas. “Las fuerzas militares son un espejo de la sociedad”, aseguró la Tte. de Nav. Ochoa. “Hoy día [las mujeres] somos un elemento humano fundamental en la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea. Poco a poco se hace camino al andar y se rompen paradigmas, y eso mismo se da en la sociedad ecuatoriana”.

“Nosotras como mujeres hemos abierto un camino desde el momento que decidimos entrar a las fuerzas militares”, resaltó la Tte. de Frag. Urquiza. “Estamos a la par de los hombres en la parte intelectual y humana. La física nos cuesta hacerlo porque no se compara nuestro comportamiento físico al de los hombres, pero intentamos hacerlo. La fuerza naval no se adapta a nosotras, nosotras tuvimos que adaptarnos a la Armada”.

“La Armada del Ecuador está en un proceso de madurez, en un proceso de crecimiento profesional de ellas [las mujeres]”, finalizó el Cap. de Nav. Orellana. “Estoy seguro de que en unos años más ellas ocuparán puestos de muchísima importancia en nuestra institución, porque en su carrera podrán acceder de acuerdo con su mérito a posiciones hasta llegar a ser almirantes o comandantes de marina”.

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