Drogas y Daño Ambiental Mitigación

El clorhidrato de cocaína es un polvo fino y cristalino similar al azúcar en polvo.
WRITER-ID | 1 enero 2011

La oficina del General retirado hondureño Walter López Reyes está llena de recuerdos de su servicio.[MARCOS OMMATI/DIÁLOGO]

El clorhidrato de cocaína es un polvo fino y cristalino similar al azúcar en polvo. De acuerdo con las estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), una hectárea produce suficiente coca para generar más de cuatro kilogramos de clorhidrato de cocaína. Esto significa que para producir un gramo de clorhidrato de cocaína, los narcotraficantes destruyen aproximadamente 6.5 metros cuadrados de área forestal.

De acuerdo con la ONUDD, los materiales químicos básicos utilizados en el proceso del clorhidrato de cocaína destruyen la cubierta vegetal de las plantas nativas, los nichos ecológicos, las cadenas alimenticias y la flora y fauna, alterando dramáticamente los patrones de lluvia y clima.

El daño causado por el cultivo ilegal es “muy peligroso porque una hectárea de estos puede destruir tres hectáreas de bosques en áreas protegidas de Honduras”, dijo el General Walter López Reyes, fundador de Desarrollo Comunitario de Honduras.

No obstante, de acuerdo con el Ministerio de Medioambiente de Colombia, el impacto ambiental de los cultivos ilícitos no puede medirse únicamente en términos de la cantidad de hectáreas o kilómetros cuadrados afectados. El procesamiento de drogas como la cocaína y la heroína tiene un impacto enorme en el medioambiente, es decir, tanto la coca como la amapola se cultivan a gran escala en un proceso que implica deforestación, cultivo y uso de pesticidas contra malezas, insectos y organismos que provocan enfermedades.

“Aunque el área de superficie total utilizada para estas actividades es relativamente pequeña, hay una gran proporción de cultivos ilegales y producción de drogas en o cerca de áreas remotas de diversidad biológica, algo que seguramente sucede en la región de La Mosquitia”, afirmó el Gral. López Reyes.

De acuerdo con un informe del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Universidad de Buenos Aires, el refinamiento de coca en cocaína causa daños ambientales significativos por la eliminación irresponsable de químicos tóxicos utilizados en el proceso. Cuando los fabricantes de drogas ilegales eliminan el residuo tóxico, generalmente lo eliminan indiscriminadamente cerca del arroyo o río más cercano, aumentando el daño significativamente.

“Entonces, como sucede en Colombia, si no comenzamos a hacer algo inmediatamente, no será fácil ni rápido reparar el daño causado por la producción de drogas ilegales en los bosques y selvas de Honduras”, dijo el Gral. López Reyes.

Mitigación de Catástrofes

Después de que el huracán Mitch causara aludes e inundaciones que enterraron pueblos y destruyeron más de 100 puentes en Honduras, las prácticas que habían exacerbado las inundaciones como la tala indiscriminada, el monocultivo y la rápida expansión urbana continuaron.

La importancia de proteger bosques radica en que ellos absorben, acumulan y liberan agua además de proteger la cuenca de la erosión causada por los vientos y las lluvias torrenciales de huracanes. “Los bosques mal controlados y las condiciones de sequía de Honduras han contribuido a la creación de un medioambiente en el que los ecosistemas son propensos a los incendios forestales”, dijo Rodolfo Stechmann Andino, cofundador de la organización ambiental Desarrollo Comunitario de Honduras.

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