Grupo criminal resurge en São Paulo

Por Dialogo
noviembre 16, 2012


La ola de homicidios en São Paulo es atribuida a un rebrote de ataques del grupo criminal Primer Comando Capital (PCC) contra la policía, en esta gran metrópolis industrial brasileña donde la violencia había disminuido drásticamente en los últimos años.

“Vemos que esto es un proceso de venganza ejecutado por el crimen organizado” contra la policía, señaló a la AFP Ignacio Cano, investigador del Laboratorio de Análisis de Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

En septiembre, la cifra oficial de homicidios en São Paulo subió a 144, más del doble de los 71 registrados en el mismo mes de 2011. Las autoridades comunicarán a fines de noviembre las cifras de octubre, pero la prensa señala que hubo 145 asesinatos; un alza de 86% en un año. Decenas de personas más han sido asesinadas en lo que va de noviembre.

Desde comienzos de año, un centenar de policías militares han sido blanco de homicidios, más de 40 de ellos con señales claras de ejecución.

Una lista con nombres, direcciones y descripción física de policías encontrada en manos de criminales en una favela de São Paulo, es considerada una señal de que la actual violencia está enfocada principalmente en asesinar a estos efectivos.

“Creo que el PCC es responsable por los ataques contra la policía militar”, dijo Camila Dias, una experta del Núcleo para el Estudio de la Violencia de la Universidad de São Paulo.

Los ataques recuerdan a los brasileños el violento mes de mayo de 2006, cuando una ola de homicidios, rebeliones carcelarias y barricadas callejeras atribuidas a la banda PCC, que opera desde las prisiones, dejó más de 170 muertos, entre ellos 47 policías.

El PCC fue creado en 1993 por presos de la cárcel de Taubaté, cercana a São Paulo. Hoy opera dentro y fuera de los presidios del estado, ordena asesinatos de policías, realiza tráfico de droga y otros crímenes.

La prensa afirma que posee más de 1.300 integrantes, mientras las autoridades de São Paulo aseguran no son más de 40.

Para hacer frente a la violencia, el gobierno estatal y el federal comenzaron a implementar un plan conjunto que ya empezó a trasladar líderes de facciones criminales a presidios lejos de São Paulo, que además prevé crear una agencia de inteligencia integrada y fortalecer un instituto de criminalística.

También buscarán asfixiar financieramente a los grupos criminales.

La Iglesia católica suspendió las misas de la tarde en algunas zonas de la periferia, donde comercios y escuelas también han cerrado sus puertas más temprano por temor a la violencia.



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