Consumo chino de soya provoca deforestación en Latinoamérica

ONG del Reino Unido evidencia lazos entre bancos chinos y la deforestación.
Julieta Pelcastre / Diálogo | 16 agosto 2019

Amenazas Transnacionales

Agricultores brasileños recogen la cosecha de soya en Campo Novo, Matto Grosso. La demanda china de soya provoca la tala de bosques y el colapso climático y ecológico del planeta. (Foto: Yasuyoshi Chiba/AFP)

China encabeza la lista de los principales consumidores de soya en el planeta. Sin embargo tiene gran dependencia de otras naciones, en especial de Latinoamérica. En 2017, el país asiático consumió el 63 por ciento de la producción mundial de soya. Un reporte de mayo 2019, El riesgo descuidado,  de la ONG con base en Londres, Proyecto para la Divulgación del Carbono (CDP en inglés), indica que los préstamos otorgados por bancos chinos a compañías asiáticas en la cadena de suministro de soya provocan deforestación a través de sus operaciones financieras; una práctica que pone en peligro la biodiversidad.

En los últimos años, el incremento en la degradación ambiental por la tala de bosques para sembrar cultivos ilegales avanza en toda la región. Por consiguiente, las fuerzas militares e instituciones del sector de defensa del hemisferio unen sus esfuerzos para apoyar las autoridades medioambientales en la protección y defensa de la biodiversidad en sus áreas de influencia. A esta lucha se suma la ONG londinense, que analiza datos de cambios en nuestro hábitat, para que los gobiernos e inversionistas latinoamericanos puedan tomar decisiones mejor informadas.

CDP expone que solo 8 de las 35 instituciones financieras chinas analizadas entre 2013 a 2017, tienen políticas que integran consideraciones ambientales en la toma de decisiones financieras que crean riesgos forestales. La CDP indica que, ante la creciente demanda interna china de soya, es previsible que la producción de la semilla proveniente de Sudamérica aumente. El Banco de China, el Banco Industrial y Comercial de China y el Banco Agrícola de China son las tres principales instituciones que otorgan préstamos a la cadena de suministros de soya.

“Esto desencadenará una mayor y más rápida deforestación, que a su vez plantea mayores riesgos regulatorios y operativos para el sector de la oleaginosa y las instituciones financieras asociadas en China”, advierte CDP. El 80 por ciento de la producción de soya que importa el país asiático es utilizada para la elaboración de aceites y forrajes destinados a la alimentación de animales de cría industrial, dice el diario argentino La Voz.

Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, figuran como los principales productores de soya en Latinoamérica. Juntos representan más de la mitad de la producción mundial de la leguminosa, indica la Universidad de Navarra, España, en su artículo La soya, la otra materia prima estratégica de Sudamérica. El estudio resalta que la producción global de la oleaginosa superará los 500 millones de toneladas en 2050, y gran parte de esa demanda será atendida desde Sudamérica.

En 1995 China producía 14 millones de toneladas de soya y consumía la misma cantidad. En 2019 producirá 15 millones de toneladas, pero consumirá 96 millones de toneladas de la oleaginosa. (Datos: BBC Mundo. Gráfica: Raúl Sánchez-Azuara)

“El cultivo de la soya tiene un papel decisivo en la deforestación y la perdida de hábitats sensibles en áreas críticas, incluidos el Amazonas, El Cerrado de Brasil, y el Gran Chaco de Argentina y Paraguay”, reporta el Anuario 2018 de la plataforma Trase, una herramienta desarrollada por el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo, para monitorear la cadena de productos básicos a nivel mundial. Trase destaca que “la deforestación podría provocar daños irreversibles a la biodiversidad y degradar la seguridad del agua”.

La organización ambientalista Greenpeace indicó que en 2018 la deforestación en Argentina alcanzó las 113 000 hectáreas; de ellas 41 000 están en zonas restringidas. “La deforestación está asociada no solo a la leguminosa, sino a la demanda de esta”, asegura la institución. 

La importación china del grano brasileño está vinculada con la deforestación de 223 000 hectáreas entre 2013 y 2017, asegura el sitio de internet The Brazilian Report.  La reducción forestal incrementará a medida que China recurra a Brasil para compensar su demanda. Para balancear el déficit, Brasil tendrá que deforestar entre 25 y 57 veces más del área total programada para cubrir la demanda asiática del 2013 al 2017, detalla CDP.

“Las industrias de soya y ganado destrozan El Cerrado; destruyen el ambiente, agravan la crisis climática y desplazan y violentan a las poblaciones indígenas que desde hace cientos de años ocupan el territorio”, comentó a la prensa Rómulo Batista, miembro de Greenpeace Brasil. “El Cerrato brasileño es la sabana más rica en vida silvestre del mundo”.

“Estas compañías destruyen el futuro de nuestros hijos al conducirnos hacia el colapso climático y ecológico”, dijo a la prensa Anna Jones, líder del Proyecto Global para Bosques, de Greenpeace Reino Unido.

El informe del CDP concluye que los bancos chinos deben identificar y estimar el volumen de financiamiento expuesto a la deforestación impulsada por la soya. Además, exhorta a las instituciones financieras a implementar cuatro fases: comprender la exposición a los riesgos de deforestación; analizar el riesgo de deforestación; desarrollar políticas de gestión de riesgos forestales y colaborar con las empresas para verificar el cumplimiento de las políticas forestales.

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