Soldado colombiano víctima de mina ayuda a sus compañeros heridos

Colombian Soldier Injured by Mine Helps His Wounded Comrades

Por Dialogo
mayo 28, 2015







El soldado del Ejército Nacional de Colombia Jesús María Izquierdo es uno de los más de 6.000 uniformados víctimas de las minas antipersonales que ha dejado el conflicto armado durante las últimas dos décadas en Colombia. Pero él no dejó que la pérdida de su pierna izquierda lo detuviera; se dedica a hacer prótesis para sus compañeros de armas que también han sido mutilados en campos minados.

Izquierdo tenía 28 años cuando resultó lesionado en una operación militar el 9 de octubre de 2009 cerca de La Uribe, en el departamento de Meta. Actualmente trabaja en la sección de Prótesis y Órtesis del Hospital Militar Central de Colombia, donde se fabrican unas 400 prótesis al año para las víctimas de las minas.

Izquierdo sobrevive a una terrible lesión


Izquierdo relató cómo una mina antipersonal lo lesionó, y cómo sus heridas lo pusieron en el camino de ayudar a otros soldados heridos.

“Durante la operación entramos en un campamento habitado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y haciendo un repliegue ofensivo entré a un campo minado y en cuestión de segundos perdí mi pierna”, recordó.

En ese momento sus compañeros entraron en combate con un grupo grande de miembros de las FARC y él tuvo que quedarse solo, esperando asistencia por alrededor de dos horas, “en medio de la incertidumbre y de un intenso dolor”.

“En ese instante sentí que se me acabó la misma vida, pero saqué fuerzas para brindarme los primeros auxilios, me hice un apósito de bloqueo para evitar desangrarme porque yo perdí por completo el miembro, quedé amputado, pero gracias a Dios yo era el enfermero y cargaba el botiquín”.

Sus compañeros lo trasladaron al Hospital de San Vicente del Caguán para que recibiera cirugía, luego de la cual comenzó un extenso y arduo proceso de rehabilitación. Días después, a fin de recobrar cierta sensación de normalidad, comenzó su interés por aprender lo máximo posible acerca de prótesis.

“Yo nunca en la vida había visto una prótesis”, contó. “En la unidad mía sí hubo más muchachos amputados antes que yo, pero la verdad es que yo nunca los visité porque me daba como angustia, y no tenía la fuerza para verlos así, sin una pierna, o sin un brazo, más bien prefería llamarlos para saber cómo seguían y lo mismo pasó cuando me sucedió a mí”.

Una vez que se vio en esa precisa situación se propuso rehabilitarse y aprender de su propia experiencia para su beneficio y el de otros soldados que necesitaran ayuda en el futuro. Al igual que los demás militares víctimas de artefactos explosivos, Izquierdo recibió la atención de médicos especializados y comenzó su proceso de rehabilitación en el Hospital Militar. El tratamiento generalmente dura unos seis meses.

Convertirse en técnico para ayudar a otros


Sin embargo, muy pronto Izquierdo sintió la necesidad de tomar un rol más activo en su recuperación, y comenzó a investigar todo lo que pudo sobre el tema de las prótesis. Entonces, se le presentó la oportunidad de capacitarse como técnico en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), donde estudió por tres años. Desde entonces se ha mantenido actualizado en las nuevas técnicas y procedimientos para mejorar la calidad de las prótesis fabricadas en Colombia.

“La idea de volverme técnico nació después de la amputación, fue por una necesidad propia, ‘aprendes o aprendes’, pensé, porque tu condición económica no es la mejor del mundo [...] además hay pocas personas en Colombia que realizan esta labor bien hecha, entonces pensé que el más obligado a aprender era yo mismo, porque uno es el que sabe qué es lo que le está doliendo”, expresó. “No es igual imaginárselo que vivirlo, no es lo mismo que le cuenten una experiencia ajena que usted mismo experimentarla”.

Entidades como la Corporación Matamoros
también brindan su apoyo a los militares y policías heridos, al igual que a sus familias. De la mano del Ministerio de Defensa, por más de dos décadas la organización ha brindado ayuda a miles de uniformados para reintegrarlos en la sociedad a través de capacitación y educación, lo que les permite encontrar nuevas oportunidades laborales.

En 2012, Izquierdo terminó su primera prótesis. Su logro se hizo aún más grande cuando vio a un paciente utilizándola, despojándose de sus muletas.

“Usted ve que quienes tienen muletas no pueden usar sus manos por ejemplo para coger la manito de sus hijos o simplemente para coger lo que necesitan”, comentó Izquierdo. “Entonces saber que usted le quitó esa limitación con una prótesis es algo hermoso y único […] uno necesita sus brazos y se siente uno más útil con sus brazos sueltos y no amarrados a unas muletas”.

Fuerza de voluntad, fe y metas


Durante la adversidad, Izquierdo nunca perdió la esperanza. Las personas en recuperación de lesiones provocadas por minas antipersonales necesitan mantener una actitud positiva y mantener un buen estado físico para optimizar su recuperación.

“Un 99.9% de la eficacia de la prótesis es usted”, añadió. “Si usted no tiene un buen desempeño muscular, un buen desempeño físico, usted no va a poder manejar esa prótesis, se necesita el entrenamiento para la rehabilitación pero primero va en su cabeza, está en el querer para poder”.

El soldado explicó que en su caso la fe también fue un elemento clave para acelerar el proceso de recuperación y que comprendió que su lesión es parte fundamental para su camino de vida, que es ayudar a otras personas heridas.

Izquierdo ahora sueña con estudiar ingeniería en Órtesis y Prótesis para ayudar desde su experiencia y conocimiento a crear nuevos sistemas que mejoren la calidad y la accesibilidad de las prótesis.

“Mi objetivo ahora es buscar un patrocinio. En Colombia no hay esta ingeniería, las hay por ejemplo en México, Estados Unidos, Alemania y El Salvador”, explicó.

En Colombia, hay prótesis nacionales desde 500.000 pesos (unos 250 dólares), pero Izquierdo afirma que no son óptimas, ya que pueden causar lesiones al cuerpo de las personas. Las prótesis importadas cuestan más de 200 millones de pesos (100.000 dólares), pero si se hicieran en el país, serían mucho más económicas.

La paz en Colombia bajo la mirada de una víctima de la guerra


La necesidad de dispositivos protésicos en Colombia es una consecuencia directa de las minas antipersonales, que han causado más de 2.000 muertos y más de 9.000 heridos desde 1990, según la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (DAICMA) del gobierno colombiano.

Cada semana hay nuevas víctimas. Desde el 1 de enero, 79 colombianos han sido lesionados por artefactos explosivos. Sin embargo, se espera que con el reciente acuerdo entre el gobierno y las FARC sobre desminado, el riesgo de pisar una mina en Colombia se reduzca sustancialmente.

El Batallón de Desminado del Ejército Nacional (BIDES) se encargará de la limpieza y desminado de las zonas bajo la coordinación de la organización humanitaria Ayuda Popular Noruega.

Aunque la mayoría de las víctimas sean miembros de la fuerza pública, son muchos los campesinos, tanto adultos como niños, que siguen perdiendo sus vidas y sus extremidades en los campos minados, concluyó Izquierdo.








El soldado del Ejército Nacional de Colombia Jesús María Izquierdo es uno de los más de 6.000 uniformados víctimas de las minas antipersonales que ha dejado el conflicto armado durante las últimas dos décadas en Colombia. Pero él no dejó que la pérdida de su pierna izquierda lo detuviera; se dedica a hacer prótesis para sus compañeros de armas que también han sido mutilados en campos minados.

Izquierdo tenía 28 años cuando resultó lesionado en una operación militar el 9 de octubre de 2009 cerca de La Uribe, en el departamento de Meta. Actualmente trabaja en la sección de Prótesis y Órtesis del Hospital Militar Central de Colombia, donde se fabrican unas 400 prótesis al año para las víctimas de las minas.

Izquierdo sobrevive a una terrible lesión


Izquierdo relató cómo una mina antipersonal lo lesionó, y cómo sus heridas lo pusieron en el camino de ayudar a otros soldados heridos.

“Durante la operación entramos en un campamento habitado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y haciendo un repliegue ofensivo entré a un campo minado y en cuestión de segundos perdí mi pierna”, recordó.

En ese momento sus compañeros entraron en combate con un grupo grande de miembros de las FARC y él tuvo que quedarse solo, esperando asistencia por alrededor de dos horas, “en medio de la incertidumbre y de un intenso dolor”.

“En ese instante sentí que se me acabó la misma vida, pero saqué fuerzas para brindarme los primeros auxilios, me hice un apósito de bloqueo para evitar desangrarme porque yo perdí por completo el miembro, quedé amputado, pero gracias a Dios yo era el enfermero y cargaba el botiquín”.

Sus compañeros lo trasladaron al Hospital de San Vicente del Caguán para que recibiera cirugía, luego de la cual comenzó un extenso y arduo proceso de rehabilitación. Días después, a fin de recobrar cierta sensación de normalidad, comenzó su interés por aprender lo máximo posible acerca de prótesis.

“Yo nunca en la vida había visto una prótesis”, contó. “En la unidad mía sí hubo más muchachos amputados antes que yo, pero la verdad es que yo nunca los visité porque me daba como angustia, y no tenía la fuerza para verlos así, sin una pierna, o sin un brazo, más bien prefería llamarlos para saber cómo seguían y lo mismo pasó cuando me sucedió a mí”.

Una vez que se vio en esa precisa situación se propuso rehabilitarse y aprender de su propia experiencia para su beneficio y el de otros soldados que necesitaran ayuda en el futuro. Al igual que los demás militares víctimas de artefactos explosivos, Izquierdo recibió la atención de médicos especializados y comenzó su proceso de rehabilitación en el Hospital Militar. El tratamiento generalmente dura unos seis meses.

Convertirse en técnico para ayudar a otros


Sin embargo, muy pronto Izquierdo sintió la necesidad de tomar un rol más activo en su recuperación, y comenzó a investigar todo lo que pudo sobre el tema de las prótesis. Entonces, se le presentó la oportunidad de capacitarse como técnico en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), donde estudió por tres años. Desde entonces se ha mantenido actualizado en las nuevas técnicas y procedimientos para mejorar la calidad de las prótesis fabricadas en Colombia.

“La idea de volverme técnico nació después de la amputación, fue por una necesidad propia, ‘aprendes o aprendes’, pensé, porque tu condición económica no es la mejor del mundo [...] además hay pocas personas en Colombia que realizan esta labor bien hecha, entonces pensé que el más obligado a aprender era yo mismo, porque uno es el que sabe qué es lo que le está doliendo”, expresó. “No es igual imaginárselo que vivirlo, no es lo mismo que le cuenten una experiencia ajena que usted mismo experimentarla”.

Entidades como la Corporación Matamoros
también brindan su apoyo a los militares y policías heridos, al igual que a sus familias. De la mano del Ministerio de Defensa, por más de dos décadas la organización ha brindado ayuda a miles de uniformados para reintegrarlos en la sociedad a través de capacitación y educación, lo que les permite encontrar nuevas oportunidades laborales.

En 2012, Izquierdo terminó su primera prótesis. Su logro se hizo aún más grande cuando vio a un paciente utilizándola, despojándose de sus muletas.

“Usted ve que quienes tienen muletas no pueden usar sus manos por ejemplo para coger la manito de sus hijos o simplemente para coger lo que necesitan”, comentó Izquierdo. “Entonces saber que usted le quitó esa limitación con una prótesis es algo hermoso y único […] uno necesita sus brazos y se siente uno más útil con sus brazos sueltos y no amarrados a unas muletas”.

Fuerza de voluntad, fe y metas


Durante la adversidad, Izquierdo nunca perdió la esperanza. Las personas en recuperación de lesiones provocadas por minas antipersonales necesitan mantener una actitud positiva y mantener un buen estado físico para optimizar su recuperación.

“Un 99.9% de la eficacia de la prótesis es usted”, añadió. “Si usted no tiene un buen desempeño muscular, un buen desempeño físico, usted no va a poder manejar esa prótesis, se necesita el entrenamiento para la rehabilitación pero primero va en su cabeza, está en el querer para poder”.

El soldado explicó que en su caso la fe también fue un elemento clave para acelerar el proceso de recuperación y que comprendió que su lesión es parte fundamental para su camino de vida, que es ayudar a otras personas heridas.

Izquierdo ahora sueña con estudiar ingeniería en Órtesis y Prótesis para ayudar desde su experiencia y conocimiento a crear nuevos sistemas que mejoren la calidad y la accesibilidad de las prótesis.

“Mi objetivo ahora es buscar un patrocinio. En Colombia no hay esta ingeniería, las hay por ejemplo en México, Estados Unidos, Alemania y El Salvador”, explicó.

En Colombia, hay prótesis nacionales desde 500.000 pesos (unos 250 dólares), pero Izquierdo afirma que no son óptimas, ya que pueden causar lesiones al cuerpo de las personas. Las prótesis importadas cuestan más de 200 millones de pesos (100.000 dólares), pero si se hicieran en el país, serían mucho más económicas.

La paz en Colombia bajo la mirada de una víctima de la guerra


La necesidad de dispositivos protésicos en Colombia es una consecuencia directa de las minas antipersonales, que han causado más de 2.000 muertos y más de 9.000 heridos desde 1990, según la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (DAICMA) del gobierno colombiano.

Cada semana hay nuevas víctimas. Desde el 1 de enero, 79 colombianos han sido lesionados por artefactos explosivos. Sin embargo, se espera que con el reciente acuerdo entre el gobierno y las FARC sobre desminado, el riesgo de pisar una mina en Colombia se reduzca sustancialmente.

El Batallón de Desminado del Ejército Nacional (BIDES) se encargará de la limpieza y desminado de las zonas bajo la coordinación de la organización humanitaria Ayuda Popular Noruega.

Aunque la mayoría de las víctimas sean miembros de la fuerza pública, son muchos los campesinos, tanto adultos como niños, que siguen perdiendo sus vidas y sus extremidades en los campos minados, concluyó Izquierdo.


este si que es un heroe eso es lo que dios quiere que entre todos ayudemos sin excluir a nadie por su condicion fisica palante colombiano Vivo en Brasil. Perdí la pierna derecha por un accidente automovilístico, lo que causó una trombosis. Hoy uso una prótesis donada por el SUS (Sistema Único de Salud) que no es de las mejores. Me gustaría mucho si pudieran hacer una donación de una prótesis un poco mejor porque no tengo condiciones de adquirirla. VERDADERO LIDER SOCIAL.. ADMIRABLE.. JESUS MARÍA IZQUIERDO es un hombre valioso, positivo, con fortaleza y con muchos deseos de vivir y lograr lo que se propone. Este hombre no solo se favorece a sí mismo sino que ayuda a muchos de sus compañeros para que también tengan una mejor calidad de vida.
Un saludo mi dragoniante izquierdo ud hace una bonita labor siga adelante, 1/2 bat,Boyaca
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