Hospital militar de Colombia extiende programa de prótesis

Con un carro taller especializado y un equipo interdisciplinario, el Ejército colombiano atiende a sus soldados amputados en diferentes ciudades.
Yolima Dussán/Diálogo | 1 marzo 2017

Respuesta Rápida

La esperanza es que con la firma del proceso de paz, los 300 amputados anuales que en promedio dejaba el conflicto disminuya sustancialmente. (Foto: Hospital Militar Central)

El fenómeno generado por el conflicto armado en Colombia con las minas antipersona dejó 3.600 amputados de la fuerza pública en los últimos 20 años, de acuerdo con las estadísticas del Hospital Militar Central, entidad que ha tenido a su cargo la atención de los pacientes mutilados de las Fuerzas Militares.

Hasta hace poco, el soldado Izquierdo viajaba en el Carro Taller, por eso sabe el significado que tiene para un compañero amputado ver llegar a su ciudad ese tráiler cargado de equipos y profesionales que le ayudan en su rehabilitación. (Foto: Yolima Dussán/Diálogo)

El servicio de amputados y prótesis del Hospital Militar Central, ubicado en Bogotá, tiene más de 50 años de experiencia, a través de los cuales ha logrado un alto nivel de calidad y satisfacción. Pero ante el hecho de la concentración de soldados amputados en varias ciudades, su misión debió extenderse para descentralizar el servicio y atender a los soldados quienes, después de heridos, y ya en condición de pensionados por su mutilación, regresan a sus lugares de origen.

Así surgió el proyecto Carro Taller, un programa de atención de pacientes amputados, esfuerzo de la dirección de sanidad del Ejército Nacional de Colombia y del Hospital Militar Central. Anualmente el ministerio de Defensa invierte casi US$ 3 millones en la atención a soldados mutilados.

Dos fases de atención en cada ciudad

El Teniente Coronel Héctor Manuel Orjuela, médico especialista en ortopedia y traumatología y actual coordinador del Servicio de Amputados y Prótesis del Hospital Militar Central, dijo a Diálogo que este programa tiene dos fases de traslado a las ciudades: una primera en la que va todo el equipo interdisciplinario de especialistas, valoran al paciente, formulan la prótesis y toman el molde.

La segunda fase, cuando el Carro Taller es desplazado de nuevo con todos los equipos y los componentes de las prótesis para ensamblarlas, adaptarlas y probarlas con los pacientes hasta hacer una entrega a satisfacción.

“Saber que tenemos tantas víctimas de minas y amputados fue lo que me llevó a dedicarme a estos pacientes,” dijo el Tte. Cnel. Orjuela. “Hay muchos casos difíciles, pero los de aquellos que no han logrado rehabilitarse ni adaptarse a las prótesis en años anteriores son los más importantes, y mi reto es verlos caminar.”

El Carro Taller está acondicionado para la elaboración, alineación y ensamblaje de prótesis. Dos especialistas, una terapeuta y cuatro tecnólogos en prótesis forman parte del equipo que viaja a todas las ciudades del país.

En las primeras brigadas realizadas en 2017, el Carro Taller ha atendido a 109 pacientes amputados y entregado 64 prótesis nuevas. La meta es atender a 500 pacientes anuales.

La mayoría de los efectivos lisiados de las FF.MM. sufrieron su discapacidad en actos del servicio entre los 18 y 35 años. El 90 por ciento de las amputaciones sufridas es de extremidades inferiores, mientras el 10 por ciento es de extremidades superiores.

Aunque el número de víctimas disminuyó en un 90 por ciento en los últimos años gracias al proceso de paz, existen cientos de minas que siguen sembradas en el territorio colombiano.

Para el Tte. Cnel. Orjuela la calidad del servicio del Hospital Militar Central a los soldados mutilados es una de las más competentes de la región. (Foto: Hospital Militar Central)

De acuerdo con el Alto Consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad de Colombia, Rafael Pardo Rueda, en este 2017, el Gobierno Nacional ha puesto en marcha la intervención de 22 millones de metros cuadrados.

“Esto significa que el 40 por ciento del [territorio de] Colombia tenía minas. Durante 25 años ha sido intervenido para llegar a la meta en el 2021 de tener una Colombia libre de minas antipersona”, aseguró Pardo.

Historias de vida

El soldado Eulises Viáfara, quien resultó amputado el 2006, es uno de los pacientes atendidos por el Carro Taller del Hospital Militar Central en la brigada efectuada en el Batallón de Sanidad en Cali, el pasado 9 de febrero.

Recuerda que en ese momento el mundo entero le cayó encima y lo único que veía era su juventud perdida. Hoy en día es un caso de éxito, pues tras asimilar su condición entendió que debía seguir adelante y empezó a estudiar y a trabajar.

“Ahora soy técnico de celulares, cámaras y computadores. La adaptación a la prótesis para mí ha sido fácil, gracias a la atención que vienen a darnos en el Carro Taller. Hoy manejo mi prótesis sin problema”, explicó.

Después de amputado, técnico de prótesis

Jesús María Izquierdo es soldado profesional. Tiene 35 años, pero hace ocho participó en un registro de control de área en los límites de los departamentos del Meta y Caquetá y pisó una mina. Fue un instante, un microsegundo que le cambió la vida para siempre.

Hoy la depresión, la rabia, la desesperación y el dolor son cosa del pasado. Está totalmente adaptado a su prótesis. Es atleta. A partir de su amputación nació su nuevo proyecto de vida: dedicarse a ayudar a todos sus compañeros mutilados. Con el apoyo de sus superiores tuvo capacitación como auxiliar en prótesis. Hoy es técnico ortoprotesista y está preparándose para estudiar Ingeniería de Ortesis y Prótesis e Ingeniería Mecánica.

“Hay que vivir esto para entender lo que significa para un soldado amputado la llegada del Carro Taller a la ciudad en la que vive, y saber que van por él, a atenderlo, a mejorar sus condiciones. He ido a varias brigadas y es una felicidad muy grande para ellos y para mí que soy de los mismos, eso también da un mensaje de rehabilitación”, expresó a Diálogo Izquierdo.

El Tte. Cnel. Orjuela compartió historias que no olvida. “En Carepa, Urabá, encontré soldados que nunca habían caminado con una prótesis, pero ahora gracias a esta atención móvil integral, ya lo hacen. Este proceso tiene que ver con infraestructura, con decisiones del alto mando del Ejército, con talento humano, con experiencia, pero también con corazón, persistencia y vocación de servicio” dijo.

Otro caso que ilustra la importancia de llevar la atención a donde estén los pacientes mutilados es el de un soldado en Cali que fue amputado hace 50 años y tenía su prótesis desde hace 38 años. Nunca se la había hecho cambiar, pues no podía viajar a Bogotá. “La que tenía pesaba 7.5 kilos, caminaba con dificultad, pero la nueva tecnología le proporcionó una de 1.5 kilos; se la llevamos. Un cambio total en su calidad de vida.”, recalcó el Tte. Cnel. Orjuela. Sobra decir algo más.

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