Fuerzas Militares colombianas atacan al narcotráfico con Operación Barbudo

El Ejército de Liberación Nacional y el Clan del Golfo reciben golpes contundentes en la profundidad selvática del Chocó.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 6 octubre 2017

Amenazas Transnacionales

Las Fuerzas Militares colombianas laboran en condiciones difíciles para combatir a las organizaciones criminales que operan en los ríos San Juan y Baudó. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

Tropas de la Armada Nacional y del Ejército Nacional de Colombia cierran espacios a las bandas criminales que operan en los principales ríos del Pacífico colombiano a través de la Operación Barbudo. La estrategia conjunta es realizada por la Fuerza Naval del Pacífico (FNP) junto con la Fuerza de Tarea Conjunta Titán (FTC-Titán) desde marzo de 2017, con el fin de debilitar las estructuras del narcotráfico que utilizan los ríos San Juan y Baudó en el departamento de Chocó, para transportar cocaína y marihuana con destino a Centroamérica, México y los Estados Unidos.

“Nuestra presencia en estos ríos proporciona más seguridad a la región y afecta en gran medida a las organizaciones del crimen, principalmente al narcotráfico”, dijo a Diálogo el Almirante de la Armada de Colombia Luis Hernán Espejo Segura, comandante de la Fuerza Naval del Pacífico. Las continuas capturas y decomisos que hemos realizado son un golpe contundente a los grupos del narcotráfico”.

Las operaciones realizadas por las tropas de la FNP y la FTC-Titán durante la Operación Barbudo entre marzo y septiembre, condujeron a la captura de 125 personas vinculadas al narcotráfico, entre ellos alias “Samir” cabecilla de finanzas de una facción del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Además desencadenó la desarticulación del 60 por ciento del Clan del Golfo en el Litoral del San Juan.

Las tropas también decomisaron más de nueve toneladas de clorhidrato de cocaína, 14.000 kilogramos de base de coca en proceso y 1,5 tonelada de marihuana a las estructuras del narcotráfico. Asimismo, ubicaron y destruyeron 130 laboratorios, cristalizaderos, semilleros y depósitos ilegales. Además, destruyeron 25 campamentos de los grupos armados ilegales y más de 3,2 toneladas de insumos sólidos y 19.000 galones para el procesamiento de alcaloides.

Gracias a la ofensiva, el 27 de julio las fuerzas militares incautaron un sumergible eléctrico a un grupo de narcotraficantes vinculado al ELN. El vehículo que iba ser utilizado para transportar más de cuatro toneladas de clorhidrato de cocaína a Centroamérica, fue localizado en los ríos San Juan y Baudó en el municipio de Itsmina, departamento de Chocó, fronterizo con Panamá.

Además de las capacidades de inteligencia, investigación y combate fluvial, terrestre y aéreo con que cuentan los miembros de la FNP y la FTC-Titán, se incorporan embarcaciones y aeronaves. Con esto se busca optimizar los resultados de los operativos contra las estructuras criminales dedicadas al narcotráfico en la selvática zona del sur del departamento de Chocó.

Las acciones de vigilancia de las fuerzas militares se extienden a las cabeceras de los ríos y a los cañones que desembocan a los ríos principales del Chocó. “Empezamos en el Litoral del San Juan y hemos llegado al medio y casi alto San Juan”, aseguró el Almte. Espejo. “Estamos muy cerca de Istmina en un pueblo que se llama San Miguel, el punto donde no habíamos llegado consistentemente en otras ocasiones”.

A los narcotraficantes les va mal

“Actualmente la región del Pacífico colombiano es la que más coca produce y donde converge una cantidad importante de actores delictivos. Esta gran producción obliga a los narcotraficantes a innovar planes para abastecer a los mercados de la droga”, comentó a Diálogo, Rubén Sánchez, analista de seguridad e investigador de la Universidad Nacional de Colombia. “Por el Pacífico colombiano sale el 70 por ciento de la droga”.

El accionar de las Fuerzas Armadas a lo largo de las cuencas de los ríos Baudó y San Juan también obliga a los narcotraficantes a analizar la razón por la que les va mal al tratar de sacar su droga por las aguas de estos ríos. “Les va mal porque hay un buen control del espacio marítimo, aéreo y terrestre. Ellos están desesperados y frustrados por sacar su droga”, aseguró el Almte. Espejo. “Eso los ha obligado a esconderse o camuflarse en los ríos y esteros”.

Tropas de la Fuerza Naval del Pacífico vigilan las cuencas de los ríos en el departamento de Chocó, una zona disputada entre la guerrilla y las bandas criminales. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

“Es importante entender que es imposible tener todo el tiempo vigiladas estas zonas. Es una zona llena de esteros y ríos”, comentó Sánchez. “Todo se hace por los ríos. Estamos ante una coyuntura muy difícil y compleja”.

Según Sánchez, con la salida de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, los grupos armados ilegales y las bandas criminales se disputan el control territorial de la región. Las actividades delictivas de las bandas criminales han disparado los secuestros, homicidios, amenazas, asesinatos, la minería ilegal, el desplazamiento de personas y el reclutamiento de menores.

La sociedad civil una aliada contra el narcotráfico

Las Fuerzas Armadas, el Estado y la sociedad civil unen sus esfuerzos contra los grupos subversivos y las bandas criminales que tratan de tomar nuevos espacios a lo largo de las cuencas de los ríos San Juan y Baudó. “La ciudadanía cuenta con información importante sobre lugares, personas y delitos vinculados a actividades ilegales”, dijo el Almte. Espejo. “Ellos confían en nosotros porque saben que estimamos la confianza depositada. Siempre habrá personas que nos proporcionen información valiosa para combatir el narcotráfico y el crimen organizado”.

Además de la Operación Barbudo, las fuerzas militares brindan mejores condiciones de vida a los habitantes del sur del Chocó a través del área de acción integral y esfuerzo no armado. Según la Armada colombiana más de 36.000 habitantes se han beneficiado con la operación por medio de jornadas de asistencia humanitaria, atención médica gratuita y entrega de donaciones.

Mayor cooperación contra el narcotráfico

“Aunque la Armada y el Ejército no pueden todo el tiempo solucionar los problemas, las autoridades han hecho una labor extraordinaria”, comentó Sánchez. “Hay una mayor cooperación a nivel nacional e internacional. El narcotráfico es una amenaza transnacional la cual debe ser combatida de manera transnacional. El Estado está consiente que el reto que tiene que enfrentar es enorme”.

La Armada Colombiana precisó que la Operación Barbudo mantendrá la ofensiva en el Pacífico colombiano. La misión continúa para contrarrestar el narcotráfico y otros delitos conexos, realizar maniobras fluviales, terrestres y aéreas para desarticular de manera definitiva a las estructuras criminales que transportan droga y otros ilícitos hacia los mercados ilegales internacionales.



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