El Ejército y la Policía Nacional de Colombia neutralizan a los líderes de importantes organizaciones criminales

Colombian Army, National Police Neutralize Leaders of Major Criminal Organizations

Por Dialogo
noviembre 30, 2015

sn gerrilleros
Critica la vuelta con el narcotrafico




El Ejército Nacional y la Policía Nacional de Colombia llevaron a cabo recientemente dos operaciones separadas en las que fallecieron dos líderes de importantes organizaciones criminales en los departamentos del norte y este del país.

En la región noreste del Catatumbo, una incursión de la Segunda División del Ejército el 1 de octubre culminó con la muerte de Víctor Ramón Navarro, alias “Megateo”, cabecilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). Cuatro días antes, la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía Nacional (DIASE) había ultimado a Martín Farfán Díaz, alias “Pijarvey”, quien lideraba un grupo de narcotraficantes en los llanos orientales del centro y sur de Colombia.

Megateo, de 39 años de edad, lideraba la única facción restante del EPL, un grupo guerrillero que se desmovilizó a principios de la década de los noventa y tenía el control de vastos campos de cultivo de coca en el departamento de Norte de Santander, según información de inteligencia del Ejército. Las autoridades habían ofrecido una recompensa de 2.000 millones de pesos (US$646.120) a cambio de información sobre el paradero de Megateo, quien había cometido delitos en la zona durante casi 20 años y había escapado de al menos 14 operaciones de las fuerzas de seguridad durante ese período.

“Todo giraba alrededor de Megateo”, explicó el Brigadier General Jorge Humberto Jerez Cuellar, Comandante de la Segunda División del Ejército. “En este momento su grupo se está reorganizando y buscando una nueva área de operaciones, ya que para ellos ya esta área no es segura”.

Megateo, quien amenazó y sobornó a los residentes locales para que realizaran cultivos ilegales de coca y actuaran como vigías, era conocido por sus gustos lujosos —bebía sólo whiskys caros— y sus maltratos hacia las mujeres. Buscaba a mujeres en su mayoría menores de edad, algunas de las cuales eran marcadas con tatuajes en el rostro.

Pero Megateo encontró la muerte cuando efectivos militares y policías convergieron en la guarida del capo en las montañas del Catatumbo, donde él y sus hombres intentaron disparar un cohete de fabricación casera mientras un equipo de asalto descendía en un helicóptero. Sin embargo, el arma explotó y Megateo murió en el acto, en tanto que 10 de sus hombres fueron ultimados en un enfrentamiento armado con soldados y policías.

Operación acaba con el capo de la droga Pijarvey


La muerte de Pijarvey, por su parte, hizo que su grupo narcotraficante se disolviera.

“Pijarvey era como una marca, un mito, una leyenda”, señaló el Sargento Willy Casallas del DIASE, uno de los investigadores principales que persiguió a Pijarvey. “Era reconocido desde cuando era de las Autodefensas del Llano
[un grupo paramilitar que operaba en los llanos orientales de Colombia a comienzos de la década de los dos mil]. Era de la vieja guardia, y con su muerte su grupo se fraccionó”.

“Tenía a su cargo unos 150 hombres. Tenía consolidado el Vichada y la frontera con Venezuela. Desde hacía un tiempo, se quería expandir hacia Villavicencio”.

Al igual que Megateo, Pijarvey había pertenecido a una estructura criminal durante años.

Había estado en varios grupos paramilitares, llegando a ser el segundo al mando de un grupo narcotraficante liderado por Pedro Oliveiro Guerrero, quien trabajó con Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Castaño para asegurar rutas de narcotráfico y llevar a cabo extorsiones en los departamentos de Vichada, Casanare y Meta, en el sureste del país. Finalmente, Pijarvey reemplazó a Guerrero , alias “Cuchillo”, después de que éste se ahogara en un arroyo intentando escapar durante un tiroteo entre su grupo narcotraficante y grupos comando de las Fuerzas Armadas en una zona ubicada entre Meta y Guaviare en diciembre de 2010. Pijarvey heredó la estructura criminal de Cuchillo, la que rebautizó como Bloque Libertadores del Vichada,
y todos sus negocios delictivos, según informó la Policía Nacional.

El grupo cobraba a los narcotraficantes 400.000 pesos (unos US$138) por el transporte seguro de cada kilogramo de cocaína a través de la frontera con Venezuela y 300.000 pesos (US$103) por el procesamiento de cada kilogramo de pasta de coca.

Pero menos de cinco años después, efectivos militares lograron atrapar a Pijarvey, quien había eludido su captura durante un operativo de la Policía Nacional a finales de 2014. Pijarvey fue abatido por un francotirador del DIASE durante un tiroteo con las tropas que habían convergido en su escondite el 27 de septiembre tras haber recibido información sobre su paradero 12 días antes.
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