Ejército de Colombia desmantela dos laboratorios de cocaína

Los laboratorios, en el departamento de Nariño, pertenecían a alias Guacho, acusado de asesinatos con explosivos, secuestros y extorsiones, entre otros delitos.
Myriam Ortega/Diálogo | 5 septiembre 2018

Amenazas Transnacionales

Los depósitos para la droga son tan profundos que una persona puede estar de pie y acomodar los paquetes. Las bodegas son impermeabilizadas con plástico y madera y tienen ventilación. (Foto: Ejército Nacional de Colombia).

El Ejército Nacional de Colombia destruyó dos centros de procesamiento de clorhidrato de cocaína en dos operaciones interagenciales. Un laboratorio fue encontrado en la vereda Los Brazos, y el otro en la vereda Mayasquer, ambos en el municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, en el Pacífico sur de Colombia.

“En el sector hay una inminente presencia de estructuras armadas de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”, dijo a Diálogo el Brigadier General del Ejército Raúl Hernando Flórez Cuervo, comandante de la Brigada Especial Contra el Narcotráfico (BRCNA). “Aquí confluyen la antigua columna móvil Daniel Aldana y el grupo Oliver Sinisterra, del que está a cargo el bandido referido como alias Guacho”.

El grupo liderado porWalter Artízala alias Guacho, dueño de los laboratorios, delinque en la frontera selvática entre Ecuador y Colombia. Alias Guacho está acusado de múltiples asesinatos con explosivos, secuestros y extorsiones en la región.

Droga en bodega

El primer laboratorio fue incautado el 30 de junio en la vereda Los Brazos. La intervención, como parte de la campaña Atlas, fue liderada por la BRCNA y la Policía Nacional, con el apoyo del Batallón de Inteligencia Militar Estratégica del Ejército, y organismos de inteligencia y de cooperación internacional como la Agencia Federal Antinarcóticos de los EE. UU., dijo el Ejército.

“La operación se planeó con la información que nos proporcionó inteligencia. Participaron alrededor de 30 hombres, dos destacamentos de fuerzas especiales de nuestra BRCNA, acompañados de la autoridad judicial,” afirmó el Brig. Gen. Flórez. “Desembarcaron a un kilómetro del objetivo e iniciaron un registro con todas las medidas de seguridad. En el sector hay una inminente presencia de estructuras armadas [minas antipersona] de las antiguas FARC”.

“Utilizamos a la Aviación del Ejército y a la Policía Nacional; ingresaron con dos [helicópteros] Black Hawk y con un [avión] caza como escolta para la misión. Las unidades siempre entran configuradas para hacer rapel desde los helicópteros y llegar a las áreas de difícil acceso”, dijo a Diálogo el Teniente Coronel del Ejército Fabio Alberto Ojeda López, comandante del Batallón Contra el Narcotráfico N.º 4. “Al llegar al terreno ubicaron el laboratorio y empezaron la búsqueda [del almacén]”.

Los narcotraficantes empacan la droga prensada, impermeabilizada y marcada con sellos del lugar de producción y destino. Por eso las autoridades se dan cuenta hacia dónde se dirige cada cargamento. (Foto: Ejército Nacional de Colombia).

Después de varias horas, con la ayuda de herramientas y de los perros buscadores, hallaron la bodega a 900 metros de distancia del laboratorio. “Empezamos a escarbar y debajo de una plancha metálica encontramos más de una tonelada de cocaína ya marcada”, precisó el Tte. Cnel. Ojeda.

El depósito subterráneo contenía 1200 kilogramos de clorhidrato de cocaína, 375 kg de hoja de coca y 149 recipientes de plástico con capacidad para 200 litros cada uno, entre otros. El cargamento estaba listo para ser exportado a México y a los EE. UU., y tendría un valor aproximado de USD 1,9 millones, dijo el Ejército.

Al parecer los delincuentes ya habían sacado una parte de la droga del depósito, porque los narcotraficantes ya no concentran todos sus insumos y producción en un solo lugar. Esa es una estrategia que usan para disminuir la afectación a sus finanzas, cuando reciben algún golpe de las autoridades.

“Si ellos van a producir en el día una tonelada de cocaína, traen los insumos para esa tonelada”, precisó el Tte. Cnel. Ojeda. “Ellos tienen una línea de tiempo, entre tres y cuatro días para sacar esa tonelada, pero al terminar el día de trabajo [embodegan] lejos el clorhidrato que ya produjeron”. 

Mayasquer

La operación de Mayasquer se llevó a cabo el 8 de julio de 2018, mediante una maniobra del grupo Aviación Asalto Aéreo del Ejército. “La campaña militar y policial Atlas, como parte del plan Victoria Plus, busca atacar los diversos factores de inestabilidad; uno de los principales es el narcotráfico”, aseguró el Brig. Gral. Flórez.

Las tropas llegaron al sitio y se insertaron en el área, donde localizaron el laboratorio. El complejo estaba dividido en cinco estructuras, que tenían en su interior marcianos (destiladores), hornos microondas, prensas hidráulicas, 4000 litros de combustible y múltiples elementos usados para la producción de clorhidrato de cocaína. Se estima que con el hallazgo se afecta a los delincuentes en unos USD 180 000, informó el Ejército en un comunicado.

Los laboratorios ilegales necesitan estar cerca del agua para facilitar el proceso de producción, que muchas veces operan las 24 horas del día. Los delincuentes optaron por jornadas de trabajo más largas para aumentar la productividad. “Los construyen [los laboratorios] en áreas selváticas que tienen agua e inclinaciones en el terreno, donde se dificulta la inserción de las tropas para poder llegar”, finalizó el Tte. Cnel. Ojeda.

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