Fuerza Aérea de Colombia integra a zonas incomunicadas

La FAC integra territorios en situación de vulnerabilidad y apoya una iniciativa de desarrollo rural.
Marian Romero/Diálogo | 10 enero 2017

Capacitación y Desarrollo

Los materiales de cada puente pesan entre 5 y 15 toneladas. El transporte aéreo de las estructuras desde la carretera a la vereda puede tardar de cuatro a 16 horas. Llevar este peso por tierra tardaría meses. (Foto: Carlos Barrera, Puentes de la Esperanza)

Seis toneladas de estructuras y materiales fueron transportadas por aire para reconstruir un puente peatonal de 40 metros de longitud sobre el río Blanco, en el departamento de Cauca.

La operación tuvo lugar el 17 de diciembre, y benefició a 1.500 habitantes del sector. La Fuerza Aérea de Colombia (FAC) dispuso dos aeronaves UH-60 Black Hawk del Comando aéreo de Combate No.5, un helicóptero Huey II, y 14 tripulantes. Además, el ejército nacional trasladó a la Brigada No.27 para apoyar la labor.

La Mayor Andrea Archila Álvarez, jefe del departamento de Acción Integral de la FAC y encargada de estas operaciones, explicó la importancia de la operación. “Lograr la conexión eficiente entre poblaciones es fundamental, sobre todo en lugares donde el paso sobre los ríos es por medio de cuerdas; o en zonas que han quedado aisladas debido a la destrucción de la infraestructura por desastres naturales”, dijo la May. Archila. “Por eso hemos apoyado la iniciativa de la organización Puentes de la Esperanza desde siempre. Para cerrar el 2016 con broche de oro hicimos la intervención en el Cauca, una región de alta población indígena que históricamente ha sido golpeada por el conflicto y por los avatares del clima” remarcó.

Puentes de la Esperanza acerca a las regiones

Colombia está situada donde la Cordillera de los Andes está dividida en tres, y cuenta con una de las cuencas hídricas más diversas del planeta. Esta geografía ha significado un reto para la construcción de las vías y puentes que comunican a las poblaciones ubicadas en las regiones más alejadas de los centros urbanos, justo en medio del sistema montañoso. Además, la situación de conflicto armado durante varias décadas aumentó la imposibilidad de llegar a estas poblaciones.

La organización Puentes de la Esperanza surgió en 1994 como una alternativa independiente para llegar a estas regiones y construir los puentes peatonales necesarios para la seguridad y bienestar de los habitantes. Son poblaciones a las que no llegan carreteras. Niños y adultos arriesgan sus vidas diariamente al cruzar los ríos a través de cuerdas o de construcciones muy rudimentarias.

Carlos Barrera, director de Puentes de la Esperanza, explicó que el rol de la FAC consiste en transportar vía aérea las estructuras, materiales e implementos necesarios para la construcción de puentes en sectores donde no hay carreteras y el transporte de materiales debe hacerse a lomo de burro.

“Construimos las estructuras en Bogotá, las transportamos en camión hasta donde termine la carretera y allí las entregamos a la FAC para que las lleve en helicóptero hasta la vereda donde sean necesarias. Allí son ensambladas por la comunidad”, indicó Barrera. “Esta alianza ha sido fundamental porque los materiales de cada puente pesan entre 5 y 15 toneladas. Llevar este peso en carreta o en burro tardaría meses, un tiempo que no tenemos porque por lo general llueve mucho, las condiciones son adversas y la mano de obra es limitada. Con la ayuda de la FAC lo hacemos en un día o dos”.

Puentes de la Esperanza ha construido ya 93 puentes con el mismo sistema. En 2016 fueron erigidos tres puentes como parte de la alianza. La FAC tiene proyectada una segunda etapa de la operación de transporte aéreo de estructuras para la construcción de dos puentes peatonales más, que conectarán importantes caminos rurales de esa misma zona, ubicada entre los departamentos del Cauca y Putumayo.

“Una vez recibida la solicitud de la comunidad con información básica sobre el terreno y la zona, hacemos una visita para conocer la topografía y determinar si es viable construir uno de nuestros puentes. En Bogotá estudiamos los diseños que pueden aplicar para ese sector específico”, dijo Barrera.

La alianza Puentes de la Esperanza es un apoyo al desarrollo de las regiones menos favorecidas y más apartadas de los centros urbanos de Colombia. (Foto: Carlos Barrera, Puentes de la Esperanza)

Impacto social

El Coronel de la Fuerza Aérea, Carlos Silva, Comandante de la base del CACON 5 de Rionegro, estuvo encargado del transporte de 28 toneladas de materiales para la construcción del puente peatonal en la vereda La Represa, a la cual solo era posible llegar tras seis horas de viaje en mula.

“Los [pobladores de los] lugares donde hemos llegado con puentes han sufrido mucho por los derrumbes de las vías y puentes en las temporadas de lluvia. Mucha gente ha muerto al cruzar los ríos porque no existían las estructuras necesarias. En otros casos el conflicto armado mantuvo aislada a la población, pues los insurgentes destruyeron puentes para obligar a la población a hacer lo que querían”, resumió el Cnel. Silva.

El trabajo conjunto entre Puentes de la Esperanza y la FAC en 22 de los 32 departamentos del país, siempre en sectores rurales, ha mejorado la movilidad de las personas en la región. El tiempo de camino ha disminuido a dos o tres horas.

Uno de los elementos clave de esta iniciativa es que los campesinos que han solicitado el apoyo de la organización son quienes aportan la mano de obra para la construcción del puente. “Es un trabajo de empoderamiento para la comunidad; ayudan a ensamblar, pintar y hacer el mantenimiento del puente. Así, el puente es un patrimonio de la comunidad”, explicó Barrera.

“La actual dinámica del país impulsa el esfuerzo no armado para buscar el bienestar prolongado de la población, además de garantizar su seguridad. Apoyamos aliados estratégicos como Puentes de la Esperanza, que procuran mejorar la calidad de vida de las poblaciones”, dijo la Mayor Archila.

Puentes modulares, una solución apropiada

La organización inició su labor en 1994, para socorrer a los damnificados de un sismo que sacudió el sur del país. Este temblor ocasionó el deshielo del volcán Nevado del Huila, y provocó deslizamientos de tierra y una avalancha que destruyó cientos de casas e infraestructura vital de la región. A partir de esta tragedia Puentes de la Esperanza comenzó a trabajar siempre auxiliado por la FAC.

“La idea de prefabricar estructuras para transportarlas más fácilmente y luego ensamblarlas en zonas rurales fue idea de Toni Rüttimann, un constructor suizo que ha dedicado su vida a construir puentes peatonales, sin recibir salario, para las comunidades rurales más vulnerables en todo el mundo. Gracias a su trabajo y el de la comunidad logramos la construcción de 10 puentes, con el incondicional apoyo de la FAC y del Comando Sur de los Estados Unidos para ayudar a la población damnificada”, finalizó Barrera.

Puentes de la Esperanza cuenta con un equipo de ingenieros y arquitectos que ha modificado los diseños originales, para lograr diferentes tipos de puentes construidos de acuerdo con las características de cada montaña y cañón colombiano. Ahora utilizan materiales más livianos y más fáciles de ensamblar.

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