Colombia entrena a militares y civiles para emergencias aeromarítimas

El nuevo centro capacitará a colombianos y ciudadanos de naciones amigas en procedimientos de supervivencia acuática en casos de accidentes.
Yolima Dussán/Diálogo | 18 abril 2019

Capacitación y Desarrollo

Alumnos militares y civiles de la región aprenden a salir de la cabina de una aeronave siniestrada en el océano. (Foto: Centro de Entrenamiento y Simulación de Emergencias Aeromarítimas de la Armada de Colombia)

La Armada de Colombia inauguró el Centro de Entrenamiento y Simulación de Emergencias Aeromarítimas el 25 de enero de 2019, en Barranquilla. Forma parte de un convenio entre el Ministerio de Defensa y la empresa estadounidense Bell Helicopter para el desarrollo estratégico del país, que ofrece transferencia de conocimientos y tecnología para el sector defensa.

“Desarrollamos la capacidad de entrenamiento en los procedimientos básicos y avanzados de supervivencia acuática para la aviación de las Fuerzas Militares de Colombia y de países amigos; también para las tripulaciones de empresas navieras y de petróleo y gas”, explicó a Diálogo el Capitán de Fragata de la Armada Nacional de Colombia Luis Fernando Serna Herrera, director de la Escuela de Aviación Naval. “La instrucción se hace bajo los estándares de la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización para el Entrenamiento de la Industria Petrolera en Alta Mar (OPITO, en inglés)”.

La institución requirió una inversión de US$ 5 millones y la cooperación de diversas compañías, como la aeroespacial Bell. El centro cuenta con un simulador modificable para practicar los procedimientos de evacuación de cabinas sumergidas de helicópteros y aviones.

El equipo simula con gran realismo las posibles emergencias en el mar, enfocadas en cuatro ejercicios principales: inducción a la seguridad; escape de los helicópteros; supervivencia en el mar; y entrenamiento básico de lucha contra incendios, definido como técnicas de supervivencia personal. “Además, hacemos entrenamientos militares de búsqueda y rescate en el mar y técnicas de supervivencia acuática”, agregó el Cap. de Frag. Serna. 

Tema de muchos

Los reglamentos para los miembros de las fuerzas militares y del sector aeronáutico de Colombia estipulan que todo el que opere en alta mar debe realizar entrenamiento de amarizaje de emergencia cada dos años. El nuevo centro es la respuesta a la necesidad del ámbito aeronáutico y naviero de la región.

“El proceso inicia con la información y acondicionamiento psicológico cuerpo-mente ante una emergencia; después el entrenamiento práctico en el simulador”, dijo el Capitán de Fragata de la Armada de Colombia Carlos Andrés Rojas Sendales, jefe del departamento académico del centro de entrenamiento. “En la parte [poco profunda] de la piscina aprenden a operar los cinturones de seguridad, a expulsar las ventanas y a utilizar los equipos de respiración autónoma”.

Dentro de la cabina del helicóptero simulador el espacio es confinado; las puertas están cerradas, el helicóptero se hunde. Al final del ejercicio los alumnos deben aprender a salir de la nave.

La siguiente fase enfrenta al tripulante a un helicóptero que se hunde y se invierte. “Ahí cambia la percepción; las personas se desorientan. “El reto es que aprendan a orientarse, a utilizar los equipos de respiración para salir a la superficie”, aseguró el Cap. de Frag. Serna. “Sigue el entrenamiento más estricto, donde se simulan los peores escenarios: cabina hundida y volteada, ambiente nocturno, olas fuertes, lluvia y ruido ambiente estridente”. 

Una unidad de comandos de selva de la Policía de Colombia practica sobrevivencia en el departamento del Tolima. El comando de élite es la primera línea de ataque contra el narcotráfico y la delincuencia organizada. (Foto: Rodrigo Arangua, AFP)

Autocontrol y conocimiento

La simulación lleva al alumno en forma progresiva a la condición más extrema, lo que le permite ganar habilidad en el uso de los elementos con que cuenta la aeronave para la supervivencia, priorización de la seguridad personal y la del resto del equipo. Son nueve horas de trabajo y concentración que pueden salvarle la vida a una persona y ayudar a salvar a otras.

“Cierra el entrenamiento las fases de rescate, tiempo, interacción con el ambiente en condición extrema posaccidente, manejo del trauma y de los heridos, del frío, de la desorientación dentro de la balsa, control de la condición personal y de la tripulación”, explicó el Cap. de Frag. Rojas. “[Aprenden] a trabajar en equipo, a dosificar las raciones que tiene la balsa para que pueda superar la condición hasta que llegue un buque o un avión de rescate”. 

Clases de entrenamiento y técnicas

Los amarizajes de emergencia son diferentes y dependen de la aeronave. Si la emergencia es en un helicóptero, por su centro de gravedad superior tenderá a voltearse. Si es un avión, por tener las alas planas, habrá hundimiento.

El programa obedece a un programa donde todas las condiciones están previstas. Es un espacio donde el ambiente puede cambiar de un momento a otro para convertirse en un escenario de emergencia.

“La temperatura real es de agua fría”, describe el Cap. de Frag. Serna. “El choque térmico produce una reacción que debemos [aprender] a manejar, porque además del miedo y la ansiedad propia de la emergencia, el frío paraliza a las personas”.

Cerrarle el paso al agua cuando el cuerpo está boca abajo es otra técnica de aprendizaje definitivo. Es necesario evitar el paso del agua por la nariz, condición dolorosa.

Sin embargo, superar la desorientación puede ser la prueba mayor. En ese momento el cerebro no es capaz de procesar si la salida está a la derecha o la izquierda, coinciden los oficiales. “Es importante primero expulsar la puerta, tomar la referencia antes de liberarse, lo cual requiere muchas horas de entrenamiento”, aseguraron.

El Centro de Entrenamiento y Simulación de Emergencias Aeromarítimas de la Armada de Colombia cuenta con el aval de la OMI y en el segundo semestre de 2019 obtendrá la certificación OPITO. Así, Colombia se suma al grupo de países que ya ofrecen el entrenamiento en el hemisferio occidental: Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Trinidad y Tobago.

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