Colombia abate a disidente de las FARC

Las disidencias de las FARC pierden fuerza, mientras las autoridades colombianas controlan la expansión de gavillas de narcotraficantes y terroristas en la selva.
Yolima Dussán/Diálogo | 6 marzo 2019

Amenazas Transnacionales

Soldados colombianos patrullan la selva amazónica de Guaviare, cerrada a los visitantes durante el conflicto armado y ahora abierta a investigadores y científicos. (Foto: Guillermo Legaria/AFP)

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC), dio de baja a Édgar Salgado alias Rodrigo Cadete en una operación en el departamento de Caquetá, al sur oriente colombiano. El operativo combinado para neutralizar al exintegrante de las FARC, cabecilla de un Grupo Armado Organizado residual (GAOR), concluyó el 2 de febrero.

“Esta operación es un mensaje claro al país: Este Gobierno está comprometido en apoyar a todos los que en realidad quieren hacer una transición o una reincorporación sustentada en los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición”, dijo a la prensa el presidente de Colombia Iván Duque. “Seremos contundentes, implacables, con toda la capacidad ofensiva, disuasiva y sancionatoria de la institucionalidad”, aseguró.

El 26 de enero, efectivos de inteligencia de la Policía Nacional de Colombia ubicaron el campamento del GAOR al que había llegado alias Cadete con 20 hombres. De inmediato prepararon un operativo a cargo del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, en la zona rural de San Vicente del Caguán, donde se llevaría a cabo una reunión de cabecillas de la disidencia.

En la operación participaron cerca de 250 miembros de la Brigada de Fuerzas Especiales apoyados por la FAC y la Infantería de Marina. Tras días de realizar vuelos de inteligencia para asegurar la ausencia de población civil en los alrededores, las autoridades definieron las coordenadas exactas para la operación. Los proyectiles de precisión dieron en el corazón del campamento. El posterior combate en tierra permitió la detención de 14 personas y la incautación de material bélico, computadoras y teléfonos satelitales. Alias Cadete fue uno de 14 rebeldes dados de baja. 

Prontuario delictivo

La neutralización del terrorista, considerado un objetivo militar de alto valor, significa un golpe contundente a los GAOR al mando del exintegrante de las FARC Miguel Botache alias Gentil Duarte, comandante de los grupos disidentes en esa zona del país. “Cadete era el segundo al mando. Por eso este golpe es el más fuerte dado a las disidencias”, aseguró el ministro de Defensa de Colombia Guillermo Botero. “Las operaciones se mantendrán, porque la fuerza pública tiene rodeada a otra parte del grupo que acompañaba a alias Cadete. Los bandoleros pretendían crear en la zona un corredor con salida a Venezuela, que les permitiera salir al Pacífico para tener libertad de delinquir”.

Ciudadanos protestan en Bogotá, Colombia, para repudiar el acto terrorista del 17 de enero de 2019, cuando el Ejército de Liberación Nacional detonó explosivos en un automóvil en una academia de policía, que dejó 21 personas muertas y decenas de heridos. (Foto: Daniel Garzón Herazo/AFP)

Cadete tenía circular azul de la Interpol, emitida para “localizar, identificar u obtener información sobre una persona de interés en una investigación criminal”, según la organización, con órdenes de captura por concierto para delinquir y terrorismo. En las FARC llegó a ser comandante del bloque sur, estructura responsable de atentados y secuestros en varias regiones del país. 

“En agosto 1998, Cadete participó en el ataque a Miraflores, Guaviare, que dejó 35 miembros de las Fuerzas Militares muertos, 25 heridos y decenas de desaparecidos”, dijo Botero. Tres meses después, en noviembre, coordinó la toma de Mitú, en la que fueron asesinados 70 agentes de la policía y 15 civiles, con un saldo adicional de 45 policías secuestrados. Ostentaba el dudoso honor de haber sido el hombre de confianza de Víctor Suárez alias Mono Jojoy, excomandante de las FARC dado de baja en septiembre de 2010.

Con esa carga de delitos, alias Rodrigo Cadete participó en los diálogos de paz y formó parte de la comisión que viajó a La Habana durante el proceso. Tras la firma del acuerdo de paz, el exguerrillero se instaló en uno de los campamentos para capacitación y reintegración en los espacios territoriales definidos en el acuerdo.​​​​​​​ 

Regreso al terrorismo y el narcotráfico

“El exguerrillero decidió no acatar los acuerdos y regresar a la clandestinidad”, manifestó Botero. “En unión con alias Gentil Duarte, diseñaron un plan para reunir a 8000 bandidos con instrucciones claras de acciones terroristas, estrategias de financiación y acciones delictivas en la región”, agregó el Mayor General del Ejército Luis Fernando Navarro, comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia.

De acuerdo con informaciones del Comando General del Ejército, las disidencias de las FARC tienen el control del negocio del narcotráfico. Ellos dominan los corredores de cultivos ilícitos, laboratorios para la producción de cocaína y la logística para sacar la droga a otros países en los departamentos de Guaviare, Vaupés, Vichada y Caquetá.

Cadete pertenecía a las disidencias. Las autoridades suponen que su neutralización y la posible muerte en la misma operación de alias Cachorro, su hombre de confianza, resultarán en el movimiento de los demás miembros del GAOR para tomar posiciones y reorganizar la estructura delictiva. “Por eso este golpe es tan importante, pues logramos desarticular su proceso de desarrollo. Mantendremos las operaciones de inteligencia y control para detener su crecimiento”, finalizó Duque.

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