Colombia da saltos enormes en su búsqueda de una paz duradera

Por Dialogo
diciembre 20, 2013



Este es el último de una serie de tres artículos.
Parte 1: Un camino integrado hacia la paz en Colombia

Parte 2L La luz al final del túnel: el siglo 21 y el Plan Patriota

Consolidación
Luego de consultas estrechas con la Embajada de los EE. UU. en Bogotá en 2004, se estableció el programa de consolidación territorial precisamente como estrategia para llevar una presencia estatal evidente a las zonas rurales inmersas en el conflicto, donde el Estado había estado ausente hasta entonces. El entonces Ministro de Defensa Juan Manuel Santos y su Viceministro de Defensa Sergio Jaramillo eligieron quince zonas prioritarias con varios municipios sin gobierno en cada una de ellas, según sus índices de actividad de grupos armados ilegales, presencia de cultivos de coca y frecuencia de uso como escondite de armas y del narcotráfico.
El Centro para la Coordinación de Acción Integrada surgió en 2007, con la misión de diseñar un programa piloto para consolidar una zona prioritaria primero, e incorporar esfuerzos de las fuerzas militares, del gobierno y del sector público y privado para brindar servicios, construir infraestructura, establecer un sistema judicial y desarrollar oportunidades sostenibles para familias locales que se habían visto obligadas a trabajar con cultivos y actividades ilegales por no tener alternativas.
No obstante, en 2011 el Ministro de Defensa Nacional reorganizó la estrategia bajo la Unidad Administrativa Especial para la Consolidación Territorial (UAECT) como entidad nacional responsable de cumplir ese objetivo en todas las regiones priorizadas, además de eliminar los grupos armados ilegales, desarticular su apoyo y redes de abastecimiento y erradicar manualmente los cultivos de coca con la ayuda de sus mismos habitantes.
Debido a su ubicación remota y alta inseguridad, estas áreas se militarizarían para que luego los actores estatales, incluyendo policías, fiscales y urbanizadores, comenzaran a actuar. Ellos llevarían a cabo proyectos de alta visibilidad con resultados rápidos, como mejoras en la infraestructura, donde las comunidades se involucrarían y harían escuchar sus necesidades. Eventualmente, la ayuda adicional comenzaría a brindarse para financiar proyectos de producción, incluyendo apoyo técnico y financiero para cultivos alternativos. A medida que incrementaban los índices de crecimiento, también lo hacían la seguridad y la confianza popular en el gobierno, que a su vez atrajo la voluntad de agencias civiles para participar e incrementar los servicios y actividades.
La interinstitucional UAECT, que actualmente se encuentra bajo la dirección del Dr. Germán Chamorro de la Rosa, incluye el Programa Contra Cultivos Ilícitos, bajo el cual reside la iniciativa Familias Guardabosques; el Programa de Respuesta Rápida, un mecanismo para desarrollar pequeños proyectos y acciones en respuesta a las necesidades e intereses de los habitantes de zonas prioritarias mediante recursos estatales; y el Programa Colombia Responde, una estrategia gubernamental apoyada por cooperación internacional que busca implementar la política nacional de consolidación y reconstrucción territorial en las zonas de interés.
El Viceministro de Defensa para las Políticas y Asuntos Internacionales de Colombia, Jorge Enrique Bedoya, explicó a Diálogo que el multifacético enfoque gubernamental de Acción Integral es el componente no kinético del Plan de Guerra actual, mismo que permite alinear acciones de forma estratégica para ganar las mentes y los corazones de las poblaciones donde se aplica, aislándolas así de la amenaza terrorista. "Así mismo, la Acción Integral general, coordinada y resolutiva permite llevar la consolidación territorial a las áreas estratégicas donde se concentra esta amenaza para lograr su aislamiento,” agregó.

El camino hacia adelante

Desde que el Presidente Santos inició su mandato en 2010, ha continuado con varias de las políticas iniciadas por su antecesor, y el esfuerzo militar continúa ejerciendo presión contra el enemigo. Además, en noviembre de 2012 el presidente inició los diálogos de paz con las FARC, el cuarto intento de esta naturaleza en la historia del conflicto colombiano. Se estableció una agenda de cinco puntos a tratar durante negociaciones en La Habana, Cuba, incluyendo las políticas del desarrollo agrario integral, la participación política de las FARC, la desmovilización y cese de hostilidades para finalizar el conflicto, el narcotráfico, y reparaciones a las víctimas del conflicto. Hacia noviembre de 2013, las partes lograron llegar a un acuerdo en cuanto a los dos primeros puntos.
El éxito del Plan Patriota impulsó la creación de "Espada de Honor" en 2012, un plan de guerra diseñado para confrontar categóricamente a las FARC y a otras organizaciones ilegales, incluyendo las pandillas delictivas surgidas recientemente o BACRIM. El objetivo era reducir la agrupación en un 50 por ciento en un período de dos años con el objetivo de evitar ataques contra el Estado o sus intereses. Además, el plan de guerra buscaba eliminar 15 de las 67 unidades FARC más sólidas económica y militarmente.
En octubre de 2013, el Presidente Santos anunció el lanzamiento de "Espada de Honor II", un plan de guerra de mayor dimensión, con el objetivo de aumentar las ofensivas militares contra las FARC en siete departamentos del sur del país. Según el diario colombiano El Tiempo, el principal objetivo es desarticular los bloques meridionales y orientales de la agrupación terrorista, consideradas sus facciones militares más fuertes, y combatir blancos específicos de alto valor, incluyendo a alias "Carlos Antonio Lozada", "Romaña", "Fabian Ramírez", "El Paisa" y "Joaquín Gómez", líder del bloque sur.
Según el Viceministro Bedoya, la actualización de Espada de Honor dio como resultado la creación de un esfuerzo conjunto, coordinado e interagencial, apoyado por políticas y esfuerzos estales para garantizar su presencia permanente y sostenida en zonas donde no está presente, reforzando así el vínculo entre la población civil y las fuerzas públicas.
Explicó que el plan de guerra estaba diseñado para alcanzar metas específicas de corto, mediano y largo plazo: desde victorias tempranas que conllevan el desarrollo de proyectos de infraestructura para beneficiar a las poblaciones de zonas afectadas, hasta el fortalecimiento de relaciones con los distintos grupos étnicos del país para reforzar estrategias de reconciliación y confianza entre éstos y las fuerzas públicas. Por último, se considera una transformación total de las fuerzas para lograr un mayor impacto en colaboración interagencial coordinada para establecer Acción Integral como un factor generador de gobernabilidad.
Durante los últimos doce años, el mundo ha observado los importantes avances que realizó Colombia en su búsqueda para lograr una paz duradera. Ante todo, mantuvo sus principios democráticos y creció como estado económico viable, lo que la convirtió en una economía en desarrollo. Sus fuerzas públicas han logrado acumular experiencias, conocimientos y capacidades de carácter único para utilizarse en apoyo de procesos internos de mejoras y fortalecimiento de capacidades en otros países que enfrentan amenazas similares.
En este sentido, el Viceministro Bedoya declaró que “la Fuerza Pública [colombiana] ha logrado acumular experiencias y conocimientos que han generado un potencial humano y unas capacidades óptimas para apoyar el mejoramiento de los procesos internos y el fortalecimiento de las capacidades en aquellos países que enfrentan amenazas similares.” Colombia, dice, se encuentra en una posición única para aportar y compartir sus conocimientos a través de mecanismos de cooperación, capacitación, asistencia técnica y jurídica, intercambios de experiencias, cursos y asesorías en temas de seguridad y defensa, para que esos países puedan enfrentar de mejor manera las amenazas transnacionales.
El análisis de la Institución Brookings denomina el resultado de Colombia como "una de las mejores historias en el frente de seguridad nacional del siglo 21 a la fecha" y concuerda con que Colombia puede ser un aliado clave en el futuro de los Estados Unidos en materia de actividades vinculadas a la seguridad global. "Puede contribuir al progreso [de los EE. UU.] en la región en general, trabajando para estabilizar un grupo de países que son claves para la seguridad [de los EE. UU.]".









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