Colombia concluye su tercera expedición científica al continente blanco

Finaliza con éxito la III Expedición Científica de Colombia a la Antártida “Almirante Padilla”.
Myriam Ortega/Diálogo | 18 abril 2017

Capacitación y Desarrollo

Los estudios de nivelación son realizados para medir la marea como parte de la toma de datos de profundidad en una bahía. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

El Buque ARC 20 de julio regresó a Cartagena el pasado 1.º de marzo al finalizar la III Expedición Científica de Colombia a la Antártida Almirante Padilla, después de una travesía de 75 días en la que avanzaron 19 proyectos de investigación integrados a la agenda científica del Programa Antártico de Colombia (PAC). Fueron 14.000 millas náuticas, en las que probaron la destreza de 96 tripulantes, entre científicos, efectivos de la Armada y personal de apoyo, quienes superaron las condiciones extremas para demostrar el compromiso del país con el cuidado ambiental y la generación de conocimiento sobre el continente blanco.

La expedición contó con dos componentes. El primero es el buque colombiano ARC 20 de julio con 23 investigadores a bordo. El segundo es el componente de cooperación internacional en donde 10 investigadores de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Perú fueron integrados al PAC, según lo informó la Comisión Colombiana del Océano.

“Necesitamos, al igual que el resto de países latinoamericanos, tener la capacidad para decidir sobre lo que vaya a pasar en la Antártida a futuro”, aseguró a Diálogo el Capitán de Navío Ricardo Torres, coordinador científico de la III Expedición Científica de Colombia a la Antártida.

La ciencia como camino

Actualmente Colombia tiene voz pero no voto como miembro del Tratado Antártico, por lo que desea cambiar su estatus. “La clave para poder dar el salto de miembro adherente a miembro consultivo es precisamente brindar aportes a la ciencia”, añadió el Cap. Torres.

El Tratado Antártico fue firmado en Washington, D.C. en 1959, por 12 países que determinaron que esa región sería utilizada para fines pacíficos y científicos. Colombia inició su papel como observador a finales de la década de 1980; y desde agosto de 2016 es miembro asociado del Comité Científico para la Investigación de la Antártida, según datos publicados en la página de la Cancillería de Colombia.

El estatus de Colombia en el tratado ha escalado gracias a las expediciones científicas logradas y al respaldo con el que cuenta el PAC, integrado por entidades nacionales desde la vicepresidencia y el ministerio de Relaciones Exteriores hasta la Armada Nacional, la Escuela Naval de Cadetes, la Escuela Naval de Suboficiales, la Dirección General Marítima “y a todas las universidades que creen en la ciencia, más allá de las fronteras”, agregó el Cap. Torres.

Camino a la investigación

El ARC 20 de julio, fue protagonista de la III Expedición Científica de Colombia a la Antártida “Almirante Padilla”. (Foto: Armada Nacional de Colombia)

Luego de zarpar de Cartagena el 16 de diciembre de 2016, el buque ARC 20 de julio cruzó el océano Pacífico, recorrió más de 5.000 millas náuticas y atravesó sitios peligrosos como el Golfo de las Penas o el paso Drake para llegar a la Antártida. “Fue necesario hacer una navegación con mucho cuidado, muy quirúrgica, con mucho detenimiento”, relató a Diálogo el Capitán de Navío Jorge Ricardo Espinel, comandante del ARC 20 de julio. En el paso Drake, por ejemplo, hay vientos de más de 50 y 60 nudos, y olas que alcanzan los 10 metros.

Entre otras áreas temáticas y líneas de investigación, las instituciones participantes trabajaron en la seguridad en la navegación, las relaciones entre Sudamérica y la Antártida, el cambio climático, la biodiversidad y los ecosistemas de organismos antárticos así como en ingeniería oceanográfica y naval, biología, hidrografía, meteorología, morfología marina y biotecnología. Uno de los aportes más claros que esperan realizar los científicos colombianos es el estudio de las relaciones que existen entre la Antártida y los mares tropicales para aprovechar el conocimiento que ya tienen sobre estos últimos.

Para los investigadores fue fundamental contar con el Buque ARC 20 de julio porque está adecuado para permanecer fuera de puerto por períodos prolongados de tiempo. Sus dos contenedores de 20 pies fueron utilizados, “uno como laboratorio móvil, el cual le permitió a los científicos procesar las muestras y almacenarlas, contando con los equipos mínimos, y el otro sirvió para poner una plataforma móvil oceanográfica, adecuada para bajar equipos para la toma de muestras y transmitir de manera directa la información desde la profundidad”, explicó el Cap. Espinel.

La logística del equipo colombiano sirvió también como apoyo a sus pares de otros países del mundo, como el suministro de agua desalinizada en la base chilena de Yelcho, o el suministro de aceite a la base argentina. “Siempre hay una buena relación con todos los que están allá, porque todos van con un mismo fin, que es hacer investigación, crear conocimiento, mantener y aportar en la preservación de la Antártida”, afirmó el Cap. Espinel.

Algunos logros

En un comunicado de prensa, la Armada anunció que los principales logros fueron la participación de Colombia en la promoción de la seguridad integral marítima con recursos humanos capacitados y estándares globales de cooperación y el fortalecimiento de las bases de datos de la Comisión Permanente del Pacífico Sur sobre biodiversidad marina.

El trinomio operacional de la Armada –un buque, un helicóptero y una unidad de Guardia Costera– sirvió al desarrollo de investigaciones científicas, y apoyó a otros países en la Antártida, pues facilitó los procedimientos de buceo, navegación y soldadura en aguas gélidas, así como la recolección de muestras de organismos diminutos como el zooplancton, entre otras actividades realizadas durante la expedición.

El ARC 20 de julio regresó a su puerto base en Cartagena, Colombia, el 1.º de marzo. Hoy ha vuelto a realizar sus actividades normales de patrullaje; mientras los científicos procesan los datos recolectados y el Programa Antártico Colombiano traza el camino para las nuevas fases de investigación.

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