Colombia y Ecuador acuerdan incrementar vigilancia en frontera común

Fuerzas armadas de ambos países aumentan operaciones combinadas para contrarrestar los ataques terroristas de los grupos guerrilleros disidentes en la zona.
Yolima Dussán/Diálogo | 2 mayo 2018

Amenazas Transnacionales

Los controles en la frontera con Colombia se intensifican. San Lorenzo fue el escenario de ataques terroristas que dejaron tres muertos, una veintena de heridos y un equipo de tres periodistas secuestrados en Mataje, Ecuador, el 29 de marzo de 2018. (Foto: Carlos Arias/EFP)

En una reunión extraordinaria sostenida el 24 de marzo de 2018 en Tulcán, sede de la Brigada N.º 31 “Andes” del Ejército Ecuatoriano, autoridades de Colombia y Ecuador acordaron incrementar la coordinación entre las fuerzas armadas a lo largo de su frontera común. El convenio incluye estrechar la cooperación en las operaciones de inteligencia para contrarrestar los ataques de los grupos armados ilegales en la zona.

El viceministro de Defensa de Colombia para las Políticas y Asuntos Internacionales Aníbal Fernández, y el viceministro de Defensa de Ecuador Felipe Vega, acompañados por el alto mando militar de las dos naciones, determinaron la implementación de nuevos mecanismos para el intercambio de información. Además, establecieron el aumento de la presencia combinada de unidades militares en puntos críticos de la frontera.

“Estamos aquí ratificando la excelente relación ente Colombia y Ecuador en materia de seguridad y defensa a través de este ejercicio en términos de cooperación, de instrumentos y mecanismos que hemos fortalecido [durante] años”, dijo el viceministro Fernández al término de la reunión. “El análisis que hemos hecho de la situación en la frontera nos ha permitido tomar decisiones para generar más operaciones y ejercicios coordinados que redunden en una mayor seguridad en la región”.

Terrorismo en la frontera

El encuentro de la Comisión Binacional de Frontera (COMBIFRON) tuvo lugar tras el atentado terrorista atribuido a los grupos de narcotraficantes y disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ocurrido el 20 de marzo de 2018 en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, limítrofe con el departamento colombiano de Nariño. El ataque dejó un saldo de cuatro soldados muertos y siete heridos.

Una patrulla de infantes de marina realizaba operaciones de vigilancia y control, cuando fue atacada por un artefacto explosivo cerca de un destacamento naval, en la zona del río Mataje, en el cantón de San Lorenzo, en la frontera norte con Colombia. “Los militares ecuatorianos respondieron al ataque, lo que desembocó en un enfrentamiento”, informó la Secretaría de Comunicación del Ecuador.

Desde el inicio de 2018 esta zona enfrenta el incremento de atentados terroristas. El 27 de enero, San Lorenzo fue objeto de otro ataque con un carro bomba, con saldo de 28 personas heridas. Desde esa fecha ocurrieron otras seis agresiones armadas contra miembros de la seguridad ecuatoriana y la población civil.

“Hemos establecido una serie de acuerdos [para el] aumento de efectivos de seguridad en la zona fronteriza”, manifestó el viceministro Vega. ”El trabajo realizado hoy va a redundar en acciones coordinadas de las fuerzas armadas para redoblar la seguridad en las zonas más conflictivas”.

Las fuerzas armadas de los dos países acordaron implementar nuevos mecanismos para el intercambio de información y presencia de unidades militares en puntos críticos de la frontera, en especial en Nariño, Esmeraldas y Carchi. (Foto: Ministerio de Defensa Colombia)

Ejercicios concretos

Las decisiones de la COMBIFRON fueron priorizadas para concordar con el análisis de la situación de seguridad de la región. Las fuerzas de policía de las dos naciones dispusieron el envío de oficiales ecuatorianos a Tumaco para recibir referencias de las operaciones desarrolladas por Colombia. Además, un oficial ecuatoriano de inteligencia formará parte del centro de información combinada que será instalado en Ipiales, departamento de Nariño, Colombia, para realizar el intercambio permanente de comunicación en temas como minería ilegal, tráfico de personas y combustible, así como de lavado de activos.

En una rueda de prensa conjunta el General del Ejército Alberto José Mejía, comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia, y el General de la Fuerza Aérea César Merizalde, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, se comprometieron a implementar nuevos mecanismos para el intercambio de información y mayor presencia de unidades militares en Nariño, Esmeraldas y Carchi. Además, sentaron las bases para el desarrollo de operaciones cívicas conjuntas por parte de las fuerzas armadas, con el propósito de trabajar con las comunidades para generar un ambiente de seguridad y presencia estatal.

“Los últimos acontecimientos de violencia suscitados en la frontera norte han generado intranquilidad en nuestros compatriotas”, expresó el Gral. Merrizalde. “En especial para los habitantes de las provincias que limitan con la nación colombiana”.

Las Fuerzas Militares colombianas incrementaron los operativos en la zona a través de la Fuerza de Tarea Hércules, unidad conformada por 9000 hombres del Ejército, Armada y Policía para fortalecer la seguridad y el orden público en los municipios fronterizos. La misión es proteger 16 000 kilómetros cuadrados de frontera, 116 km de oleoductos, 640 torres eléctricas y el proyecto vial Espriella-Río Mataje, que une a los puertos de Tumaco y Esmeraldas.

“La zona se ha convertido en un sector de alto riesgo por la presencia de grupos armados de delincuentes y narcotraficantes colombianos, que utilizan el territorio ecuatoriano para realizar parte de sus actividades ilícitas”, dijo el Gral. Mejía. “Nosotros somos conscientes de los problemas que son propios de nuestro país, como los cultivos ilícitos y la cadena del narcotráfico. Es una responsabilidad inherente al país y a nuestras Fuerzas Militares, por eso desplegamos una fuerza como la Hércules”.

En la frontera entre Colombia y Ecuador existen bandas de delincuentes que buscan el control de los territorios cultivados de coca y de las rutas del narcotráfico. En especial, golpea a la población una disidencia de las FARC, al mando de alias Guacho, un exguerrillero cuyas actividades criminales desafían la seguridad de ambos países.

 

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