Colombia y República Dominicana entrenan en ejercicio Caribe VII

Fuerzas aéreas de ambos países desarrollaron una operación simulada de transferencia de blancos nocturnos, para proteger el espacio aéreo.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 15 mayo 2018

Relaciones Internacionales

Las Fuerzas aéreas de Colombia y República Dominicana compartieron experiencias en defensa aérea mediante el ejercicio Caribe VII. (Foto: Fuerza Aérea de República Dominicana)

La Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y la Fuerza Aérea de la República Dominicana (FARD), establecieron importantes parámetros para el futuro de su lucha combinada contra el narcotráfico y el crimen transnacional. En febrero de 2018 culminaron el ejercicio de defensa aérea Caribe VII, en el Comando Aéreo de Combate N.º 3 de la FAC, en Barranquilla, Colombia. Por primera vez las tripulaciones de las dos fuerzas militares realizaron una misión nocturna, así como ejercicios de entrenamiento diurnos para ampliar el rango de control sobre el espacio aéreo.

“Los ejercicios conjuntos combinados como Caribe VII han permitido, a mayo de 2018, reducir a un cero por ciento las trazas de vuelos ilegales o irregulares en el espacio aéreo colombiano y dominicano. Hace 10 años, entre estas dos naciones volaban aproximadamente 50 o 60 trazas ilegales al año”, dijo a Diálogo el Mayor de la FAC Juan Manuel Londoño Gordon, comandante del Escuadrón 314 de Defensa Aérea del Comando Aéreo de Combate N.º 3. “Caribe VII fortaleció los sistemas de defensa, los lazos de confianza y fraternidad entre los dos países, las estrategias y procedimientos para enfrentar amenazas que atenten contra los espacios aéreos de ambas naciones”.

Ejercicio histórico

Esta cooperación dejó una huella histórica para las tripulaciones de ambos países, al desarrollar la primera misión nocturna con los caza A-29B Súper Tucano de la FARD. “Esta es una nueva capacidad empleada por la institución durante este año [2018]”, informó la FAC en un comunicado. “Las maniobras desarrolladas nos permitieron afinar todos los procedimientos de coordinación entre los centros de comando y control de las dos naciones”, comentó a Diálogo el Capitán Giovanni Pérez Sosa, piloto de la FAC.

La finalidad de ejercicios como Caribe VII es mantener el entrenamiento y la estandarización del trabajo de las tripulaciones binacionales, para desarrollar operaciones de detección, identificación y transferencia de tráficos aéreos irregulares de aeronaves no identificadas. “El crimen transnacional busca nuevas estrategias para cumplir sus objetivos. Nosotros debemos responder a esas nuevas formas de delincuencia y este es el escenario perfecto para verificar la efectividad y la eficiencia de nuestros procedimientos en contra de trazas ilegales”, agregó el Cap. Pérez.

Transferencia de blanco nocturno

Tripulaciones aéreas colombianas y dominicanas fortalecen estrategias para enfrentar posibles amenazas que atentan contra los espacios aéreos de ambos países, como el narcotráfico. (Foto: Fuerza Aérea Colombiana)

Para enfrentar las posibles amenazas y mantener y mejorar los estándares operacionales, Caribe VII contó con la participación de 100 efectivos. Utilizaron 15 aeronaves entre aviones de combate, plataformas de seguimiento cercano y helicópteros de búsqueda y rescate, en más de 80 horas de vuelo entre las dos fuerzas aéreas.

Los entrenamientos consistieron en simular una aeronave ilegal. Una vez detectada la aeronave por los sensores de tierra tanto de la FAC como de la FARD, fue lanzada la plataforma de seguimiento cercano. Minutos después los aviones caza hicieron el acercamiento de la aeronave. La avioneta ilegal fue obligada a aterrizar en un aeródromo controlado donde lograron la consolidación por parte de las autoridades en tierra. Las tripulaciones hicieron uso de los protocolos internacionales de comunicación.

“Los pilotos de las aeronaves cazas dominicanas se dieron cuenta del grado de dificultad que tiene la noche, y la reunión con la plataforma de seguimiento cercano”, destacó el May. Londoño. “En esta misión hicimos reunión y entrega en tres oportunidades de blanco en la noche, lo cual permitió incrementar la interoperabilidad y las capacidades entre la FAC y la FARD”.

Los ejercicios de defensa aérea permitieron a los dos países afinar los procedimientos de control desde los radares de tierra, la operación aérea y la reunión de la plataforma con los cazas colombianos y dominicanos; con especial énfasis en la reunión de la plataforma de seguimiento cercano con los Súper Tucano de la FARD. Además, establecieron los procedimientos de vuelo ante la presencia de una aeronave sospechosa de narcotráfico.

“Para mantener y mejorar los estándares operacionales debemos practicar constantemente, porque el enemigo no es un enemigo quieto, es un enemigo que muta y crea nuevos estilos [de ataque]. La lucha contra el narcotráfico no solo se realiza con [República] Dominicana sino con todas las fuerzas amigas y los países que de una u otra manera se ven afectados por el flagelo del narcotráfico”, dijo El May. Londoño.

Además del estricto control y la constante vigilancia en el aire, Colombia y República Dominicana protegen los espacios marítimos de su uso ilegal. Las armadas de Colombia y República Dominicana han incrementado los ejercicios combinados, para reducir el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas por vía marítima. “Lo que se pretende es [erradicar] el tráfico ilegal de drogas tanto por vía aérea como por vía marítima. Es un beneficio para la gente de todo el continente de Sur y Centroamérica”, concluyó el May. Londoño.

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