China y Venezuela continúan profundizando sus relaciones, esta vez durante un encuentro entre Nicolás Maduro y una delegación del Partido Comunista de China (PCCh) a mediados de mayo. Maduro recibió a los altos funcionarios chinos en el Palacio de Miraflores, en Caracas, con miras a profundizar las relaciones políticas entre ambos países.
Los enviados de Beijing –el mayor acreedor de Venezuela– se reunieron con asesores de Maduro, para discutir “la reestructuración de la línea de crédito” del país. También hablaron sobre “potenciales áreas para renovar la colaboración bilateral, como las telecomunicaciones y el petróleo”, informó el sitio de noticias argentino Infobae, citando fuentes que pidieron no ser identificadas.
Venezuela posee las mayores reservas conocidas de petróleo del mundo, según el sitio Statista, pero está sujeta a sanciones internacionales que restringen la venta del crudo. “Una distensión de las relaciones con China le ofrecería a Maduro un poderoso aliado, así como la posibilidad de un nuevo conducto para las ventas de petróleo”, reportó Infobae.
Amenaza a la democracia
Analistas afirman que la reunión en Caracas también obedece a intereses políticos y estratégicos de Caracas y Beijing. “Es obvio que Maduro pretende mantenerse en el poder indefinidamente. La presión de las sanciones internacionales es el principal obstáculo que lo obliga a negociar con la oposición venezolana”, dijo a Diálogo Luis Fleischman, profesor de sociología de la Universidad Estatal de Palm Beach, en Florida.
Según Fleischman, China le ofrece a Maduro una salida a las sanciones y lo “ayudaría a salir del pozo” en que se encuentra. “Por supuesto ésa es la intención de Maduro. No está claro cuánto le llevaría a Venezuela salir del pozo, o [si] simplemente Maduro desea continuar en el poder a expensas de la miseria venezolana. Me inclino por lo segundo”, dijo el experto. “China, por su parte, está interesada en apoyar regímenes antiestadounidenses. Y cuanto menos democráticos, mejor”, añadió Fleischman.
Cuba, Nicaragua y El Salvador
Además de Venezuela, Beijing expandió su influencia a otras naciones de Centroamérica y el Caribe, como señala un informe publicado en junio de 2023 por el grupo centroamericano de expertos Expediente Abierto. “Un ejemplo claro se manifiesta en la ofensiva diplomática, en la que varios países regionales cortaron sus relaciones con la República de China/Taiwán y reconocieron a la República Popular de China”, dice el informe.
Entre esos países están Cuba, Nicaragua y El Salvador, los mayores focos de interés de China en la región, según Expediente Abierto. “En el caso de Cuba, aunque su situación económica no permite adquirir nuevo armamento bélico, la Habana y Beijing mantienen buenas relaciones en varios ámbitos. En la última década, ambos países firmaron acuerdos de cooperación en temas de defensa”, explica el informe.
En el caso de El Salvador y Nicaragua, el acceso al mercado chino y las promesas de inversiones chinas fueron factores determinantes para la ruptura de relaciones con Taiwán, señala el documento.
Presencia militar naval
“Si bien China no es muy exitosa en sus acercamientos en materia de defensa y seguridad en Centroamérica y el Caribe, tiene potencial para volverse más activa”, afirma el analista Wilder Alejandro Sánchez, autor de una investigación de Expediente Abierto publicada en abril de 2023. “En escenarios extremos, una posible presencia militar china en Centroamérica se enfocaría en el área naval”, afirmó Sánchez.
“En vez de pensar en instalaciones militares con tanques o sistemas antimisiles, debe recordarse que el control marítimo es uno de los intereses de Beijing no solo en el Hemisferio Occidental, sino también a nivel mundial”, detalló el experto.
Espionaje chino
La mayor presencia de China en las Américas también trajo otra amenaza: el espionaje. En febrero, dos globos aerostáticos fueron detectados sobrevolando distintos países. El primer globo generó alarmas al violar el espacio aéreo de los Estados Unidos y Canadá. Terminó derribado por aviones de combate de los EE. UU. el 4 de febrero, sobre las aguas frente a la costa de Carolina del Sur, informó el sitio CNN en Español.
“El segundo globo, que muy pocos comentaron, violó el espacio aéreo de por lo menos tres países de Latinoamérica: Costa Rica, Colombia y Venezuela”, dijo Joseph Humire, director del centro de investigación estadounidense Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS), al programa Opinión Pública de The Epoch Times.
Al igual que el globo espía de China que ingresó a los EE. UU., el segundo globo voló sobre infraestructura militar y de seguridad sensible en Latinoamérica. Por ejemplo, sobrevoló la Guardia Costera de Costa Rica y el Comando Aéreo de Combate N.º 3 de Colombia, “ambos responsables de operaciones marítimas de interdicción de drogas [entre otras] a lo largo de la sensible y disputada frontera marítima entre Colombia y Nicaragua”, dice el informe VRIC Monitor, publicado por SFS. Pero a diferencia de los EE. UU., donde hubo mucha tensión y reclamos, para el segundo globo no hubo ninguna reacción pública.
“Y esta es una carta que China juega a su favor”, completó Humire.


