China muestra a Venezuela como vigilar y controlar a la población

Maduro busca el control absoluto de la población para perpetuarse en el poder a través de métodos y tecnología china.
Julieta Pelcastre/Diálogo | 9 mayo 2019

Amenazas Transnacionales

Un ciudadano venezolano revisa el 12 de abril de 2019, en Caracas, una caja de alimentos vendidos por medio de los programas de racionamiento, comercialización y distribución de comida y artículos básicos del Estado. (Foto: Yuri Cortez/AFP)

China ayudó al régimen de Nicolás Maduro a desarrollar la plataforma tecnológica del Carnet de la Patria y la base de datos confidenciales de esta tarjeta nacional electrónica de identificación. La meta es controlar el acceso a los alimentos y construir un sistema para supervisar el comportamiento social, político y económico de la población.

“Es la última expresión de una iniciativa que se remonta al 2004 y que se podría entender como el progresivo perfeccionamiento de un instrumento para el control gubernamental de la vida venezolana”, dijo a Diálogo un   profesor de Sociología de la Universidad Central de Venezuela. “El Carnet de la Patria es el eje electrónico de un sistema de vigilancia social y político para el actual gobierno”.

En febrero de 2017, Venezuela y China firmaron 22 acuerdos estratégicos por más de USD 2000 millones, que incluyó el desarrollo de la tarjeta nacional entre la principal empresa estatal de telecomunicaciones venezolana CANTV, y el consorcio chino de equipamiento de telecomunicaciones ZTE, aseguró el profesor. “China es el país que más avanza en el desarrollo de sistemas de vigilancia social y política”, agregó.

La compañía ZTE desarrolló las tarjetas inteligentes emitidas como parte del “sistema de crédito social” de China, que castiga el comportamiento ciudadano que no se alinea con la doctrina oficial. También proporciona servicios a gobiernos como Irán y Corea del Norte, que incluye sistemas para interceptar las comunicaciones de su población, indicó la Organización de Estados Americanos (OEA) en el “Informe Preliminar sobre la crisis de migrantes y refugiados venezolanos en la región”, de marzo de 2019.

El informe de la OEA menciona que la imposición para los venezolanos de tener el Carnet de la Patria es un factor clave detrás del éxodo de migrantes de Venezuela. El uso de métodos para ejercer control social y limitar las libertades individuales es una característica común de los regímenes autoritarios, dice.

“Existe una preocupación creciente en los EE. UU. y en diferentes espacios a nivel internacional sobre el papel del Gobierno chino, para generar inteligencia e información a través de tecnologías”, dijo a Diálogo Yadira Gálvez, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Las empresas chinas, en teoría privadas, están vinculadas o subsidiadas por el Estado chino. Ellas buscan ayudar a su gobierno a incrementar su influencia en otras latitudes”. 

Continuidad del poder

Ciudadanos venezolanos esperan en filas, en Caracas, el 31 de agosto de 2018, para obtener el Carnet de la Patria, identificación obligatoria para todos los ciudadanos que necesiten realizar trámites oficiales y obtener acceso a servicios públicos. (Foto: Rayner Peña/AFP)

En diciembre de 2016, Maduro presentó el Carnet de la Patria, que serviría al principio para racionalizar y distribuir la comida vendida por el Estado, pero que entre otras cosas, en realidad sirve para realizar persecución política y segregación. La tarjeta de identificación incluye un sistema de códigos de respuesta rápida para registrar la actividad de los beneficiarios de los programas sociales creados desde los tiempos de Hugo Chávez, informó a la prensa el Gobierno venezolano. Más de 18 millones de venezolanos cuentan con la credencial con fotografía que se puede escanear desde cualquier celular inteligente.

“Aunque todos los países deben tener bases de datos de sus ciudadanos, llama mucho la atención el apoyo por parte de China para el régimen de Maduro, con toda la experiencia china en espionaje”, manifestó Gálvez. “Maduro podría utilizar este instrumento para garantizar que la [población] apoye su proyecto, y a partir de la base de datos definir campañas comunicacionales y moldear actitudes”.

La tarjeta vulnera los derechos de los venezolanos, como el derecho a la alimentación y el derecho a la salud, dice el informe “El apartheid revolucionario”, emitido en 2017 por la ONG Transparencia Venezolana. Según el informe, la tarjeta es solicitada para ingresar a la administración pública; inscribirse en escuelas y efectuar gestiones administrativas, que van desde trámites de registros hasta la obtención de dinero en efectivo en la banca pública, indica el informe.

“Esta herramienta no está pensada para universalizar los apoyos sociales. Está planeada como forma de control social de este tipo de gobiernos [Venezuela y China] para garantizar su permanencia”, aseguró Gálvez. “Estamos ante un sistema de control y vigilancia desarrollados en suelo venezolano con tecnología china para que el régimen madurista conserve sus intereses y beneficios a la sombra del poder”, agregó el profesor.   

Instrumentos de control

En los últimos años Venezuela utilizó distintos instrumentos para el control de la población, tales como la Lista Tascón (lista negra), que sirvió para discriminar a funcionarios despedidos de cargos públicos por firmar a favor de la salida de Chávez. Otro instrumento fue la Cédula del Vivir Bien, para adquirir artículos de primera necesidad. La llamada Tarjeta de Abastecimiento Seguro permitía comprar productos en todas las redes de comercialización del Estado.

“Se desconoce quién está a cargo de la base de datos del Carnet de la Patria, así como el monto de los recursos económicos destinados, lo que promueve la opacidad de información y, por consiguiente, una fuente importante de corrupción”, destacó el profesor. “Durante los comicios presidenciales de 2018, el carnet fue usado para solicitar beneficios del Estado [con] el temor de sentirse amenazado”.

Las leyes chinas no cumplen con las normas internacionales de privacidad estipuladas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas. Los sistemas de vigilancia que dependen de los equipos hechos en China podrían representar oportunidades para las operaciones de inteligencia china o proporcionar una herramienta poderosa para los gobiernos autoritarios, y mantener el control absoluto de sus ciudadanos. En el caso de Venezuela, el control chino es ya una realidad.

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