En Perú persiste el debate sobre la regulación de las tarifas de los servicios en la Terminal Portuaria Multipropósito de Chancay (TPMC), recientemente operacional y respaldada por inversión china. La operadora china COSCO Shipping se opone a los esfuerzos del Gobierno por controlar los precios, mientras que los reguladores peruanos alegan la necesidad de garantizar tarifas justas en un mercado que consideran insuficientemente competitivo.
Conflicto por la regulación tarifaria
La disputa comenzó luego de que la Comisión de Defensa de la Libre Competencia, del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), concluyera en un informe que el modelo de negocio chino no garantiza una competencia efectiva en los servicios portuarios. La advertencia de Indecopi se dio tras una solicitud del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán), para evaluar si el puerto debía someterse a un régimen de tarifas reguladas.
La Autoridad Portuaria Nacional deberá presentar al Ositrán una propuesta de régimen tarifario para el Puerto de Chancay antes del 24 de julio. Posteriormente, el organismo tendrá un plazo de 90 días para definir y publicar el esquema tarifario que regirá los precios de los servicios portuarios en esta infraestructura.
Diferencias con el Puerto del Callao
En su fase de pruebas, la Terminal Portuaria de Chancay opera con tarifas significativamente más bajas que las del Puerto del Callao, donde los precios están regulados por Ositrán. Según Forbes, esta diferencia genera preocupaciones sobre posibles prácticas de competencia desleal.
“En estos proyectos de infraestructura que promueven directamente los objetivos económicos y de seguridad de China en el hemisferio, el objetivo de China no es generar buena voluntad con los países receptores”, comentó Henry Ziemer, investigador asociado del Programa de las Américas, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en declaraciones a Diálogo. “El Partido Comunista de China (PCCh) considera que el control o la influencia en un proyecto específico aporta valor a su agenda económica y política general”.
Tensiones económicas y comerciales
El conflicto también es interpretado como una señal de una “guerra comercial” en el contexto global, en el cual China busca implementar su estrategia económica mientras enfrenta el debilitamiento de su influencia en ciertos mercados clave. Según Infobae, la postura de las autoridades peruanas respecto al control del Puerto de Chancay refleja estos desafíos.
“Esto significa que los incentivos [por las obras] no están necesariamente alineados entre Pekín y los países receptores”, agregó Ziemer. “Cuando estos países toman medidas que China considera perjudiciales para sus intereses, como la regulación del Puerto de Chancay, el PCCh tiende a responder de manera drástica”.
Falta de transparencia y sus implicancias
A pesar de los hallazgos de Indecopi, COSCO Shipping muestra resistencia a compartir información clave sobre su modelo de negocio, lo que podría dificultar las labores técnicas del Ositrán.
“Sería un gran problema para poder definir una tarifa, porque la simetría de la información es un elemento clave para que el regulador pueda hacer una proyección” manifestó al diario peruano Gestión Verónica Zambrano, presidenta de Ositrán. “Entonces, sí nos preocupa que podamos tener información suficiente para eso”.
Además, el desarrollo del puerto enfrenta desafíos logísticos, como la falta de conectividad con Lima y el Callao, así como la ausencia de un plan de desarrollo urbano para Chancay. Según Mundo Marítimo, estas carencias frenan el aprovechamiento de más de 7000 hectáreas con potencial industrial y desincentivan otras inversiones.
Preocupaciones internacionales
Ante los indicios de posible falta de competencia detectados por las autoridades peruanas, la implementación de un régimen tarifario que delimite claramente las tarifas parece inevitable.
Omar Narrea, investigador del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico, señaló en el Diario Correo: “Solo así se evitaría que una sola empresa imponga sus condiciones sin transparencia ni voluntad de abrir el juego”.
El debate regulatorio sobre el Puerto de Chancay va más allá del ámbito económico, ya que suscita preocupaciones internacionales en torno a tres posibles escenarios: El uso del puerto como plataforma de vigilancia y espionaje sobre empresas de terceros países; la manipulación de rutas logísticas por parte de COSCO Shipping para favorecer intereses estratégicos, lo que podría desequilibrar el comercio regional; y el temor de una posible proyección militar de China a través del puerto, en caso de un eventual conflicto.
La disputa en torno al Puerto de Chancay no solo evidencia tensiones entre el modelo de negocios chino y las regulaciones peruanas, sino que también pone en el centro del debate los intereses económicos y geopolíticos que rodean a esta infraestructura clave. El desenlace dependerá de las decisiones de las autoridades peruanas y de cómo reaccionen tanto COSCO Shipping como China, en este complejo escenario.


