Cadetes navales chilenos estudian en los EE. UU.

Chile y los Estados Unidos forjan lazos duraderos a través de un intercambio escolar.
Felipe Lagos/Diálogo | 20 febrero 2018

Capacitación y Desarrollo

Los cadetes de la Escuela Naval de Chile posan con sus homólogos estadounidenses frente al portaaviones USS Gerald R. Ford en el puerto de la Base Naval de Norfolk de la Armada de los EE. UU, en Norfolk, Virginia. (Foto: Armada de Chile)

A finales de diciembre de 2017, cuatro cadetes de la Escuela Naval Arturo Prat de la Armada de Chile regresaron a su país después de pasar seis meses en la Escuela Naval de Estados Unidos (USNA, en inglés), ubicada en Annapolis, Maryland. Los cadetes de segundo año, Gabriel Olave, Agustín Riquelme, Lucas González y Nicolás Monrás, fueron seleccionados por su prestigio académico y alto nivel de inglés.

 

El objetivo de este tipo de intercambio entre ambos países incluye incrementar la interoperabilidad entre las fuerzas navales, además de fortalecer las capacidades lingüísticas de los cadetes chilenos. El programa también busca dar la experiencia de vivir el proceso formativo en otra escuela y aprovechar de los conocimientos de cada país. Los cadetes de segundo año con excelente rendimiento académico y conducta, además de conocimiento del idioma, pueden participar del riguroso proceso de elección.

 

“Este programa ha sido muy positivo, debido a que se transforma en un incentivo a perfeccionarse para nuestros cadetes que están postulando para este tipo de intercambios”, dijo a Diálogo el Capitán de Corbeta de la Armada de Chile Gonzalo Palma Ruz, encargado del programa de intercambio 2017 de la Escuela Naval chilena. El intercambio escolar, agregó, logra enseñar que “quien se esfuerza más allá, normalmente tiene más méritos para optar por esta gran oportunidad en la carrera”.

 

Durante un semestre, los alumnos chilenos se integraron a la rutina de la USNA y estudiaron con sus homólogos estadounidenses. Cursaron asignaturas tales como navegación, cálculo, física y liderazgo además de juntarse en actividades deportivas y culturales. En el mismo período, cinco cadetes de la USNA estudiaron en la Escuela Naval chilena.

 

“Excelente experiencia”

 

Los cadetes chilenos llegaron a Annapolis en julio de 2017 para participar de una semana de instrucción teórica en preparación para su primera misión –un viaje de 15 días por la costa nororiental de los EE. UU. Embarcados en buques de patrullaje YP (Yard Patrol, en inglés) de la USNA, los cadetes se desempeñaron cubriendo varios puestos mientras atracaron en los puertos de Baltimore, Filadelfia, Nueva York y Boston.

 

“Fue una excelente experiencia para conocer esos puertos y esa primera semana teórica fue nuestro primer contacto con los cadetes y profesores que en su mayoría son oficiales activos”, dijo el Cadete Riquelme. “Ahí tuvimos que aprender las palabras técnicas de todo lo que tiene que ver con los buques y cubrimos puestos de radaristas, vigías, navegantes y timoneles. Todas las órdenes eran en inglés, pero no el inglés que uno aprende en la sala de clases, es más técnico”.

 

El programa de intercambio también consideró visitas profesionales para abarcar diversos aspectos de la formación de los oficiales de marina. Entre otras actividades, los cadetes visitaron el Pentágono y la Base Naval de Norfolk, además de embarcar en puerto en el portaaviones de propulsión nuclear USS Gerald R. Ford.

Los cadetes de la Escuela Naval de Chile, (de izquierda) Gabriel Olave, Agustín Riquelme, Nicolás Monrás y Lucas González, posan en el pabellón conmemorativo de la Escuela Naval de los EE. UU., en Annapolis, Maryland. (Foto: Armada de Chile)

 

Los alumnos chilenos se sorprendieron por la gran escala de la USNA, cuyo campus universitario cuenta con 137 hectáreas y una matrícula de aproximadamente 4500 estudiantes. La escuela, fundada en 1845, es la segunda más antigua de las cinco escuelas militares de los EE. UU.

 

“La verdad es que la Escuela Naval de Annapolis es totalmente distinta a la Escuela Naval de Chile”, dijo el Cadete Olave. “Tiene bastantes áreas verdes para hacer deportes, muchos edificios donde hacen clases y de los cuatros que hicimos el intercambio, ninguno lo conoció todo –es muy grande”.

 

Respecto de sus responsabilidades académicas, los cadetes encontraron similitudes, pero destacaron la dedicación de sus homólogos estadounidenses. “Al igual que en nuestra escuela, lo más importante es pasar las partes académicas”, dijo el Cadete Riquelme. “[En la USNA] después de los cuatro años, ya salen con un título –la exigencia académica es bastante alta. Hay cadetes que están sacando su título de ingeniería nuclear y no hay día que no se acuesten a las 2 o 3 de la mañana estudiando, de lunes a lunes”.

 

Lazos duraderos

 

El intercambio escolar anual entre Chile y los EE. UU. empezó en 2007 bajo el marco del Convenio de Cooperación e Intercambio de Cadetes entre las armadas de ambos países amigos. Desde entonces 31 cadetes chilenos han cursado un semestre en la USNA. A su vez, 30 cadetes estadounidenses estudiaron en la Escuela Naval Arturo Prat, ubicada en el puerto de Valparaíso, unos 115 kilómetros al noroeste de Santiago.

 

Según el Cap. de Corb. Palma, el acuerdo permite a los alumnos de las escuelas navales de ambas armadas ser socios. “Este intercambio es parte de la vinculación por el medio, que de manera general se entiende como una actividad fundamental referida al conjunto de nexos establecidos con el medio académico, cultural, deportivo, tecnológico o profesional”, explicó. Asimismo, las armadas forjan lazos duraderos entre los futuros oficiales quienes comparten objetivos comunes y contribuyen a las instituciones de forma distinta por sus experiencias.

 

“Nuestras dos armadas tienen varios ejercicios conjuntos y este tipo de intercambio genera muchos lazos que en el futuro se van a mantener”, dijo el Cadete Olave. “Conversé con muchos oficiales [de los EE. UU] que conocían a Chile por los ejercicios conjuntos, y eso me hizo reafirmar la decisión que tomé años atrás sobre ser marino. Aquí estoy. Esto es lo que quiero hacer”.

 

Por su parte el Cadete Riquelme sabe que esta experiencia va más allá de los seis meses vividos en una escuela militar estadounidense. “Yo sé que en algún punto en mi carrera voy a volver a encontrarme con ellos [compañeros estadounidenses]”, concluyó. “Eso va a dar facilidades para comunicarse o entenderse en el ámbito profesional”.

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