Chile adapta dron para comunicar zonas aisladas

Chile Modifies Drone to Communicate with Isolated Areas

Por Julieta Pelcastre/Diálogo
enero 26, 2017

Un equipo de alumnos de la Academia Politécnica Naval de la Armada de Chile adaptó un dron, un vehículo aéreo no tripulado, capaz de actuar como un satélite para el enlace de comunicaciones, para comunicar zonas de difícil acceso o que sufran por desastres naturales. La iniciativa es producto del Proyecto Cóndor. El propósito de este plan es establecer un puente de comunicaciones aéreo basado en una plataforma diseñada para enlazar equipos portátiles de comunicaciones en diferentes frecuencias, informó la Armada de Chile por medio de un comunicado de prensa el 24 de diciembre de 2016. El Proyecto Cóndor nació después del tsunami que desapareció la playa de Socos de Tongoy, Coquimbo, al centro oeste del país, en septiembre de 2015. El tsunami dejó incomunicado al personal del comité de seguridad durante un par de horas. Esto impidió conformar el dispositivo de mando y control de manera inmediata, para dirigir las actividades de respuesta y recuperación de la región afectada. “Ante este desafío, decidí buscar una alternativa tecnológica: una nube de drones que trabaje en forma simultánea con tecnología IP [Protocolo de internet, por sus siglas en inglés]. De esa manera, las autoridades no esperarán el paso del avión [de reconocimiento] para enlazarse y continuar sus labores en caso de desastres naturales, como sucedió en Tongoy”, dijo a Diálogo el Teniente Segundo Nicolás Montes, estudiante de la carrera de Ingeniería Naval Electrónica de la Academia Politécnica Naval, y líder del Proyecto Cóndor. De acuerdo con la Armada de Chile, el modelo de dron escogido por los cuatro alumnos de la Academia puede volar entre cerros y quebradas sin mucha dificultad. Esto aumenta el rango de operación de equipos portátiles de adquisición comercial a más del doble de su capacidad normal y elimina la falta de comunicación visual, limitación que tienen los equipos VHF y UHF. El hexacóptero funciona con baterías de cuatro celdas en serie, tiene una autonomía de vuelo de 20 minutos en los que puede recorrer 4 kilómetros; alcanza una velocidad máxima de 25 metros por segundo, y puede regresar al punto de despegue cuando la batería está baja. Su sistema de comunicaciones tiene un alcance de 3 kilómetros sin puente y ocho con él. Además, puede cargar sin problemas los casi 700 gramos del peso del módulo de telecomunicaciones. Chile ha enfrentado severas inundaciones, incendios forestales, erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis a lo largo de su historia. “Todos estos desastres han contribuido al desarrollo de tecnología de punta para brindar soluciones a necesidades emergentes”, dijo a Diálogo el ingeniero Carlos Escobar Zepeda, director del Centro Tecnológico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Sebastián, en Chile. “En este sentido, el dron puede ser muy útil para dotar de comunicaciones a zonas aisladas, o cuando las catástrofes dejan sin señal las vías de comunicación convencionales”, agregó el Tte. 2.° Montes. “Uno de los factores más importantes en casi todas las emergencias son las comunicaciones. Gracias a ellas, las fuerzas armadas y otras instituciones gubernamentales pueden actuar de manera rápida, coordinada y efectiva”, dijo. “No es descabellado pensar que las comunicaciones en caso de emergencia pudieran ser reforzadas por drones, al simular lo que hace un satélite alrededor de la Tierra”, agregó Escobar. “Sería fundamental contar con equipo de esa versatilidad”. La Armada de Chile podrá utilizar esta nueva herramienta de comunicaciones en transmisiones UHF entre buques de guerra. El uso del dron permitiría ampliar el rango de las comunicaciones entre buques, incrementar el área táctica de vigilancia, reducir la capacidad enemiga de detección y mantener la capacidad de navegación de la agrupación. “Los drones son muy económicos. Al no requerir pilotos sus costos son muy reducidos y no ponen en riesgo la vida de los efectivos en el cumplimiento de sus misiones,” dijo Escobar. “El uso de los drones está en aumento y sus usos son cada vez más diversificados”. A partir de marzo, los jóvenes participantes dirigirán sus esfuerzos para adaptar dispositivos de alas fijas y globos aerostáticos de mucha mayor autonomía, sumados a la nube de drones. “Cuándo logremos la culminación del Proyecto Cóndor, a finales de 2017, será un gran resultado de nuestra institución”, aseguró el Tte. 2.° Montes. El Proyecto Cóndor puede significar un gran aporte para el país, tanto en el sector de las Fuerzas Armadas como en el sector civil. “Este tipo de aeronaves cada vez más pequeñas, silenciosas, versátiles y con cámaras muy potentes han cambiado la manera en que las instituciones del Estado y civiles llevan a cabo sus labores”, comentó Escobar. Los drones han sido una excelente herramienta en el control del tráfico ilegal de mercancías, la inmigración ilegal y el narcotráfico en zonas del norte de Chile; en la observación y reconocimiento básico de corto alcance; en impulsar la productividad y reducir costos en el sector de la minería y la agricultura; en rastrear lugares en bosques que son más propensos a incendios y así establecer planes de contingencia o de seguridad; en la industria inmobiliaria, en los medios de comunicación y en la cobertura de eventos deportivos, entre otros. “Gracias al apoyo de la Academia Politécnica Naval, varias instituciones a nivel nacional están interesadas en el Proyecto Cóndor”, concluyó el Tte. 2.° Montes. “Para la Armada de Chile el desarrollo de la tecnología es muy importante”.
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