Chile potencia sus capacidades de seguridad

Chile Boosts Its Security Capacities

Por Julieta Pelcastre/Diálogo
noviembre 30, 2016

La Armada chilena desarrolló la primera Estación de Control de Tráfico Marítimo (VTS por sus siglas en inglés), con la finalidad de mejorar la seguridad marítima y la eficiencia en la navegación en la zona austral del país. Los Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) en Valparaíso diseñaron y construyeron la VTS a requerimiento de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante de la Armada de Chile. La VTS iniciará operaciones en la segunda semana de diciembre de 2016, en Punta Yamana, provincia de Tierra del Fuego. Para impulsar el desarrollo de la estación VTS, “la Armada chilena realizó una inversión inicial de US$ 800.000. La inversión total durante los 20 años en que está proyectada su vida útil será de aproximadamente US$ 3 millones”, informó a Diálogo el Capitán de Navío Marcelo Albarrán Mora, jefe del Departamento de Tecnologías Marinas de la Armada de Chile. El sistema VTS es parte del Proyecto Lantano que desarrolla la Armada de Chile para tener un sistema adecuado de control de los accesos oceánicos del área insular entre la boca occidental del Estrecho de Magallanes y la Bahía Nassau. Así, mediante alcaldías de mar con sistemas de detección y comunicaciones estandarizadas, fiscalizará al tráfico marítimo de ruta comercial. Punta Yamana es paso obligado para quienes navegan hacia Puerto Williams y a la Antártica desde el norte del país a través de aguas interiores, por lo que existe un tráfico regular de embarcaciones, desde pesqueros artesanales hasta cruceros de pasajeros. Actualmente, el seguimiento de los buques que transitan por el área inicia a partir de la información recibida de las propias naves u información de posición vía radio VHF recibida desde otras alcaldías de mar cada 12 horas, y es complementada con la detección visual efectuada por el personal naval. “Con esta forma básica de detección, los resultados están limitados por consideraciones climatológicas, oscuridad o la habilidad del operador. No permiten a la Armada ejercer adecuadamente su rol en los ámbitos de seguridad y vigilancia marítima”, enfatizó el Cap. de Nav. Albarrán. “Estas limitaciones son superadas con la utilización de elementos de tecnología actual que permiten un resultado mucho más eficaz”, aseguró. “Esta es una demostración de la voluntad de Chile para contribuir a la seguridad marítima; es una forma de hacer soberanía en las aguas interiores”, expresó a Diálogo Miguel Navarro, profesor de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile. La estación autónoma tendrá un sistema de control de tráfico marítimo dentro de un área de interés de aproximadamente 10 millas náuticas que identificará y controlará a todas las naves que transiten por el área. También será capaz de transmitir informaciones de seguridad a las embarcaciones, como disminuir riesgos de accidentes marítimos, proteger los recursos marinos y entregar a los buques información real y oportuna respecto a las condiciones meteorológicas y del estado del mar. Además, disminuirán los costos de operaciones actuales y podrá ejercer el resguardo de la soberanía de aguas territoriales chilenas. “Esta primera estación automática significa una menor inversión y un menor costo de operaciones donde las condiciones meteorológicas hacen muy difícil tener presencia humana para garantizar la seguridad marítima de la zona”, comentó Navarro. Características de la VTS La VTS tiene una estructura de 8 metros de diámetro y 5,24 metros de altura. Está fabricada con fibra de vidrio en distintos espesores y tipos de aislamiento. Su capacidad de sustentabilidad le permite operar de manera automática durante seis meses. No necesita la presencia de personal naval para su funcionamiento. Al concluir este lapso, recibirá mantenimiento para garantizar la continuidad de sus operaciones. También cuenta con sala de equipos electrónicos, taller de reparaciones, espacio para almacenamiento de combustible, un generador eólico de 6.500 watts y celdas solares de 400 watts. Además, tiene dos generadores diésel de 8.500 watts para suministrar electricidad al sistema de identificación automática, al sistema de cámaras CCTV para la visualización de las naves, a los equipos de radio y al radioenlace satelital, informó ASMAR en un comunicado de prensa. “Además de potenciar las actuales capacidades de control de tráfico marítimo en la región austral, la estación permitirá mejorar otras áreas, como la de seguridad nacional, al detectar el eventual ingreso ilegal de naves en aguas nacionales, el incumplimiento de veda o la pesca ilegal y los zarpes no autorizados”, dijo el Cap. de Nav. Albarrán. El sistema estará conectado al Sistema Central de Control de Tráfico Marítimo. La información proporcionada por estos sensores será integrada y desplegada en forma conjunta sobre cartografía digital para proporcionar a la autoridad marítima un panorama de superficie en tiempo real. “Sin embargo mantendremos personal [naval] residente en el sitio durante el año 2017 para supervisar el funcionamiento del sistema y dar solución rápida a los problemas que eventualmente podrían presentarse”, precisó el Cap. de Nav Albarrán. En el futuro, está considerada la instalación de otros dos sistemas similares. Uno de ellos será implementado en el Canal Beagle, en el sector del Paso Brecknock, y el segundo en el sector del Falso Cabo de Hornos, acceso sur al Canal Beagle, a través del Canal Murray. En la actualidad, existen 21 estaciones de control de tráfico marítimo instaladas y 10 por instalar. La Armada de Chile analiza la posibilidad de automatizar otros sistemas que actualmente funcionan con operadores locales. “El incorporar este tipo de tecnología de vigilancia marítima convierte a ASMAR en el líder regional en el desarrollo de esta capacidad naval”, dijo Navarro. Una vez más la Armada de Chile demuestra su alto compromiso con la seguridad”. Las capacidades alcanzadas por ASMAR incluyen la construcción de un nuevo rompehielos antártico para la Armada de Chile. El buque realizará misiones de apoyo logístico, investigación científica, búsqueda y rescate, y reabastecimiento de las bases en el territorio antártico chileno. El buque tendrá aproximadamente 125 metros de largo. Su entrega está prevista para el año 2021.
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