Un operativo coordinado entre la Policía Nacional de Perú (PNP), la Policía Boliviana y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) permitió detener a finales de enero en La Paz a Keysi Salvatierra Vigo, pareja de Jhonsson Smith Cruz Torres, alias Jhonsson Pulpo, cabecilla de la organización criminal peruana Los Pulpos.
Esta captura estrecha el cerco a una banda criminal que ha causado estragos en varios países de la región y refleja un patrón más amplio de cooperación transnacional que ha demostrado resultados tangibles. Según Interpol, agencias policiales de toda Sudamérica han intensificado la cooperación y ampliado el uso de sistemas de inteligencia y bases de datos compartidos para combatir el crimen organizado transnacional.

Cooperación multinacional: efectividad en coordinación
El comandante general de la Policía de Perú, Óscar Arriola, señaló a la prensa que la captura fue posible gracias a la coordinación permanente entre las policías de los tres países, evidenciando la efectiva colaboración multinacional. Esta alianza se inscribe en un contexto regional en el que las operaciones multinacionales son cada vez más comunes. En los últimos años, las iniciativas coordinadas en toda Latinoamérica han dado lugar a cientos de detenciones e investigaciones dirigidas contra redes criminales involucradas en actividades que van desde el tráfico ilícito hasta los delitos contra el medio ambiente.
Mientras tanto, la Policía de Investigaciones (PDI), en Santiago de Chile, continúa con la búsqueda de alias Jhonsson Pulpo. El Ministerio del Interior, de Perú, ofrece una recompensa de alrededor de USD 150 000 por información que lleve a su captura. Para evitar ser reconocido y evadir a la justicia, el delincuente cambió su apariencia física, reportó desde Lima el Diario Correo.
Tres décadas de expansión criminal en la región
Los Pulpos, también denominados Los Pulpos de Trujillo, son una organización criminal transnacional de origen peruano dedicada a la extorsión, el secuestro y el sicariato, surgida en la década de 1990. Fundada por los cuatro hermanos Cruz Arce, en Trujillo, esta banda ha evolucionado desde un grupo local hasta convertirse en una amenaza regional que ha requerido esfuerzos coordinados internacionales para su combate, describe Infobae.
Esta expansión coincide con un período donde Perú experimentó un incremento de los casos de extorsión entre 2021 y 2024, pasando de 4761 a más de 22 000 casos, según la Fiscalía General de la Nación. Los Pulpos han mantenido dominio territorial en zonas como Trujillo en la región La Libertad, en Lima, donde continúan ejerciendo control pese a la presencia de otras bandas. También intentaron disputar espacios, aunque sin éxito, al Tren de Aragua, y ampliaron su actividad hacia la extorsión de empresarios mineros, obteniendo importantes sumas de dinero con pocos golpes, según indica el Real Instituto Elcano de España.
“En lugar de expandirse en el territorio peruano, Los Pulpos optaron por internacionalizarse: intentaron ingresar a Ecuador sin éxito, pero lograron establecerse en Chile, donde replicaron su modalidad basada en la extorsión”, dijo a Diálogo Pedro Yaranga, analista internacional peruano. Las autoridades también han identificado miembros del grupo en Argentina, reportó InSight Crime.
“En ese proceso incorporaron métodos cada vez más violentos, incluyendo torturas similares a las utilizadas por organizaciones terroristas como el MRTA [Movimiento Revolucionario Túpac Amaru] y Sendero Luminoso, además del uso de armas de uso exclusivo del ejército”, agregó Yaranga.
“En términos estructurales, inicialmente funcionaban bajo un esquema casi piramidal y una jerarquía definida”, continuó Yaranga. “Sin embargo, con el tiempo adoptaron dinámicas aprendidas de otras organizaciones como el Primer Comando de la Capital, de Brasil, diluyendo el liderazgo único y multiplicando las cabezas visibles, lo que dificulta identificar a un jefe principal”.

Terror entre comerciantes
En Chile, las autoridades han detenido al menos 34 miembros de la facción , muchos de ellos “brazos operativos y testaferros”, destacó a la prensa el Subprefecto Cristián Sepúlveda, jefe de la Brigada Investigadora de Crimen Organizado de la PDI. La organización obtenía pagos reiterados mediante extorsión y violencia incluyendo homicidios, amenazas y chantajes.
Los delincuentes exigían a los dueños de los negocios, principalmente propietarios de restaurantes, el pago de cuotas de protección que llegaban a los USD 20 000. Si las víctimas se negaban a pagar la cuota, los malhechores atacaban los negocios con explosivos, detalló el Diario Correo.
Este modus operandi ha generado un impacto económico devastador: el Banco Interamericano de Desarrollo estima que las organizaciones criminales causan pérdidas económicas equivalentes al 3,4 por ciento del PIB de Latinoamérica, una cifra que supera las inversiones regionales en educación y asistencia social. En Perú, entre los 22 000 miembros de la Asociación Nacional de Bodegueros, 13 000 han reportado extorsiones o amenazas, y al menos cinco han sido asesinados en conflictos relacionados.
Alianzas reforzadas hacia la desarticulación total
Entre 2021 y 2026, las operaciones coordinadas han resultado en la captura de al menos 50 miembros de Los Pulpos en operaciones conjuntas entre Perú y Chile, incluyendo líderes, operadores y testaferros. La reciente operación internacional dirigida contra la red de la organización en Chile ha debilitado significativamente la presencia del grupo en ese país, según las autoridades.
Yaranga señaló que, aunque las fuerzas de seguridad peruanas siguen realizando esfuerzos sostenidos contra el crimen organizado, siguen existiendo retos institucionales. “No obstante, con una mayor articulación entre Perú y los países vecinos, sería posible avanzar de manera más decisiva en la desarticulación de esta organización criminal”, dijo.
Estos esfuerzos reflejan una tendencia más amplia hacia una cooperación regional más profunda contra la delincuencia organizada. Los gobiernos de toda Latinoamérica recurren cada vez más al intercambio de información, las investigaciones conjuntas y las operaciones policiales coordinadas para desmantelar las redes criminales que operan a través de las fronteras.
La captura en Bolivia de la pareja de alias Jhonsson Pulpo no solo representa un golpe operativo, sino que demuestra la efectividad de los marcos de colaboración internacional cuando se implementan con coordinación permanente, intercambio de inteligencia y procedimientos legales armonizados entre países.
La continuidad de estos esfuerzos coordinados será crucial para mantener la presión sobre organizaciones criminales transnacionales como Los Pulpos y consolidar los avances logrados a través de la región andina.


