Coca por cacao: la vía del Vichada hacia la legalidad

Comunidades colombianas cumplen con el compromiso de dejar de lado la cultura de la ilegalidad.
Marian Romero/Diálogo | 5 abril 2017

Niños de Güérima reciben al avión de la FAC que lleva la carga de cacao hacia Bogotá. (Foto: Marian Romero)

Con la entrega de casi 3.000 kilos de grano de cacao de alta calidad a una de las mayores procesadoras de cacao del país, las comunidades del departamento colombiano del Vichada ratificaron su decisión de reemplazar los cultivos de coca por cultivos de cacao, convirtiéndose en el primer proyecto exitoso de sustitución de cultivos ilegales del país. La Fuerza Aérea de Colombia (FAC), gestora de esta iniciativa, presta el apoyo necesario para transportar la cosecha desde esta zona selvática del país. Hasta el momento 248 familias han pasado de cultivar coca ilegal a sembrar cacao de exportación.

“El narcotráfico es un problema que siempre ha afectado a esta región. La Fuerza de Tarea Conjunta Ares inició en 2012 en la zona para combatirlo y para bloquear la acción de grupos insurgentes y actos criminales”, dijo el Coronel de la FAC Jean Paul Strong, comandante de Ares. “Desde un comienzo supimos que era imprescindible dar a las personas otras opciones de trabajo, pues el 90 por ciento de los habitantes se han dedicado a sembrar coca por varias generaciones y esta era la única fuente de empleo en la zona”, aseguró.

La agricultura es conocimiento arraigado en esa región, conocida anteriormente como el Triángulo Negro por la predominancia del narcotráfico. La FAC y las autoridades locales propusieron a la comunidad la posibilidad de sustituir voluntariamente la coca ilegal, y generar diferentes incentivos de cultivos lícitos. Los agricultores locales determinaron que el cacao sería la mejor alternativa, pues es una planta que crece de manera natural en ese clima y suelo, el grano puede ser almacenado fácilmente por largo tiempo, y es un producto agrícola de alta demanda. Esperan que con este cambio de vida la zona comience a llamarse Triángulo del Cacao.

“Aquí todos vivíamos de la coca. Llegamos de otros pueblos con el auge de ‘raspar’ [cosechar la hoja] coca en los años 90. Las cosas han cambiado desde entonces. Los cultivos disminuyeron y cada vez fue más difícil trabajar. Muchos continúan con ese negocio, pero otros queríamos un cambio”, expresó el agricultor Pedro Tobías, tesorero de la Asociación de Productores Agropecuarios del Alto Vichada (PROAGRO).

Para cerrar el ciclo productivo, la FAC gestionó un acuerdo comercial entre la procesadora y PROAGRO, que congrega a los productores de las comunidades de Güérima, Chupave y Puerto Príncipe. El acuerdo incluye el pago de precio justo según la bolsa de valores, pago del flete, plan de cosecha para apoyar a las familias y anticipos para que los campesinos compren equipo necesario, como camiones.

Desarrollo integral del Alto Vichada

Fueron necesarias varias reuniones para que los agricultores locales establecieran el mejor cultivo alternativo y fueran socios. “La gobernación del Vichada donó las plantas de cacao, pero las asesorías para la buena tenencia de cultivos fueron esporádicas, pues ningún técnico quería quedarse en la región por más de un mes”, dijo el Cnel. Strong. “Además, mientras el cacao crecía los agricultores necesitaban tener un medio de subsistencia, por lo que continuó la siembra de coca durante los cuatro años antes de la primera cosecha de cacao”.

No obstante, en vista de la evolución de los cultivos de cacao, de la voluntad de los agricultores por mantenerlos en buen estado para lograr una fuente de trabajo diferente, y del momento social del país, que busca salidas pacíficas del conflicto armado, el Gobierno de Colombia subsidiará la segunda fase del proyecto.

Miembros de la FAC ayudan a un agricultor a cargar una bolsa de cacao. Los agricultores de la región han sustituido los cultivos de coca ilegal por los de cacao. (Foto: Marian Romero)

El 14 de octubre de 2016 fue establecido el plan de Desarrollo Integral del Alto Vichada, para impulsar de manera articulada la sustitución de cultivos ilícitos, principalmente de coca por cacao, aunque pueden ser de otro tipo. Además, genera las condiciones necesarias para que la actividad agrícola sea viable, como el mejoramiento de caminos, servicios de salud, educación y capacitación en la asociación.

El proyecto fue el primero de este estilo firmado en el marco del “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, específicamente en el punto cuatro, sobre una solución al problema de las drogas ilícitas.

Este nuevo apoyo técnico y financiero incluye el “Plan de atención inmediata”, una estrategia de asistencia alimentaria y generación de ingresos rápidos que facilita el tránsito hacia la legalidad de las familias. Bajo este acuerdo fueron sembradas 183 nuevas hectáreas y fueron injertadas 108.710 plantas de cacao.

Productores al mando

El plan tiene dos componentes: Ayuda de dinero en efectivo para preparar la tierra para el cultivo, y un proyecto productivo de corto plazo que acompaña al cultivo principal, como plátano, maíz o arroz, productos agrícolas que pueden ser consumidos o comercializados en la región.

El Grupo Asesor del Comandante (GAC) del ministerio de Defensa es el articulador del proyecto para que entidades como la gobernación y la procesadora continúen su alianza con la iniciativa y para que la comunidad tome control de esta nueva alternativa de vida.

La clave para desarrollar una acción integral en el triángulo “es el acompañamiento constante a la comunidad para lograr un re direccionamiento efectivo hacia la legalidad, a partir de la sustitución voluntaria de cultivos”, dijo Orlando Bustamante, asesor en Consolidación y Acción Integral del GAC de la Fuerza de Tarea Conjunta Ares.

“Uno de los principales retos del programa ha sido convencer a los agricultores de que la legalidad es una verdadera opción de vida. De hecho, hablar de ‘ilegalidad’ aquí es difícil porque es una comunidad que desde siempre ha cultivado coca. La confianza en el proyecto creció enormemente desde la primera cosecha, cuando los agricultores comenzaron a recibir los pagos y el apoyo constante de la FAC y el gobierno para lograr la sostenibilidad del negocio”, agregó.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) participa del proyecto como observador del proceso, para certificar que la sustitución sea realizada en su totalidad. Al momento de la primera inspección había un total de 130 hectáreas sustituidas. Actualmente la ONU lleva a cabo una segunda revisión para verificar que los agricultores hayan cumplido con el acuerdo.

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