Militares brasileños cumplen última misión de mantenimiento de paz en Haití

Brasil se encuentra al frente de la MINUSTAH desde su comienzo hace 13 años; es además el país que envió el mayor contingente de militares para la misión en el país caribeño que culminará el 15 de octubre. En ella han participado más de 37.000 brasileños.
Nelza Oliveira/Diálogo | 16 junio 2017

Relaciones Internacionales

Los 175 infantes de marina seleccionados para la última misión en Haití, se colocan el casco azul durante la ceremonia de activación del 26.º Grupo Operativo del Cuerpo de Infantería de Marina - Haití, en el Comando de la División Anfibia, en Río de Janeiro, el 12 de mayo. (Foto: Nelza Oliveira, Diálogo)

Tras 13 años de actuación durante los cuales se anunciaron numerosas fechas de conclusión, las Fuerzas Armadas de Brasil finalmente se retirarán de la misión de mantenimiento de paz en Haití el 15 de octubre. El 13 de abril el Consejo de Seguridad acordó por voto unánime finalizar la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH, por sus siglas en francés), y se resolvió sustituirla por una fuerza de tipo policial llamada Misión de las Naciones Unidas de Apoyo a la Justicia en Haití, que brindará ayuda para la consolidación de la policía haitiana en el transcurso de los siguientes dos años.

El Teniente General Lopes Loureiro (centro), comandante de la Fuerza de Infantes de Marina, pasa revista al 26.º Grupo Operativo del Cuerpo de Infantería de Marina - Haití, seguido del Coronel Alexandre José Gomes Dória, comandante de la tropa en el país caribeño. (Foto: Nelza Oliveira, Diálogo)

Entre el 16 de mayo y el 1.º de junio se enviaron a Haití las últimas tropas brasileñas que actuarán en ese país. Se trata de 970 militares, de los cuales 850 pertenecen al 26.º Batallón brasileño de la Fuerza de Paz, conformado por miembros de la Marina, del Ejército y de la Fuerza Aérea, y 120 forman parte de la 26.ªCompañía de Ingenieros, integrada únicamente por militares del Ejército.

“La percepción del Cuerpo de Infantería de Marina es de misión cumplida. Quien conoce o conoció Haití hace diez años y ve el país hoy en día, con toda seguridad puede darse cuenta de lo mucho que ha cambiado el entorno”, comentó el Teniente General César Lopes Loureiro, comandante de la Fuerza de Infantes de Marinadel Cuerpo de Infantería de Marina de Brasil, durante la ceremonia de activación de los 175 infantes de marina seleccionados para la última misión en Haití, celebrada el 12 de mayo en el Comando de la División Anfibia en la Ilha do Governador, en Río de Janeiro. “Además de otras evaluaciones desde el punto de vista social, político, etc., se logró restablecer la sensación de seguridad, que era la misión de nuestros componentes militares de la MINUSTAH”, declaró el Tte. Gral. Loureiro.

Cuando se estableció en 2004, estaba previsto que la actuación inicial de la MINUSTAH fuera de seis meses. La misión cuenta con militares de otros 15 países, siendo Brasil el que hasta la fecha ha enviado el mayor contingente y el que ha comandado la misión desde su inicio. Según datos del ministerio de Justicia de Brasil, para el momento en que la misión concluya, habrán pasado por la MINUSTAH más de 37.000 militares de las Fuerzas Armadas, de los cuales 30.359 son integrantes del Ejército; 6.299 de la Marina y 350 de la Aviación. Brasil rotaba su contingente militar cada seis meses y contaba con un promedio de 1.200 hombres.

Buena gente

En 2004, cuando Brasil asumió el comando militar de la MINUSTAH, luego de que el presidente Jean-Bertrand Aristide fuera depuesto, Haití estaba azotado por la violencia y tomado por pandillas armadas, especialmente en la capital, Puerto Príncipe. Durante el período de 13 años, la misión de mantenimiento de paz también se convirtió en una figura social y humanitaria, no solo para la reconstrucción de Haití, sino también durante los momentos más dramáticos que atravesó el país caribeño.

Para el Tte. Gral. Loureiro se destacan tres momentos dramáticos y emblemáticos de la misión en Haití. “El primero fue el inicio de la misión, cuando las labores de pacificación eran muy intensas y requirieron el empleo efectivo de la tropa en acciones de combate, pero finalmente se logró la pacificación. El segundo momento sucedió con las actividades de socorro a las víctimas del enorme terremoto que devastó Haití y dejó tantas bajas. Nuestra tropa tuvo una participación muy activa en estas actividades”, subrayó el Tte. Gral. Loureiro. “Y, por último, cuando tuvimos ocasión de brindar respaldo a las acciones comunitarias después del paso del huracán Mathew, que también acarreó consecuencias descomunales para ese país. Nuestra actuación en esos tres momentos fue decisiva para lograr normalizar la situación en Haití, desde el punto de vista de seguridad”, añadió.

Para el Sargento Artillero Wellington Tudy Pereira Sales (izq.) y el Sargento de Segunda Clase Anderson Viana de Souza (der.), el último contingente de Haití siente orgullo y responsabilidad. (Foto: Nelza Oliveira, Diálogo)

El terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010, dejó un saldo de más de 200.000 muertos. Previo a la catástrofe, la misión consideraba que la situación estaba bajo control y se disponía a iniciar la disminución del número de efectivos para retirarse del país. La tragedia causó la muerte a 18 militares brasileños y dos civiles. Tras el terremoto, Brasil aumentó su contingente en la MINUSTAH. Durante casi seis meses, más de 2.000 brasileños permanecieron en el país.

El paso del huracán Matthew, el 4 de octubre de 2016, dejó un saldo de cerca de 900 muertos. Además de las labores de socorro, las tropas brasileñas también realizaron funciones de reconstrucción de carreteras y puentes para facilitar el acceso de la ayuda humanitaria. La primera tropa que logró llegar fue un pelotón de la Infantería de Marina que arribó por tierra el 7 de octubre de 2016 a la ciudad más afectada, Jérémie. Demostrando su enorme aprecio por la labor desempeñada por los militares en la región, los haitianos llaman a los efectivos brasileños “Bombagais”, que en criollo haitiano significa buena gente.

Orgullo y responsabilidad

Para los militares que forman parte del 26.º y último contingente, el momento representa alegría por el éxito de la misión, pero también tristeza por la despedida. “Es una responsabilidad muy grande, porque además de las responsabilidades normales que tenemos en Haití, también vamos a formar parte del proceso de desmovilización. Se trata de 13 años de éxitos y tenemos que seguir ese modelo. Será una tarea muy ardua desmontar una base que fue construida en el transcurso de 13 años. Pero el contingente está listo para el desafío”, expresó el Coronel Alexandre José Gomes Dória, comandante del 26.º Grupo Operativo del Cuerpo de Infantería de Marina - Haití. “Los soldados y los infantes de marina brasileños son muy queridos en Haití, no solo por su forma de actuar, sino también por su profesionalismo y por su relación con los ciudadanos de ese país. Creo que el pueblo nos va a extrañar”, destacó el Cnel. Dória.

También detalló que la misión proseguirá con sus actividades normales hasta el 1.º de septiembre. A partir de ese momento es que comenzará la desmovilización en sí. “Ahora damos importancia a detalles que anteriormente pasábamos por alto porque estábamos en estrecho contacto y éramos testigos de las vicisitudes de la gente a la que estábamos ayudando. Y en el aspecto profesional, pusimos en práctica todo lo que aprendimos en la carrera”, destacó el Sargento de Segunda Clase de la Infantería de Marina Anderson Viana de Souza, quien participa por tercera vez en la MINUSTAH. “Resulta muy gratificante ayudar a un pueblo que siempre tiene el deseo de superarse. Mi familia está muy orgullosa de que yo tenga la oportunidad de ayudar a personas que no son de nuestra patria”, añadió.

Para el Sargento Artillero (FN) Wellington Tudy Pereira Sales, que fue a Haití por primera vez, la expectativa de esta misión es todavía más elevada por ser la última. “Siempre que un contingente se retira, existe la expectativa de que el próximo será todavía mejor. Como nuestro contingente es el de culminación, tiene que ser mejor que los 25 anteriores. Para mí es un momento muy bueno y, desde el punto de vista profesional, estoy participando en una misión en la que muchos infantes de marina intentaron entrar y no pudieron”, afirmó el Sargento Artillero Tudy. “Fue un período de pruebas y evaluaciones. Pasamos por un proceso de selección muy riguroso y haber sido seleccionado para participar en este momento ha sido muy bueno para mí, la realización de un sueño”, añadió.

Durante la ceremonia de conmemoración del “Día Internacional del Personal de Mantenimiento de Paz de las Naciones Unidas”, celebrada en Brasília el 29 de mayo, el ministro de Justicia Raúl Jungmann señaló que el personal de mantenimiento de paz brasileño ha representado un ejemplo de competencia y capacidad de actuación en misiones de mantenimiento de paz en todo el mundo. “[Es importante] para Brasil, primero que nada, que nos convirtamos en facilitadores de la paz en todo el mundo; en segundo lugar, reafirmar nuestros principios de pacifismo, respeto a la soberanía, solución de controversias por vía diplomática; y [eso] representa, también para nuestras fuerzas, una prueba de nuestro profesionalismo, de nuestra capacidad y, sobre todo, constituye un reconocimiento de todo el mundo y de la ONU en particular, de la excelencia de los Cascos Azules brasileños”, puntualizó Jungmann. “Brasil dejó un legado de éxito junto a la población haitiana. Tras la desmovilización de la misión, es posible que surjan nuevos desafíos para los militares brasileños que se preparan para actuar en otras misiones de mantenimiento de paz de la ONU”, concluyó el ministro.

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