Mujeres de la Marina de Brasil ganan terreno en acciones de combate

Brazilian Navy Women Gain Ground in Combat Operations

Por Andréa Barretto/Diálogo
marzo 08, 2018

Dentro de las Fuerzas Armadas de Brasil, la Marina (MB) fue la primera en conceder el título de oficial general a una mujer militar. El ascenso le correspondió a la Contraalmirante médica Dalva Maria Carvalho Mendes en 2012.

En diciembre de 2017, la MB dio otro paso hacia la innovación al aprobar la ley N.º 13.541. Gracias a esa norma se abre la posibilidad para que las mujeres ingresen a carreras que permiten ascender hasta el título de almirante, el más alto de la jerarquía de la fuerza naval en tiempos de paz. En tiempos de guerra el rango más elevado corresponde al de almirante de la flota.

Este cambio también implica que las mujeres tendrán la opción de ingresar al Cuerpo de la Armada y al Cuerpo de Infantería de Marina; de esta forma tienen la oportunidad de participar en actividades de combate. “Hasta ahora las mujeres habían participado en actividades operacionales en los campos de salud y de apoyo, es decir, en actividades logísticas, y no estaban insertadas en el contexto de los enfrentamientos directos de las fuerzas de combate”, explicó el Almirante de la MB Celso Luiz Nazareth, director general de Personal de la MB. “Mediante la nueva redacción de la ley podrán participar en las actividades de preparación y en los ejercicios destinados efectivamente al combate, en calidad de integrantes del Cuerpo de la Armada en combates navales, y del Cuerpo de Infantería de Marina en los combates en tierra, tras desembarcar”.

Adaptaciones necesarias

La implementación de las novedades introducidas por la nueva ley involucra a distintos sectores y reglamentaciones de la MB. Como ejemplo, el Almte. Nazareth citó las capacidades físicas. Según el oficial, las actividades de combate exigen requisitos físicos más intensos que las logísticas a las cuales estaban limitadas las mujeres. Esto requerirá modificaciones en las reglas que rigen el entrenamiento físico militar y la evaluación física para las mujeres.

Otro requisito importante se refiere a las reestructuraciones en las instalaciones de los navíos y de las escuelas de formación. “Existe la necesidad de realizar pequeñas modificaciones y adaptaciones para facilitar la convivencia prolongada entre profesionales del sexo masculino y del femenino, tanto por motivo de los viajes largos que realizan los navíos y que pueden durar meses, como por la necesidad de convivir en régimen de internado en los establecimientos de enseñanza, como parte de la formación militar naval”, afirmó el Almte. Nazareth.

La idea es que todo esto suceda a corto plazo. Por ejemplo, ya en 2018 el proceso de selección para la Escuela Naval de la MB incluirá la posibilidad de ingreso de candidatas al Cuerpo de la Armada y al Cuerpo de Infantería de Marina.

Desde 2014 y hasta 2017 la Escuela Naval solo admitía mujeres para estudiar la carrera de intendente. El primer grupo de militares intendentes de sexo femenino se recibió en 2017. El Cuerpo de Intendencia de la Marina se encarga de la logística de suministros y de transporte, de la coordinación y ejecución presupuestaria y financiera, de la gestión del patrimonio inmobiliario, del control interno, la administración y del pago a quienes prestan servicios a la MB.

Mujeres en la Marina

La MB cuenta con 8124 militares mujeres, de las cuales 3706 son oficiales y 4418 son suboficiales. En algunos campos llegan a ser mayoría, como en el caso del apoyo a la salud donde el 77 por ciento son mujeres; el de cirujanos dentales, donde representan el 65 por ciento y el de médicos, en el que el 54 por ciento son mujeres. Entre los médicos se encuentra la Contralmte. Dalva, la primera y única mujer de las Fuerzas Armadas de Brasil que ha conquistado un puesto de oficial general.

La Contralmte. Dalva ingresó en la MB en 1981, en el primer grupo del Cuerpo Auxiliar Femenino de la Reserva de la Marina, junto a otras 202 mujeres. En 1997 se produjo la redistribución de esas militares en los cuerpos ya existentes, y ese mismo año se integró al personal médico del Cuerpo de Salud de la Marina como anestesista.

“Hubo varios momentos en mi carrera que representaron hitos, pero con toda seguridad el ascenso a oficial general ha sido el más emblemático. Me invadió un sentimiento de intensa felicidad, una emoción indescriptible mezclada con la conciencia del aumento de la responsabilidad agregada por este ascenso”, relató la Contralmte. Dalva. Para ella, la creación de la nueva ley y la admisión de mujeres en los grupos de formación de oficiales de la Escuela Naval constituyen una “demostración de que la Marina es una institución sensible a los cambios sociales”.

En cuanto a la participación de mujeres militares en operaciones de combate, la Contralmte. Dalva no prevé dificultades. “Los militares, independientemente de su sexo, están listos para cumplir con cualquier misión, pues poseen características que se traducen en los valores que se exigen a profesionales, como dedicación, responsabilidad, abnegación y espíritu de sacrificio, entre otros”.
Share