Marina de Brasil reconstruye su estación de investigación en la Antártida

El inicio de las operaciones de la nueva Estación Comandante Ferraz está previsto para 2018. La obra costará casi US$ 100 millones.
Taciana Moury/Diálogo | 21 febrero 2017

Capacitación y Desarrollo

Ilustración digital de la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz de la Marina de Brasil. (Foto: Marina de Brasil)

La Marina de Brasil inició la reconstrucción de la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz (EACF), tras un incendio sufrido el 25 de febrero de 2012, en el que su estructura quedó totalmente destruida. En la actualidad, además de los 15 militares que componen el grupo permanente en la estación, otras 67 personas, entre operarios, fiscales y equipo de administración de la empresa responsable tienen el desafío de trabajar en el continente más frío y seco del planeta. En esta primera etapa todos los bloques de soporte de los módulos que albergarán los laboratorios, los comedores, los talleres y los dormitorios serán instalados.

Estructura de la antigua estación Comandante Ferraz antes del incendio en 2012. (Foto: Ministerio brasileño de Ciencias

La obra costará US$ 99,6 millones y está previsto que la nueva estación comenzará a funcionar en el primer semestre de 2018. “La logística de la obra será responsabilidad de la empresa contratada para realizar la tarea. Todos los elementos que componen la estación serán montados previamente fuera de la Antártida y luego serán transportados por medio de embarcaciones”, explicó el Contraalmirante Flávio Augusto Viana Rocha, director del Centro de Comunicación de la Marina brasileña.

Para el Contralmte. Rocha, la reconstrucción de la estación garantizará la ocupación permanente y la realización de investigaciones científicas en la Antártida, lo que respalda la condición de Brasil como miembro consultivo del Tratado Antártico. “De esta forma, Brasil participa activamente en las decisiones sobre el futuro de ese continente”, explicó. Desde 1975, Brasil es país miembro del Tratado Antártico de la Marina y lleva a cabo actividades científicas en el continente. El tratado establece que los países solamente pueden realizar la exploración científica del continente en régimen de cooperación internacional.

El costo total de la obra, incluidas la infraestructura y la logística, es financiado por la Marina de Brasil y por el ministerio de Defensa. La nueva EACF ocupará el mismo lugar de la estación anterior y cuenta con una superficie de aproximadamente 4.500 metros cuadrados. Según Andrei Polejack, coordinador general de Océanos, Antártida y Geociencias del ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones, el proyecto fue concebido con la participación directa de las comunidades científica y militar, principales usuarios de las instalaciones.

“La gran diferencia es el espacio destinado a investigación y la mayor cantidad de laboratorios, que aumenta de seis a 14, con equipos más modernos y específicos para el uso por área”, destacó Polejack. Además de los 14 laboratorios, la nueva estación contará con un área específica para almacenar muestras congeladas y frías, ultracongeladores, área para autoclaves y destiladores, y depósito de investigación para almacenar material.

“La EACF es una estación científica, fomentada y concebida para facilitar el desarrollo y el perfeccionamiento constante de la ciencia antártica de la Marina de Brasil, dirigida por la comunidad científica brasileña en el ámbito internacional”, destacó Polejack. En su opinión, la nueva estación contribuirá a la formación de cientos de científicos y de un vasto acervo de estudios en distintos campos del conocimiento.

Programa Antártico brasileño

Vista aérea de la estructura actual de la estación con los módulos antárticos de emergencia. (Foto: Armada Marina de Brasil)

Todos los años, alrededor de 300 investigadores del Programa Antártico (PROANTAR, por sus siglas en portugués) de la Marina de Brasil realizan estudios en la región. Según Polejack, el área de investigación está proyectada para atender una gran variedad de exigencias, con prioridad para las actividades científicas del PROANTAR. “El objetivo es cumplir lo que está establecido en el Plan de Acción para la Ciencia Antártica para el período comprendido entre 2013 y 2022. El plan define las áreas de investigación prioritarias mediante la presentación de cinco programas temáticos de investigación. Estos programas temáticos analizan la conexión entre el ambiente antártico y el sudamericano, con énfasis en los procesos que afectan particularmente a Brasil”, dijo Polejack.

Brasil realiza importantes trabajos de investigación vinculados al monitoreo de fenómenos de la estratósfera, por ejemplo: la temperatura y las ondas gravitacionales; la dinámica del agujero de la capa de ozono y de los rayos ultravioleta; los parámetros atmosféricos de superficie; los inventarios de fauna y flora locales (tanto terrestres como marinos); la calidad del aire; y los impactos ambientales locales (contaminación de suelos).

El investigador Luiz Henrique Rosa cuenta que las investigaciones del PROANTAR están alineadas con el área de biotecnología, para descubrir organismos capaces de producir antibióticos, sustancias anticongelantes, cosméticos y protectores solares. En su opinión, la nueva estación permitirá ampliar la actuación científica en la Antártida. “Es la ‘casa’ de Brasil en la Antártida. Con los nuevos y modernos laboratorios, será posible realizar investigaciones de más calidad y aumentar las colaboraciones internacionales de Brasil con otros países que realizan investigación en la Antártida, lo que fortalecerá el intercambio de conocimientos y tecnologías”, destacó.

Módulos antárticos de emergencia

Desde el incendio de 2012, las actividades brasileñas en la Antártida son realizadas en módulos antárticos de emergencia. Son 45 módulos, con una superficie de 940 metros cuadrados, que alojan a los 15 militares brasileños que componen el grupo permanente en la Antártida, además de los científicos. La estructura comprende alojamiento y laboratorios, lo que permitió la continuidad de los trabajos científicos, desde el incendio hasta hoy. De acuerdo con Polejack, durante el período de reconstrucción solo realizan investigaciones de interés para hacer seguimiento a la obra, por ejemplo monitoreo ambiental.

Para Rosa, el incendio ocurrido en la EACF en 2012 afectó actividades importantes que ya estaban consolidadas, “especialmente en los dos primeros años posteriores al accidente, ya que todo el trabajo de la estación estuvo concentrado en retirar escombros y en recuperar el área afectada”, recordó.

Con la instalación de los módulos antárticos de emergencia, retomaron parte de las actividades de investigación en la estación, pero todavía en forma limitada. “Los módulos representan estructuras interesantes y, dentro de lo que cabe, fueron un buen paliativo para retomar las actividades científicas en la Bahía Almirantazgo, luego del incendio de 2012”, explicó el investigador.

A pesar de ello, Rosa destacó que el PROANTAR funciona también en los buques oceanográficos polares Almirante Maximiano (H-41) y Ary Rongel (H-44), que respaldan los estudios de las universidades y de los institutos de investigación brasileños. “Los dos buques cuentan con una estructura de laboratorios y de carga para efectuar estudios en las zonas donde navegamos a lo largo de la Península Antártica y donde levantamos campamentos en diferentes islas de la Antártida”, concluyó.

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